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Psicólogos descubren las 5 trampas mentales en las que las personas exitosas nunca caen

Por: Financiero 28 Ene 2020

Redacción El Financiero Nuestros cerebros están cableados para dar sentido a las cosas estableciendo conexiones entre los pensamientos, las ideas, las acciones y las consecuencias. […]


Psicólogos descubren las 5 trampas mentales en las que las personas exitosas nunca caen
(Foto: Agencia)

Redacción El Financiero

Nuestros cerebros están cableados para dar sentido a las cosas estableciendo conexiones entre los pensamientos, las ideas, las acciones y las consecuencias. Pero a veces, pueden ser directamente erróneos, negativos o engañosos, explica un artículo de CNBC, firmado por la escritora Anna Borges.

Los terapeutas cognitivos conductuales llaman a estos casos “distorsiones cognitivas”. Estas trampas hacen que percibamos la realidad de manera diferente a como es en realidad — y las personas más exitosas han aprendido a reconocer y evitar estos errores de pensamiento a toda costa.

Mientras Borges, defensora de la salud mental y editora principal de salud de SELF, escribía su libro, “The More or Less Definitive Guide to Self-Care”, investigó y entrevistó a psicólogos para aprender cómo estos patrones de pensamiento pueden interponerse en el camino de nuestra salud, felicidad y capacidad para superar las luchas y alcanzar nuestras metas..

A continuación, se presentan algunas de las trampas mentales más comunes que impiden tener éxito, y cómo superarlas:


  1. Razonamiento
    emocional

    Confundir nuestras emociones con la evidencia de la verdad es una de las trampas mentales más comunes en las que caemos.

Ejemplo: “Siento que mis ideas no valen nada, por lo tanto, no debería compartirlas en esta reunión”.

Para combatir el razonamiento emocional, los terapeutas cognitivos sugieren hacerse preguntas como: “¿Cuáles son los hechos que respaldan mi determinación basada en las emociones?”. O, “¿Es posible que mis sentimientos estén nublados por algún prejuicio que deba ser reevaluado?”


  1. Culpar a
    Nos dedicamos a culpar cuando hacemos responsables a otros de nuestras propias acciones.
    Ejemplo: Al salir del trabajo, su gato huyó por la puerta. “Genial”, dices. “Ahora voy a llegar tarde, y es culpa del gato”.

Pero no tomar la responsabilidad de las consecuencias de su propio comportamiento significa que no está aprendiendo de sus errores. Y ser capaz de crecer a través de sus experiencias, especialmente las desagradables, es crucial para el éxito.


  1. Catastrofización
    Muchos de nosotros hemos caído en la espiral negativa de esperar que ocurra un desastre, sin importar lo que suceda.

Ejemplo: Las noticias informan que se aproxima una tormenta. Usted empieza a imaginarse todas las cosas malas que pueden suceder: “¿Qué pasa si mi casa es destruida?” “¿Qué pasa si alguien a quien amo resulta herido?” “¿Y si resulto herido?”

El miedo, sobre todo el miedo irracional, juega un papel importante en la catástrofe, han encontrado los investigadores. Pero anticipar siempre el peor resultado posible está lejos de ser útil. De hecho, los estudios muestran que puede llevar a la ansiedad y a la depresión.


  1. Falacia de la justicia
    En la falacia de la equidad, una persona cree que cada situación debe ser determinada por lo que es justo.
    Ejemplo: Estás amargado porque tu colega consiguió un ascenso — y tú no. Te quejas de que no es justo: “Ella rara vez se presenta a trabajar a tiempo y probablemente yo trabajo mucho más duro que ella”.

Pero, ¿adivina qué? Como probablemente te han dicho varias veces de niño: La vida no siempre es justa. Cuando se involucra en la falacia de la justicia, es más probable que usted termine sintiéndose enojado, resentido o desesperanzado.

Así que, en lugar de dejarse consumir por la amargura, dígase a sí mismo: “Sería bueno obtener un ascenso, pero no siempre tengo control sobre eso”. Tal vez pueda hablar con mi jefe sobre cómo puedo conseguir uno el próximo año”.


  1. Personalización
    La personalización implica tomar todo personalmente o echarse la culpa a uno mismo, sin ninguna razón lógica.

Ejemplo: “Mi hijo sacó una ‘F’ en su examen final, y es todo por mi culpa. Debí haberle dedicado más tiempo ayudándole a estudiar”.

Los psicólogos han encontrado que la personalización puede llevar a la culpa, la vergüenza y a sentimientos de incompetencia. Para superar esta distorsión cognitiva, dé un paso atrás y piense qué papel jugó en la situación. Luego considere cómo usted podría no ser del todo culpable.

Al mirar las cosas desde la perspectiva de un tercero, puede que usted descubra que hubo una variedad de factores en juego, y que el resultado no es un reflejo directo de usted.

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