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Vida y sociedad

Dos vacunas prometedoras

Por: Financiero 20 Jul 2020

Ambas se basan en tecnología genética capaz de generar una fuerte respuesta inmunitaria Redacción El Financiero (Con información de La Vanguardia y RFI) La vacuna […]


Dos vacunas prometedoras

Ambas se basan en tecnología genética capaz de generar una fuerte respuesta inmunitaria

Redacción El Financiero (Con información de La Vanguardia y RFI)

La vacuna que la compañía estadounidense Moderna ha creado contra el SARS-CoV-2 ha provocado una fuerte respuesta inmunitaria en los 45 voluntarios que participaron en su primer ensayo clínico. Una vacuna similar desarrollada por la alemana BioNTech, en colaboración con la compañía Pfizer, también ha obtenido resultados parecidos en otro ensayo clínico.

Los resultados allanan la vía para iniciar grandes ensayos clínicos de ambas vacunas con miles de voluntarios este mismo mes, con la perspectiva de empezar a distribuirlas antes de final de año. Estos ensayos clínicos deben demostrar que las vacunas, además de mejorar parámetros inmunitarios en análisis de laboratorio, son eficaces para prevenir contagios en la vida real.

“Los datos parecen realmente bastante buenos”, declara el infectólogo Anthony Fauci.

Ambas vacunas se basan en una nueva tecnología genética distinta a la de cualquier vacuna creada para otras enfermedades. En lugar de inocular pequeñas dosis de virus para estimular la inmunidad como las vacunas tradicionales, inoculan fragmentos de ARN que contienen instrucciones genéticas. A partir de estas instrucciones, el cuerpo produce proteínas del virus que activan la respuesta inmunitaria. En este caso, ambas vacunas producen la proteína S (del inglés Spike, o pincho), que es la que el virus utiliza para entrar en las células humanas.

Vacuna en fase final

Resultados preliminares anunciados en mayo -en un comunicado de la empresa biotecnológica estadounidense Moderna- indicaron que quienes reciben su vacuna generan anticuerpos neutralizantes contra el coronavirus, es decir, el tipo de anticuerpos que bloquean directamente el virus.

Nuevos resultados publicados -el pasado martes 14 de julio- en The New England Journal of Medicine confirman las expectativas: los voluntarios producen anticuerpos neutralizantes en mayor cantidad que los pacientes que han superado la COVID-19, según el ensayo clínico liderado por el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de EE.UU. (Niaid) y realizada por investigadores externos a la compañía.

Moderna ha anunciado que su vacuna anti COVID-19 entrará en la fase final de los ensayos clínicos a partir del 27 de julio. 30.000 personas participarán en esta última fase decisiva. La mitad recibirá una dosis de 100 microgramos y la otra mitad recibirá un placebo.

El objetivo principal de este ensayo es averiguar si la vacuna es segura y previene la infección con SARS-CoV-2. El estudio durará dos años y advierte que la vacuna será considerada un éxito incluso si los pacientes desarrollan síntomas: Lo más importante es que previene los casos graves de COVID-19.

La vacuna experimental había desencadenado la producción de anticuerpos contra el SARS-CoV-2 en los primeros 45 participantes. No todos habían recibido la misma dosis de la vacuna y se encontró que los niveles de anticuerpos eran más altos con las dosis más altas. Moderna predice que podría producir 500 millones de dosis por año, y “posiblemente hasta 1.000 millones”.

Sin efectos adversos

También la vacuna de BioNTech y Pfizer induce la producción de cantidades elevadas de anticuerpos neutralizantes, según los resultados de un ensayo clínico hecho también con 45 personas, los cuales fueron anunciados por las compañías el pasado 1 de julio.

La vacuna de Moderna, además, induce la producción de células inmunitarias –principalmente linfocitos CD4–. Algunas de estas células son imprescindibles para el establecimiento de la memoria inmunológica. Los resultados del ensayo clínico aportan así un primer indicio de que el efecto protector de la vacuna podría ser duradero.

Hasta ahora no se ha registrado ningún efecto secundario grave que pueda comprometer el desarrollo de la vacuna. Los efectos secundarios más comunes han sido fatiga y dolor de cabeza moderados después de recibir la segunda dosis de la vacuna de Moderna.

“La clave de una vacuna es que pueda inducir el tipo de respuesta que uno tendría en una infección natural. Y parece, por lo menos en este número pequeño y limitado de personas, que es exactamente lo que está ocurriendo”, ha valorado Anthony Fauci, director del Niaid, en declaraciones a la web de información médica Stat .

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