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Vida y sociedad

COVID- 19: no te deprimas, todo indica que será controlado

Por: Financiero 26 Jul 2020

La OMS ha contabilizado 23 vacunas candidatas que ya están siendo probadas en humanos Es difícil imaginar una noticia más deprimente que la mostrada por […]


COVID- 19: no te deprimas, todo indica que será controlado

La OMS ha contabilizado 23 vacunas candidatas que ya están siendo probadas en humanos

Es difícil imaginar una noticia más deprimente que la mostrada por algunos estudios recientes, indicando que los anticuerpos contra la COVID-19 desaparecen en unas pocas semanas — lo que supone menoscabar la esperanza de una vacuna, o cualquier posibilidad de superar la pandemia sin años de penurias, reflexiona Faye Flam, columnista de Bloomberg Opinion.

“No te permitas un desequilibrio emocional”, dice Flam quien explica que los cambios en la curva son parte de un patrón común en los informes de salud, en los que toda la atención se centra en los extremos — el pesimismo total o la esperanza absoluta — cuando la realidad se halla en un punto intermedio.

“Puede sorprender que la noticia sobre los anticuerpos que desaparecen rápidamente, se publique a los pocos días de la esperanzadora noticia de que varios estudios de vacunas humanas están mostrando resultados prometedores. Algunos fabricantes de vacunas ya se están adentrando en ensayos de eficacia a gran escala, que podrían dar sus primeros resultados antes de finales de este año”, agrega Flam, quien ha escrito para The Economist, The New York Times, The Washington Post, Psychology Today, Science, entre otras publicaciones.

“Una de las razones de la aparente contradicción, es que las vacunas pueden inducir una respuesta inmune más fuerte a las infecciones naturales — y por esa razón varios investigadores en materia de vacunas, con los que hablé, dijeron no sentirse perturbados”, expone la licenciada en geofísica, egresada del Instituto Tecnológico de California.

“Ninguno de estos hallazgos es motivo para detener o ralentizar el trabajo de las vacunas”, dice el investigador de Harvard, especializado en vacunas, Dan Barouch, quien argumenta que en todo caso, si la inmunidad natural desaparece rápidamente debería redoblar los esfuerzos de los científicos.

Sin embargo, más allá de eso, la inmunidad natural podría resistir más de lo que estos primeros estudios sugieren. Aquellos que mostraban la rápida desaparición, correspondían a una muestra de menos de 100 personas. La semana pasada, otro equipo publicó un estudio que analizó a 19.860 pacientes, en la ciudad de Nueva York, y encontró que más del 90% de ellos había producido el tipo de respuesta de anticuerpos que, probablemente combatiría la reinfección, además de que seguían teniendo fuerza tres meses después de la recuperación. (El estudio no se ha publicado aún, pero el equipo, asociado con Mt. Sinai, ha publicado muchos otros artículos de alto perfil, relacionados con la COVID-19).

Y así, es probable que, al menos, una de las muchas vacunas candidatas, brinde la suficiente protección para poner fin a la pandemia. El pasado lunes 20 de julio, uno de los equipos líderes en vacunas, de la Universidad de Oxford y de AstraZeneca, publicó los resultados que muestran que su vacuna indujo una fuerte respuesta de anticuerpos, en más de 1,000 sujetos sometidos a prueba, presentando únicamente efectos secundarios transitorios: dolor en el lugar de la inyección, fatiga y fiebre.

The Lancet publicó estos resultados junto con otros prometedores, de una vacuna diferente, desarrollada por la compañía china CanSino. En total, la Organización Mundial de la Salud ha contabilizado 23 vacunas candidatas que ya están siendo probadas en humanos. Varias están siendo sometidas a estudios de eficacia que requieren la colaboración de miles de voluntarios.
Eso no significa que las malas noticias sobre la inmunidad natural deban ser descartadas — sólo deben ser consideradas en contexto. Un estudio realizado en China y publicado en Nature Medicine, se centró en los casos asintomáticos mal entendidos, es decir, personas que no reportan algún síntoma, pero resultan positivas en la prueba de detección del virus.

Otro estudio nada alentador, proviene del Kings College en el Reino Unido, y observó a 64 personas. Ese estudio, aún no publicado, mostró que sus anticuerpos comenzaron a desaparecer después de unas ocho semanas, a veces alcanzando niveles indetectables. Además, otro grupo de la UCLA publicó datos de una pequeña cohorte de pacientes, en una carta al New England Journal of Medicine. Este grupo también comprobó que los anticuerpos decayeron en algunas semanas.

De acuerdo con los expertos, ya estaba claro que los anticuerpos naturales eventualmente desaparecerían y que los casos muy leves o asintomáticos no generarían una respuesta fuerte de anticuerpos. Arthur Krieg, médico y fundador de Checkmate Pharmaceuticals, dice que el atractivo de las vacunas es que puedan producir el tipo de respuesta de anticuerpos que solo se observa en casos graves, sin que ello suponga sufrimiento y peligro.

También dice que las vacunas — y las infecciones naturales — pueden inducir una protección más duradera con las células T, que son diferentes de los anticuerpos. Estas células pueden detectar y matar las células infectadas con el virus, incluso después de que los anticuerpos desaparezcan. Algunas de las vacunas candidatas pueden inducir una respuesta de protección de las células T, adicional a los anticuerpos.
Asegura además que hay esperanza para la inmunidad colectiva, asistida por vacunas. Las vacunas a menudo, no funcionan bien en personas inmunosuprimidas o en los ancianos, pero, si la mayoría de las personas jóvenes y saludables se vacunan, el virus podría morir por falta de huéspedes vulnerables.

Esto aún deja abierta la angustiosa pregunta de por qué los estudios sobre la inmunidad natural arrojan resultados tan diferentes. Anna Wajnberg, médico de la Icahn School of Medicine en Mt. Sinai y coautora del nuevo estudio a gran escala, dice que puede deberse a diferencias en las personas estudiadas y en las pruebas de anticuerpos utilizadas.

Su grupo fue de personas que se contagiaron de COVID-19 y se ofrecieron a donar plasma convaleciente una vez recuperados. Ese es un tratamiento experimental destinado a conseguir anticuerpos de otras personas, para potenciar la inmunidad en pacientes gravemente enfermos. Los investigadores emplearon un método de prueba, desarrollado por el virólogo Florian Krammer, que elige un anticuerpo que suele atacar la llamada S Protein, que es la que necesita el virus para entrar en las células.

Lo que observaron fue una pequeña disminución en quienes presentaron el mayor número de anticuerpos, y un ligero incremento entre quienes presentaron el menor número. Esto pudo haber ocurrido debido a que algunas personas tardan más tiempo que otras en producir una respuesta totalmente inmune a una infección, dice Wajnberg. También explicó que tomará tiempo saber cuánto durará la inmunidad a largo plazo, ya que la enfermedad es reciente, no obstante, continuarán vigilando a las casi 20,000 personas de su estudio, durante los próximos meses.

El estudio de China solo observó a las personas que dieron positivo y no desarrollaron algún síntoma. La débil respuesta de anticuerpos que se midió en esos sujetos, no es sorprendente, ya que pueden haber estado expuestos a una carga viral tan baja que lograron eliminar la infección sin una respuesta totalmente inmune.

Más preocupantes son los informes anecdóticos de personas reinfectadas, pero Wajnberg dice que esto podría ser una excepción a la regla. “Con Nueva York como epicentro de la pandemia, habría pensado que veríamos a más personas contagiarse dos veces, entre febrero y abril”, si es que la inmunidad posterior al contagio no llegara a surtir algún efecto, comenta.

Estos hallazgos contradictorios, pueden deberse a la atención desproporcionada que se presta a los mensajes extremos que inducen a emociones, y al hecho de que el avance de la ciencia relacionada con la pandemia, sea tanto desesperado como lento. “Se han publicado nuevos estudios por minuto — algunos esmerados, otros mediocres — sin embargo, el virus revelará sus secretos solo en el transcurso de varios meses. No permitas que tus esperanzas aumenten y disminuyan con cada nuevo hallazgo”, concluye Flam.

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