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Instrumentos bancarios en Panamá

Por: Financiero 03 Ago 2020

Conócelos y haz mejores negocios Enfoque jurídico Darío González Martínez / Abogado corporativo El uso de instrumentos bancarios en Panamá – y propiamente la actividad […]


Instrumentos bancarios en Panamá

Conócelos y haz mejores negocios

Enfoque jurídico

Darío González Martínez / Abogado corporativo

El uso de instrumentos bancarios en Panamá – y propiamente la actividad bancaria- se remonta a los inicios de la República, al establecerse en 1904 dos bancos importantes. El primero de ellos, el International Bank Corporation, que cambió de nombre a First National City Bank of New York, hoy Citibank, que es parte de Citigroup, el mayor conglomerado financiero del mundo. El segundo, fue el Banco Nacional de Panamá, el cual se mantiene hasta nuestros días como el banco principal del Estado.

Con el paso de los años, varios bancos tanto internacionales como panameños iniciaron operaciones en el istmo para apoyar el financiamiento de las actividades comerciales, industriales y agropecuarias. En ese sentido, gracias al apoyo de un grupo de expertos en materia bancaria -conformado por banqueros y abogados-, lograron promulgar una legislación bajo las normas y principios del acuerdo de Basilea.

El resultado fue la Ley 9 de 1998 que crea la Superintendencia de Bancos, entidad independiente que regula los bancos locales e internacionales y sus operaciones. Dicha oficina está encargada de cumplir entre otras cosas: el procedimiento para otorgamiento de licencias bancarias, protección al consumidor bancario, formas de contratos y acuerdos, solución de reclamos.

Entre los principales instrumentos que utiliza la plaza panameña para ofrecer servicios bancarios tenemos: fideicomisos, cartas de crédito, prendas, hipotecas, anticresis, fianzas, leasing, entre otros. Examinemos un poco sobre cada uno de ellos:

El fideicomiso bancario no es más que un contrato o convenio en virtud del cual se transmiten bienes, cantidades de dinero o derechos de propiedad personal a otro individuo (en este caso un banco) para que este administre o invierta dichos bienes en beneficio propio -o en el de un tercero- según las estipulaciones del propio contrato.

Esta herramienta puede proporcionar fácilmente acceso a un crédito dentro de una institución bancaria ya que los bienes están protegidos ante cualquier fenómeno jurídico y no hay limitaciones en cuanto a los bienes que se pueden incluir dentro del contrato siempre y cuando sean de origen lícito.

El fideicomiso es un acto supervisado por la superintendencia de bancos por lo que las entidades bancarias deben contar con licencia fiduciaria para ofrecer este servicio (la mayoría de los bancos panameños cuentan con esta licencia), en tanto, los bienes dados en fideicomiso son registrados individualmente y no forman parte de los activos de la fiduciaria, esto ahorra gastos de administración personal de bienes y minimiza riesgos.

La carta de crédito es un instrumento por excelencia utilizado en el comercio internacional como medio fiable de pago, se define como un documento emitido generalmente por un banco y éste a su vez -siguiendo las instrucciones del cliente-, hace un pago a favor de un tercero.

En Panamá son utilizadas para diversos tipos de negocios como inmobiliarios, marítimos, de exportación, etc. Los bancos panameños ofrecen los siguientes tipos de cartas:

“Stand by”: la cual se utiliza para garantizar la ejecución de un contrato en caso de ser necesario, en donde el proveedor pueda reclamar el pago en caso de incumplimiento del comprador, en Europa es conocida como SBLC (stand-by letter of credit).

De importación: constancia de pago internacional efectuada por el banco, a solicitud de un cliente extranjero para pagar a un vendedor.

De exportación: constancia de pago efectuada por el banco, a solicitud de un cliente, para pagar a un exportador.

En cuanto a la prenda, hipoteca y anticresis como derechos de garantía regulados por el código de comercio panameño, son utilizadas por los bancos a fin de hacer diversos negocios entre particulares. Las vemos principalmente en operaciones de bienes raíces, compra y venta de propiedades.

La fianza bancaria se traduce como el respaldo de una obligación que se adquiere con un tercero, en este caso el banco -con su licencia para tramitar seguros- se hace responsable de la obligación adquirida por el cliente en caso de incumplimiento. Este servicio es utilizado por empresas multinacionales que hacen negocios con el Estado panameño.

El arrendamiento financiero conocido como “leasing” se define como un mecanismo de financiación mediante el cual el establecimiento bancario traspasa el derecho de usar un bien a un cliente a cambio del pago de un canon por un periodo de tiempo determinado, en donde el cliente tiene la opción ya sea de comprar el bien arrendado, devolverlo o renovar dicho contrato. Los bancos panameños utilizan esta figura para financiar actividades económicas potenciales que retribuyan en negocios con el Estado o entre particulares que generen ganancias atractivas.

La mayoría de estos instrumentos están regulados en la legislación bancaria panameña para su validez jurídica, salvo el caso de la carta de crédito, el cual, aparte de regularse por analogía del derecho bancario, se regula también por la lex mercatoria (conjunto de normas, principios, usos y costumbres aceptados por los comerciantes). La superintendencia de bancos -como entidad regulatoria- tiene el deber de supervisar estos movimientos a fin de lograr una balanza entre los clientes y los bancos.

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