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Economía

La economía de América latina se enfrentará a los embates del coronavirus y de una sociedad descontenta

Por: Financiero 02 Mar 2020

“En menos de tres semanas, grupos chinos de turistas han sido regresados de países como Tailandia, Vietnam, Corea del Sur, Australia, Nueva Zelanda y Turquía, […]


La economía de América latina se enfrentará a los  embates del coronavirus y de una sociedad descontenta

“En menos de tres semanas, grupos chinos de turistas han sido regresados de países como Tailandia, Vietnam, Corea del Sur, Australia, Nueva Zelanda y Turquía, entre otros. El efecto de la reducción del turismo puede impactar pronto la economía mundial”, advierte el más reciente informe de la Federación Latinoamericana de Bancos (Felaban).

El documento explica que actualmente China es responsable del 16% de la economía mundial y sus turistas son cerca de 150 millones de personas que compran 277.000 millones de dólares al año en el extranjero.

También expone que entre las pocas personas que se atreven a hablar del impacto del Coronavirus en la economía mundial está Timo Wollmershäuser, del Instituto Alemán de Investigación Económica – IFO, quien cree que el costo puede llegar ascender al 1% del Producto Interno Bruto (PIB) global durante el año 2020. Uno de los argumentos para considerar esta afectación tiene que ver con los traumas a las cadenas globales de producción.

“El momento económico actual puede derivar en deterioro generalizado, en especial en China. (…) El mundo espera con mucha atención cuál puede ser el avance para controlar el virus a la mayor brevedad posible, para evitar un deterioro general de los negocios en la segunda economía del mundo”, dice el documento.

América Latina también sufrirá los embates económicos del Coronavirus, enfermedad que se ha extendido hacia esta zona, donde se registran casos en Brasil, México y República Dominicana. Eso sucederá, mientras la región lidia con problemas propios como el escaso crecimiento económico, el desempleo juvenil y el estancamiento de la reducción de la pobreza, en niveles del 30% de la población.

El documento que expone datos del último trimestre de 2019, argumenta que en Latinoamérica se evidencia un brote de descontento social y político que ha desatado marchas y protestas en algunos países, las cuales están relacionadas con la percepción de corrupción (evidenciada en casos mediáticos de corrupción y en casos judiciales emblemáticos que involucran funcionarios públicos), entre otros factores.

Eso, sumado a cinco años de decrecimiento del ingreso per cápita, complementan el hecho de que la percepción pública sobre la región sea de estancamiento.

“Indudablemente la situación de la banca regional ha estado muy vinculada al desempeño de la economía. Un momento de escaso crecimiento, bajo dinamismo del comercio internacional y una inversión privada (doméstica y extranjera) que afronta un proceso de fatiga son parte del expediente general que se experimenta”, argumenta el informe publicado hace unos días, el cual amplía que la demanda de los hogares y el sector servicios son todavía factores que impulsan los servicios financieros bancarios.

El estudio que se sostiene de diferentes datos, como los del Banco Mundial, también dice que la actividad exportadora en Latinoamérica ha mostrado un muy escaso dinamismo, dados factores externos y elementos tales como la baja diversidad de oferta exportadora y perspectivas de los precios básicos.

No obstante, el informe señala que el crédito sigue siendo positivo en términos reales en buena parte de los países de la región, pese al bajo crecimiento y, en algunos casos, frente al aumento del desempleo.

“Los bancos y el sector financiero en general son una de las fuentes de crecimiento de la economía. Por supuesto, esta tendencia es notable si se tiene en cuenta que en el pretérito las desaceleraciones prolongadas en términos de duración y severidad podrían desembocar inequívocamente en procesos de inestabilidad financiera”, advierte el informe.

Esta situación, según el documento, se sostiene gracias a la existencia de una mayor estabilidad macroeconómica que ha permitido dotar a las autoridades de herramientas de política económica idóneas para afrontar las crisis. Esto sucede porque los bancos centrales son el avance institucional más importante en materia económica ya que son independientes, tienen margen de maniobra, y objetivos con los cuales son evaluados.

“Igualmente, los bancos de la región gozan de una mejor supervisión que en el pasado, así como de una gestión más profesional y más acorde con los estándares internacionales en materia de búsqueda de nuevos clientes, identificación y medición del riesgo, otorgamiento de créditos y estabilidad de las fuentes de fondeo”.

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