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Economía

Vizcarra se salva de destitución

Por: Financiero 20 Sep 2020

Tras el fracaso de la propuesta de destitución del presidente Martín Vizcarra bajo la acusación de “incapacidad moral”, Perú retoma el camino a una normalidad que, entre sus múltiples matices, revela tanto la debilidad política del mandatario como las fracturas en los partidos del país.


Vizcarra se salva de destitución
Fracasó la propuesta del congreso contra el presidente peruano

Tras el fracaso de la propuesta de destitución del presidente Martín Vizcarra bajo la acusación de “incapacidad moral”, Perú retoma el camino a una normalidad que, entre sus múltiples matices, revela tanto la debilidad política del mandatario como las fracturas en los partidos del país.

Pocas horas después de que el pedido de “vacancia” (destitución) de Vizcarra fuera rechazado el pasado viernes 19 de septiembre por amplia mayoría en el Congreso, la agitación entre la clase política parece haber perdido fuelle y el país mantiene las actividades habituales de una normalidad alterada por el impacto de la pandemia de la COVID-19.

Precisamente, la situación sanitaria, que también ha golpeado duramente la economía de Perú, fue el principal argumento del Gobierno y de los sectores moderados del Congreso para rechazar este viernes una eventual destitución de Vizcarra.

Nueva normalidad

Una “nueva normalidad”, similar a la impulsada por el Gobierno ante el impacto de la COVID-19, que tiene a Perú como el quinto país más afectado del mundo, con más de 31,000 fallecidos, también parece haberse instaurado en la política peruana, caracterizada por pasar de períodos de constante agitación y enfrentamientos a otros de invocación a la unidad y conciliación.

Este último fue, precisamente, el tono con que Vizcarra respondió a la decisión del Congreso de rechazar su destitución, ya que a pesar de las serias acusaciones y duros calificativos que recibió, llamó a la unidad y a “actuar con sensatez y responsabilidad” a todos los actores políticos de su país.

El gobernante pidió seguir “trabajando todos unidos por lo que realmente importa a los peruanos”, entre lo que mencionó a “la lucha contra la pandemia, la reactivación económica, el fortalecimiento de la democracia, el combate a la corrupción”.

Vizcarra remarcó que todo esto permitirá “mejorar la calidad de vida de quienes más lo necesitan”, en un país cuya economía puede caer un 12% durante el 2020 por el impacto de la cuarentena y las restricciones impuestas para combatir a la pandemia.

Debilitado

La grave crisis presentada en los últimos días ha ratificado la debilidad política de Vizcarra, quien no cuenta con una bancada parlamentaria ni un partido propio, lo que deja abierta la posibilidad de que se presenten situaciones similares durante los diez meses que aún le quedan de gestión.

Eso se desprende de las declaraciones de muchos de los congresistas opositores que votaron contra su destitución, pero que dejaron en claro que lo hacían para no profundizar la crisis sanitaria y económica del país, y estarán atentos a cualquier otro tema que pueda comprometer al mandatario.

El juicio político planteaba que Vizcarra dejara el cargo por sus aparentes intentos de ocultar su vinculación con la contratación irregular de un histriónico personaje, el cantante Richard “Swing” Cisneros, en el Ministerio de Cultura.

Al final de una semana de tensión y muchas acusaciones, el pedido quedó muy lejos de los 87 votos mínimos que establece la ley peruana para que un jefe de Estado sea removido del cargo, al recibir 78 en contra, 32 a favor y 15 abstenciones.

El rechazo a la propuesta, que habría llevado al presidente del Congreso, Manuel Merino, a ocupar la jefatura del Estado, no amainó las críticas de legisladores opositores como Daniel Urresti, un general retirado del Ejército que figura entre los candidatos con opciones para las presidenciales de abril próximo.

Urresti aseguró que, a pesar de que consideraba que Vizcarra había cometido delitos, no iba a apoyar su destitución porque, además, sabía que el Ejecutivo ya había negociado el apoyo de otros partidos a cambio de prebendas.

Esta afirmación fue rechazada por el primer ministro, Walter Martos, quien aseguró que el Gobierno siempre ha “trabajado transparentemente” y no ha tenido “ningún trato debajo de la mesa”.

Aunque Martos reconoció que conversó con varios líderes políticos, sostuvo que lo hizo para apelar “al espíritu democrático” de los parlamentarios y consideró que estos apostaron “por la estabilidad y el pueblo”.

Que siga

Una encuesta de la firma Ipsos difundida recientemente reportó que un 79% de los peruanos prefiere que el centrista Vizcarra cumpla su mandato, mientras el país está a las puertas de unas elecciones generales que se realizarán el 11 de abril.

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