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Economía

EN “MODO RESISTENCIA”

Por: Financiero 23 Mar 2020

Jose Antonio Montenegro / desdewallstreet.com Queridos amigos que tienen la amabilidad de seguirnos, déjenme decirles lo primero: Que seguimos aquí, y que a pesar de […]


EN “MODO RESISTENCIA”

Jose Antonio Montenegro / desdewallstreet.com

Queridos amigos que tienen la amabilidad de seguirnos, déjenme decirles lo primero: Que seguimos aquí, y que a pesar de la fuerte disrupción que la pandemia del coronavirus está suponiendo para los servicios de información y análisis como el nuestro, con los cambios precisos para seguir las medidas de contención del virus, vamos a seguir adelante.

El mundo debe estar preparado para aguantar en “modo resistencia”, un momento de crisis histórica global. Obviamente, lo primero ahora es la salud de los ciudadanos, y no deben escatimarse recursos de ningún tipo. Esa es la prioridad uno, punto. Después haremos cuentas y hablaremos de economía. Salir del hoyo una vez superada la crisis de salud, tendrá su dificultad, pero no será un problema, por el contrario va a suponer todo un mundo de oportunidades económicas.

Pero ahora mismo, los sistemas de salud, deben ser ayudados por todos los recursos a mano de los gobiernos y de la iniciativa privada. Y como ocurre en momentos de crisis límite, la infraestructura industrial debe reconvertirse, para producir lo que el mundo necesita en este momento, ya sea mascarillas, desinfectantes, o una larguísima lista de materiales que escasean en los hospitales.

Es momento para que los gobiernos lideren acciones rápidas y efectivas y ciertamente los ciudadanos debemos seguir las instrucciones que dan los científicos que saben de epidemias.

Como decía ahora mismo, ya “echaremos cuentas después”. Los recursos y la riqueza del mundo, -que es mucha-, están ahí para ser utilizados justo en momentos únicos y extraordinarios como estos, y la prioridad debe ser empezar por los que más lo necesitan.

No son por otro lado, tiempos de “echar culpas”, ya habrá tiempo de hacerlo. Desde luego cuando todo esto pase, -que pasará-, vamos a tener mucho más claro el acercamiento a lo que debemos esperar de nuestros servicios de salud, por ejemplo, o en dónde debemos aplicar los recursos de la investigación y el desarrollo a escala mundial.

La riqueza del mundo, -que una vez más, es mucha-, debe colocarse de forma productiva socialmente. Es decir, debemos ser mucho más ambiciosos en exigir que la ciencia, -con recursos-, vaya consiguiendo avances serios que mejoren nuestra vida. La era de colocar excesivos recursos en negocios y emprendimientos ciertamente frívolos, -es decir de dudosa contribución al bienestar mundial-, ha terminado.

Está por delante también, repensar un poco, cómo organizamos nuestra forma de hacer negocios, los viajes, los trasiegos innecesarios, los derroches que tienen muy poco que ver con el objetivo que esperamos obtener al final en muchos casos.

El teletrabajo ha quedado revelado en los últimos días, no como un parche o un recurso de urgencia, si no como la forma más efectiva para hacer muchas tareas, que sin embargo, hemos decidido complicar con aditamentos, que poco tienen que ver, -insisto-, con el resultado final.

También van a necesitar una repensada algunas formas de recreo masivo, que ciertamente ya eran cuestionables antes del virus, por la propia masificación insana que venían teniendo. Me refiero a los cruceros o casinos mastodónticos, por ejemplo, que son todo menos saludables. Y desde luego la “sostenibilidad”, será una palabra con un contenido muy distinto después de la pandemia del coronavirus.

El mundo entra en nueva fase. Ya saben los que tienen la amabilidad de leerme que llevo mucho tiempo convencido de que estamos en un cambio de era, en la que se acaban las energías sucias, la contaminación, los excesos ridículos, las concentraciones obscenas de riqueza en unos pocos, y comienza una era mucho más sostenible, más equilibrada, y más pensada para hacer la vida, “de todos”, lo más fácil y agradable posible.

Pues bien la crisis del coronavirus, es ciertamente la línea divisoria entre el antes y el después. Van a cambiar los valores, las prioridades. Para bien, por cierto. La nueva economía deberá seguir las nuevas pautas, y nosotros vamos a contárselo.

Y bien, quienes se empeñen en seguir conservando los excesos y los desequilibrios de los últimos cuarenta años, -que los habrá-, pues van listos. Se acabó… “La fiesta terminó…”, (aquí debería entrar la banda sonora del tema de ese título, de la incansable Paloma San Basilio). Necesitamos una sociedad que invierta en cómo atajar pandemias “inesperadas”, en curar enfermedades que llevan demasiados años sin avances científicos serios, porque el dinero está puesto en objetivos más banales pero muy rentables. Y que definitivamente acabemos con la pobreza mundial. No lo hemos hecho hasta la fecha. Y eso tiene mucho que ver con lo que estamos viviendo, no lo duden. A cuidarse mucho y buena semana.

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