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Wakami, del rescate social a la marca global

Por: Financiero 13 Ene 2020

Luis Alberto Sierra El emprendimiento partió del interés de una bióloga en lograr que el esfuerzo y talento en las comunidades locales pudiese convertirse en […]


Wakami, del rescate social a la marca global

Luis Alberto Sierra

El emprendimiento partió del interés de una bióloga en lograr que el esfuerzo y talento en las comunidades locales pudiese convertirse en una alternativa real que ayudara a reducir la pobreza y, a las personas a alcanzar con el esfuerzo propio una vida mejor.

Hilda María Morales, directora ejecutiva de Wakami, compartió la experiencia luego de visitar, en octubre pasado, Panamá durante un encuentro de la Red (La Red de Innovación e Impacto), financiada por el Departamento de Estado de Estados Unidos a través del World Environment Center (WEC).

La Red le otorgó a esta iniciativa un financiamiento no reembolsable que le ha permitido seguir produciendo accesorios de moda elaborados por las manos de las mujeres guatemaltecas, y que se exportan a más de 20 países, como Estados Unidos, Japón y algunas naciones de América Latina.

Morales resumió que este es el relato sobre los negocios incluyentes, que le abren oportunidades a las comunidades y que tienen un potencial enorme para generar ciclos de prosperidad al vincularse a mercados locales y globales.

“Lo que ya es”

Wakami es un sistema cuyo nombre viene de una palabra en idioma maya que significa “lo que ya es”, lo cual tiene que ver con la idea de que el mundo ideal con oportunidades para todos, ya existe, solo falta encontrar ese portal de entrada al mismo.

Morales explica que para lograrlo, el propósito es transformar ciclos de pobreza en ciclos de prosperidad; por eso el enfoque de la empresa fue trabajar con las poblaciones más vulnerables, o en situación de pobreza o pobreza extrema, y con altos índices de desnutrición, sobre todo con grupos de población indígena.

El camino empezó hace más de 20 años con María Pacheco, bióloga con una maestría en agricultura sostenible y, a través de un proyecto de compra sostenible de madera en aldeas rurales en las que había grandes sueños pero muy pocas oportunidades. Esas permitieron que la comunidad empezara a producir su bosque.

Una de las oportunidades que encontraron fue la elaboración de canastas de navidad con cestos de fibra natural que la gente sabía hacer, y que se vendieron muy bien, generando además mejores ingresos.

Otra oportunidad, señaló, fue cuando hablaron con la empresa que fabrica el Ron Zacapa Centenario, a cuyo representantes de comercialización conocía María, a quien le indicaron que había comunidades en Guatemala que trabajan el tipo de material o fibra que importaba la empresa en Brasil para colocar el licor.

La gente de Ron Zacapa indicó que si se cumplía con la calidad, con la entrega y con la cantidad, sin excusas, existía la posibilidad de hacer negocios con la producción de las comunidades en el Arco Seco de Guatemala, recuerda Morales.

Explicó que Ron Zacapa empezó a comprar entonces la producción de las comunidades, pero que además de elaborar la funda del producto, tejieron un cintillo de fibra en la botella que se ha convertido en un distintivo que le genera ingresos a tres comunidades diferentes. Hoy, son más de 300 mujeres las que trabajan en la actividad, quienes venden más de un millón de dólares al año.

Morales agregó que los habitantes de estas comunidades empezaron luego a tener acceso a una mejor educación. Además, esa labor le permitió a una de estas artesanas (doña Santa) tener, poco a poco, vacas que contribuyen a garantizar la seguridad alimentaria de sus hijos.

“Aprendimos con esta experiencia y el caso de doña Santa que cuando los ingresos llegan a manos de las mujeres, tienen el poder de transformar a toda la familia y más adelante a toda la comunidad”, sostuvo la directora ejecutiva de Wakami.

En 2017 exportaron la primera línea de vestuario para Japón y en 2018 lanzaron su primera colección, con una producción que utiliza tintes naturales hechos de manera natural por mujeres, en el Lago de Atitlán, y con la idea de tener productos que cuenten historias.

Morales resaltó que en diciembre de 2018 empezaron a abrir tiendas propias.

Evolución

Luego nació Kiev de los Bosques, como una incubadora para capacitar a la gente, intentando además vender todo lo que viene de las comunidades, de lo que surgió más adelante, la idea de crear una marca que conectara a más comunidades con los mercados nacionales y globales.

Señaló que vendían muy poco, pero fue hasta 2008 cuando nació el producto emblema del proyecto y que han llamado la pulsera de la tierra, con el que pudieron exportar por primera vez.

Explicó que aprendieron además sobre el valor de los accesorios de moda, permitiendo incorporar más personas a la cadena de valor, conservando la esencia, trabajando con productos elaborados a mano, fáciles de trasladar y en un mercado que crece.

En el año 2012 ganaron el premio al mejor nuevo exportador del año que otorga la Agexport en Guatemala, y a partir de ahí Wakami empezó a crecer, destacó Morales.

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