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La Empresa Familiar: Paladín de la economía post COVID-19

Por: Financiero 27 Abr 2020

Wiston Uzcátegui P. Consultor en corporaciones familiares Las empresas familiares generan riqueza y empleo en todo el mundo y representan alrededor del 80% del total […]


La Empresa Familiar:  Paladín de la economía post COVID-19

Wiston Uzcátegui P. Consultor en corporaciones familiares

Las empresas familiares generan riqueza y empleo en todo el mundo y representan alrededor del 80% del total de empresas existentes. Al menos el 60% del Producto Interno Bruto (PIB) de América Latina y el Caribe proviene de las empresas familiares, según un estudio de la firma McKinsey (2019). Es bien reconocido que nuestras economías dependen de los emprendimientos familiares para la producción de bienes, e inclusive son el eslabón clave en la cadena de producción y comercialización de las grandes corporaciones que operan en nuestros países.

La crisis generada por la pandemia del COVID-19 está marcada por una gran afectación en los niveles de confianza empresarial, dificultad para mantener niveles de liquidez saludable y desafíos para el sostenimiento de la cadena de producción; y es allí, donde la empresa familiar forma un ecosistema anclado en el deseo de continuidad y en su forma de relacionarse con el entorno (personal, proveedores y clientes), que las convierte en un verdadero paladín durante las venideras fases de reactivación y recuperación de la economía.

Las dinámicas que acompañan las empresas familiares se diferencian de las que no lo son, tanto en la forma en que han sido afectadas por esta crisis, como en la manera en que pueden recuperarse de ella. Una mirada a los aprendizajes de otras crisis, nos muestran tres características bien particulares de las empresas familiares:

1- La agilidad para adaptarse a un nuevo contexto:

La posibilidad de mover más rápido sus modelos de negocio, estructuras organizacionales y dinámicas de los sistemas de producción y comercialización, dan una ventaja competitiva a las empresas familiares, una vez concluya la fase de aislamiento físico impuesta como medida de contención a la pandemia.

Todavía no se sabe con certeza cuál será el alcance de esta crisis, pero ya se ponen sobre la mesa los tres posibles escenarios para cuando llegue la recuperación: en forma de V, U o L. La mayoría de los expertos se inclinan por la recuperación en forma de U cuando, a diferencia de la V, los indicadores económicos tardan más tiempo en llegar a los niveles a los que se encontraban antes de la crisis desatada por la pandemia, y sin mencionar la forma L, que implica una recesión de la economía que se produce de forma pronunciada y cuya recuperación es muy lenta.

Las empresas familiares tienen mejor acceso a los fondos de ayuda por países, accionistas con mirada a más largo plazo, conocimiento del mercado local y conexiones sociales y económicas que le permiten intercambiar experiencias y hacer alianzas en forma más rápida. Sus líderes están centrados en la trascendencia y el legado de los emprendimientos fundados por sus propios ancestros y su larga permanencia en el control de la gestión le dan el conocimiento y la experiencia para tomar decisiones más rápidas y acertadas.

2- La resiliencia empresarial, como habilitador en la transición:

Las empresas familiares desarrollan una mayor capacidad de afrontar la adversidad, en parte por la articulación de propósitos: rentabilidad del patrimonio, armonía y vínculo afectivo de la familia y eficiencia en el ámbito de la gestión empresarial; y por una vocación de continuidad por arriba de las dificultades y la historia de sacrificios de sus antecesores. Estas empresas siempre tendrán – escrito o no – como uno de sus objetivos estratégicos, la continuidad de la empresa a manos de la siguiente generación familiar.

Desde la neurociencia se considera que los líderes más resilientes tienen mayor equilibrio emocional frente a las situaciones de estrés, lo cual favorece la conversión del pánico en productividad. Es la resiliencia empresarial, lo que marca la diferencia para estar listos para poner a rodar la gestión empresarial en la dirección y a la velocidad correcta.

La pandemia ha traído la interrupción de las rutinas diarias de vida personal, familiar y del trabajo como nunca hasta ahora lo habíamos concebido. La gente está sufriendo, las economías están siendo afectadas y estamos viviendo un grado de incertidumbre sin precedentes en la historia moderna.

Ante esta crisis, los hombres y mujeres que lideran los emprendimientos en sus familias se mantienen atentos a aprender algo diferente – pues no cuentan con equipo corporativo que les indica qué hacer –, toman más conciencia de lo que están viviendo – por los efectos de sus decisiones en su núcleo familiar –, y se preocupan por su responsabilidad social empresarial – por su reputación -. Estas acciones traen, sin duda alguna, el fortalecimiento de la resiliencia empresarial, y por ende la capacidad de recuperarse de la recesión en forma más efectiva.

3- El valor intangible, como fuente de deseo de continuidad.

Las empresas familiares cuentan con un valor intangible que las hace distintas de cualquier otro tipo de empresa, tal como fue descrito por Habbershon y Williams en el año 1999 (A Resource-Based Framework for Assessing the Strategic Advantages of Family Firms), cuando introdujeron el concepto ampliamente conocido como familiness.

La orientación emprendedora – referida a las prácticas y estilos en la toma de decisiones que las empresas utilizan para identificar y lanzarse a nuevos negocios -, está muy determinada por la forma en que las empresas disponen de sus capacidades y recursos. Las investigaciones desarrolladas en el campo de la empresa familiar, a partir del concepto familiness, coinciden en señalar una serie de ventajas competitivas, resumidas en cuatro componentes: Experiencia y aprendizaje, reputación, toma de decisiones y redes de relaciones. Esos cuatro componentes, totalmente asimilados en la cultura empresarial, es lo que permite a las empresas familiares impulsar la continuidad, más allá de las dificultades.

Cuando corre por las venas de los miembros de la familia empresaria el deseo de custodiar el proyecto empresarial familiar, porque es lo que cohesiona y da sentido de vida, los valores compartidos – como la lealtad, el compromiso con la sociedad y la custodia en la reputación -, se multiplican y se fortalecen.

Y ahora: ¿qué debemos promover para ser, junto a estas empresas, paladines de la recuperación económica?

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