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Economía

Panamá, entre limitaciones y desafíos para 2020

Por: Financiero 09 Dic 2019

Luis Alberto Sierra La economía de Panamá concluirá 2019 con una perspectiva de crecimiento cercana al 4%, según diferentes fuentes, lo que, no obstante algunos […]


Panamá, entre limitaciones y desafíos para 2020

Luis Alberto Sierra

La economía de Panamá concluirá 2019 con una perspectiva de crecimiento cercana al 4%, según diferentes fuentes, lo que, no obstante algunos ajustes a la baja en estas proyecciones, sigue siendo destacada en el contexto de América Latina y el Caribe y en un entorno a que ha sido, a lo largo de los 12 meses, tan dinámica como se esperaba y de contrastes.

Una de la recientes revisiones al pronóstico la hizo el mes pasado la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), la cual ajustó la variable y la ubicó en 3,7% para 2019 y en 3,8% para 2020.

El desempeño es parecido al del cierre de 2018, año en el que la expectativa había sido inclusive de un mayor crecimiento en los primeros meses, según los análisis de la misma CEPAL y del Fondo Monetario Internacional (FMI).

Marco Fernández, socio fundador de la firma panameña INDESA, de asesoría en servicios financieros, hizo, el pasado 21 de noviembre, un análisis descarnado sobre la realidad en la economía panameña, en la que desestimó mitos y puso los puntos sobre las íes en cuanto a las condiciones del sistema, que limitan las posibilidades.

La presentación la hizo Fernández en una actividad realizada en un hotel de Ciudad de Panamá, y organizada por la empresa Tambor, ante una nutrida concurrencia.

El gobierno no es el que más aporta

El economista expuso que la gente cree en Panamá que el gobierno es muy importante gastando, porque da la impresión que la administración que hace eso está actuando, lo que genera una expectativa de que las cosas están pasando.

Pero advirtió que, debe entenderse que la inversión pública es siete veces más baja que la inversión privada, por lo cual lo que se debe cuidar es la inversión privada. “El verdadero motor de crecimiento de esta economía es la inversión privada”, sostuvo.

“Pero si hacen una pregunta a un transeúnte desprevenido, va a decir que el gobierno es el que tiene que hacer”, acotó el analista.

Para Fernández este año ha sido además complicado en materia fiscal, ya que los gobiernos terminan su mandato en junio y los presupuestos se hacen hasta diciembre, por lo que el gobierno entra con muy poco margen de maniobra en el presupuesto.

Señaló que el próximo va a ser entonces el primer año completo de la administración del presidente de Panamá, Laurentino Cortizo, quien inició, el pasado 1º de julio, su gestión de cinco años.

“Esta administración tiene básicamente los números de la administración anterior”, sostuvo, y reiteró que hay entonces muy poco margen de maniobra, pero la gente pregunta en la calle; cuándo va a empezar a gastar el gobierno. Apuntó que todo el mundo piensa que el gobierno va a sacar a la gente de la pobreza, pero que si así fuera, no va a ser en este semestre en Panamá.

Expuso que este año que está terminando, el gasto público en Panamá ha sido muy controlado, y que hay 1.500 millones de dólares menos en la calle, si bien, se han pagado algunas dudas, y ha habido entonces una gran actividad fiscal poniendo plata en la calle, entre otras cosas.

El analista reconoció que los gobiernos panameños gastan también más de lo que reciben, lo cual agregó que se llama déficit, y añadió que hay que financiarlo con plata de afuera, porque en Panamá no hay una maquinita que le dé balboas (como figurativamente se sugiere que hay una moneda panameña en este país en el que la de curso legal es el dólar) para pagar sus gastos.

La necesidad de prestar

El socio fundador de INDESA estimó que en promedio hay que pedir afuera, 2.500 millones de dólares, por lo que cada año el gobierno de turno tiene que ver cómo hace para que le presten afuera esos 2.500 millones de dólares al más bajo costo posible, teniendo además que pagar la amortización de la deuda, lo que resulta en otros 1.900 millones de dólares, redondeando la cifra para el año entrante.

“Entre una cosa y la otra hay que tocar la puerta por 4.000 millones de dólares”, para lo cual indicó que hay que ir ante los bancos o los prestamistas con una cara “ante quién va a pedir que le cuente cómo me voy a comportar”.

Dijo que, dependiendo de lo que se responda, el prestamista podrá tener una idea sobre la posibilidad de recibir luego el pago.

Recordó que en los años ochenta hubo, por ejemplo, países latinoamericanos que dejaron de pagar la deuda, incluyendo a Panamá, o países como México o Brasil, con la excepción de Colombia y Chile.

Acotó que al que deja de pagar no le prestan entonces, y que, por ende, Panamá dejó de recibir plata por 10 años, y su economía se paralizó. “Panamá necesita año tras año plata fresca para poder sostener su crecimiento”, enfatizó.

Recordó que en los años 80 países como Colombia y Chile empezaron a establecer una ley de responsabilidad fiscal, y que implica el compromiso de no pedir prestado más 2.500 millones de dólares este año, 2.200 millones de dólares el año próximo, y el que sigue, por ejemplo.

Fernández destacó que esa es la cara (a través de la ley) ante los mercados internacionales, a quienes le prestan al gobierno.

El economista consideró que en relación a cómo se gasta el dinero prestado, los panameños deberían ser un poco más proactivos y ver en qué se gastan los presupuestos del gobierno.

Subrayó que el riesgo de no cumplir la ley es que no le presten al país, y que la economía se vaya al piso, como pasó antes, incidiendo además en el riesgo, lo que hace más costoso prestar.

Balance de crecimiento

El economista planteó que la economía de Panamá debe crecer 5%, pero que lo está haciendo por debajo, lo cual incide en el aumento del desempleo.

Dijo que Panamá debe hacer lo posible, entiendo que es un país pequeño y que no pueden incidir mucho en lo que pasa afuera, pero en el que incide cuando en otras partes se está creciendo también por debajo de lo esperado.

Consideró que Panamá se ve mejor afuera de lo que lo ven los panameños adentro. “Pero a pesar de esa autoflagelación no lo estamos haciendo tan mal, después de todo”, dijo.

Fernández consideró que, sin embargo, hay cosas por mejorar, como la relación perversa que existe al haber informales que no tributan pero que reciben subsidios, “o que piden más sabiendo que no van a contribuir”.

Indicó que para el próximo año hay 1.350 millones de dólares en subsidios en el presupuesto de Estado en Panamá, y que si se suma el subsidio a la Caja del Seguro Social (CSS, de salud y jubilaciones) es casi lo mismo que lo que el Canal de Panamá le da al gobierno central.

Añadió que hay además leyes especiales para trabajadores e intereses que pagar sobre la deuda.

Fernández señaló que hay razones por las que adicionalmente llegan 5.000 millones de dólares en inversiones a Panamá, hay bajo riesgo, leyes especiales y se tributa poco.

Observó que el país no es sin embargo muy competitivo.