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Management

El peso del Costo de Oportunidad en las decisiones

Por: Financiero 26 Jul 2020

Compás Financiero Andrés Chiodi / Consultor FinancieroProfesor del IESA Panamá No basta con considerar el precio de las cosas, hay que ver más allá. El […]


El peso del Costo de Oportunidad en las decisiones

Compás Financiero

Andrés Chiodi / Consultor Financiero
Profesor del IESA Panamá

No basta con considerar el precio de las cosas, hay que ver más allá.

El dilema que da pie a la existencia de la ciencia económica es el de la escasez, argumento por el cual estamos en una constante selección entre lo que preferimos y lo que abandonamos. Eso es consecuencia de no poder tomar todo lo que quisiéramos, porque la realidad nos revela que, aún, la raza humana no tiene disponible todo lo necesario para satisfacer las necesidades y deseos de todos.

Mientras logramos resolver los problemas de escasez, como sociedad o como individuos, podemos recurrir a un concepto económico muy poderoso que nos lleva a tomar siempre la decisión más potente a fin de aumentar nuestra satisfacción. Se trata del Costo de Oportunidad.

Desde hace poco más de 100 años los economistas lograron definir que, ante cualquier decisión, no debemos considerar como su costo lo que paguemos por ello en moneda o tiempo, sino que también se debe tomar en cuenta el valor que le otorgue a la otra alternativa, aquella que dejaríamos de lado si escogemos avanzar con lo que nos motivó a evaluar la decisión inicialmente.

El concepto del Costo de Oportunidad nos dice que debemos comparar ambos valores para poder tomar una elección correcta.

Normalmente, cuando estamos frente a dos opciones, queremos escoger aquella de las dos que nos parece más valiosa, la que nos brinda mayor felicidad. Al menos eso es lo que dice nuestro pensamiento racional. Si escogiéramos la alternativa menos valiosa, estaríamos teniendo un Costo de Oportunidad, perdiendo valor con el resultado.

Esta forma de pensar es algo abstracta. Sirve abordarla mediante algunos ejemplos.

¿Entre dos instrumentos de inversión de riesgo similar, pero con rendimientos diferentes, con rentabilidades del 12% y el 15%, respectivamente, cuál escogemos?

Si tomáramos el primero, estaríamos perdiendo dinero según el concepto del costo de oportunidad, porque si bien rinde 12%, estaríamos dejando de ganar el 15% del otro instrumento. Hacerlo nos haría perder el 3%. Suena extraño, pero es cierto.

¿Seguir con esta lectura o dejarla para ir a tomar algo caliente?. El valor de un buen café, la satisfacción que brinda, suele ser alta para muchas personas. Por otra parte, si continúa leyendo esto, la consecuencia podría ser comprender el concepto y adoptar una muy útil idea que encontrará un poco más abajo, cambiando así su forma de manejar las finanzas en su casa y también en los negocios.

¿Qué vale más para usted: ese delicioso café, o tomar mejores decisiones de mayores satisfacciones por el resto de su vida?

Un dilema de muchos jóvenes: ¿Ir a la universidad por ese título que deseamos, o seguir ganando dinero con el oficio que tenemos? Aplicar el Costo de Oportunidad aquí, implica considerar el valor de lo que ganará ejerciendo ese trabajo durante la vida, versus el neto entre lo que espera ganar en el futuro ejerciendo la nueva profesión, menos la inversión que costaría asistir a la universidad.

Al considerar las opciones, a veces es prudente tomar en cuenta las probabilidades de que el valor de cada alternativa se concrete. Por ejemplo, al decidir entre dedicarse a la carrera universitaria para alcanzar los beneficios futuros, versus preferir dedicarse al deporte o la carrera artística en la que podría ganar mucho dinero, pero sólo si de verdad logra ser exitoso.

Cada alternativa tiene diferentes oportunidades de lograr lo esperado, y eso es necesario sopesarlo antes de compararlas. Aunque es algo un poco más abstracto de hacer, este cálculo se logra multiplicando cada valor por su correspondiente probabilidad de hacerse realidad.

Un ejemplo más concreto pero complejo del Costo de Oportunidad es este: escoger sembrar papas en un terreno, en lugar de plantas de café. Se calcula midiendo el valor que tendrán las futuras cosechas de ese café, en comparación con el valor de las cosechas de papas que comenzarán este mismo año, ajustando cada alternativa y restándole los costos de mantenimiento. En este tipo de situaciones, no olvide considerar también el valor del dinero en el tiempo.

Sean decisiones básicas o trascendentales, lo importante es que, cada vez que tenemos la libertad de elegir algo, forzosamente estamos frente a la consecuencia de rechazar las demás posibilidades. Todo tiene un Costo de Oportunidad, aunque a veces nos cueste un rato pensar cuál es el adecuado.

Si alguna vez cree que no hay Costo de Oportunidad en una decisión, porque no le cuesta nada de dinero ni tiene que renunciar a nada, revise bien, a ver si está olvidando consecuencias tales como pérdidas de tiempo, más horas de trabajo, o riesgos que pueda empezar a enfrentar como consecuencia.

El Costo de Oportunidad es muy personal, muy subjetivo. Cada quien tiene sus preferencias diferentes, por ello cada persona puede establecer un distinto costo de oportunidad, válido para sí mismo, siempre y cuando haya pensado plenamente en las opciones que tiene.

Adicionalmente, el valor de algo puede estar expresado en diferentes dimensiones, no solo en valor monetario. Por ejemplo, está el “valor de disfrute”, es decir, cuánto nos satisface lograr algo, incluso sentimental o espiritualmente.

Hago mucho énfasis en que adopte la siguiente técnica: identifique y tenga siempre en mente algún uso alternativo específico para su dinero. Su mejor otra idea favorita, algo que suela valorar mucho, con lo cual puede comparar las decisiones que tiene cada día.

Puede ser que, como yo, use una imagen de una vacación soñada, y logre resistirse a gastar en aquel mueble nuevo o en un simple día de playa. O puede ser que su mejor alternativa sea el mueble que tiene tiempo queriendo, o tener unas vacaciones cortas, por las cuales decide no hacer otro gasto importante hasta obtener lo que quiere.

Puede ser útil tener dos alternativas especiales, de modo de utilizar una opción pequeña para comparaciones de gastos menores, y una grande para aquellas de monto más importante.

No le extrañe que, luego de haber comprendido el poder de esta forma de pensar, -la del costo de oportunidad-, y de acostumbrarse a aplicarla, resulte que sean más las veces que termina encontrando mejor valor en esa alternativa soñada, que en lo que estaba decidiendo comprar o hacer en ese momento. ¡En cada una de esas ocasiones, estará poniendo los números a su favor!

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