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Vida y sociedad

Vibrando en amor

Por: Financiero 21 Feb 2021

En la antigüedad, los sabios maestros Vedas; consideraban el sonido tan sagrado como el contenido de sus antiguas escrituras védicas, cuya enseñanza fue transmitida en un primer momento a través de la palabra (para ellos el sonido creador). En la Biblia se habla del verbo, o la palabra de Dios, como la fuente de toda creación: Genesis:1:1. En el budismo, el hinduismo y el Zen, el Om es considerado el sonido divino, el origen de toda la existencia. Para estas culturas, el universo se encuentra en un constante estado de vibración.


Vibrando en amor
ALTA
FRECUENCIA

Nacarid López
Terapeuta certificada en
Bioneuroemoción y Sonido Ancestral
@nacarid
nacarid.com
soyaltafrecuencia@gmail.com

En la antigüedad, los sabios maestros Vedas; consideraban el sonido tan sagrado como el contenido de sus antiguas escrituras védicas, cuya enseñanza fue transmitida en un primer momento a través de la palabra (para ellos el sonido creador). En la Biblia se habla del verbo, o la palabra de Dios, como la fuente de toda creación: Genesis:1:1. En el budismo, el hinduismo y el Zen, el Om es considerado el sonido divino, el origen de toda la existencia. Para estas culturas, el universo se encuentra en un constante estado de vibración. 

Por otro lado, la ciencia ha comenzado a coincidir con las observaciones de los antiguos. Investigaciones recientes, como la hecha en 2014 por la Universidad Tecnológica Chalmers, (Suecia), han demostrado que los fenómenos de física cuántica asociados a los fotones han podido ser analizados con “fonones”, es decir, mediante el uso de ondas de sonidos, acoplados a un átomo artificial. 

“De acuerdo a la teoría, el sonido de los átomos se divide en partículas cuánticas y estas partículas son el sonido más débil que puede ser detectado”, asegura el investigador Martin Gustafsson. 

Teniendo en cuenta lo antes expuesto, partamos de la premisa de que toda existencia incluyendo la humana, es sonido y su frecuencia natural de vibración (resonancia) es la misma del Creador (estamos hechos a imagen y semejanza). Así pues, no es de extrañar la existencia de terapias que basan sus métodos de sanación en la recuperación de la vibración original del cuerpo a través del uso de sonidos puros como el de las campanas o los cuencos tibetanos. 

El sonido sanador de la naturaleza 

En el ser humano existe una necesidad de refugiarse en espacios naturales como el campo, la montaña, lugares de mucha vegetación, cada vez que su rutina se lo permite.

Inconscientemente persiste una búsqueda del estado natural de vibración (resonancia). Al entrar en contacto con estos espacios naturales, nuestros cuerpos (átomos en constante vibración) actúan como diapasones, vibrando al unísono por efecto de la resonancia. 

“Por medio de la resonancia es posible que las vibraciones de un cuerpo alcancen a otro y lo pongan en movimiento”, asegura Jonathan Goldman , en el texto Sonidos que Sanan. 

Es gracias a esta sincronización nuestro cuerpo restablece su equilibrio natural, neutralizando toda vibración que no pertenezca al conjunto de frecuencias originales, adquiriendo un reconfortante estado de relajación, que propicia la liberación de estrés, alivio del dolor de cabeza y las tensiones. 

Estos lugares nos brindan una fuerza de sanación natural al re-conectarnos con nuestra esencia, con nuestra pureza, con nuestra verdad. 

Traslada la frecuencia de naturaleza a tu hábitat 

Cada vez que sintamos la necesidad de este encuentro natural y esté a nuestros alcance, no dudemos en hacerlo. Si esto no es posible, traslademos esta energía a nuestros hogares. 

La razón por la que la naturaleza mantiene su frecuencia de vibración original, es porque respeta las leyes del equilibrio. En ella los animales no se juzgan entre sí, los árboles no compiten por la tierra o el agua, reina siempre la armonía, el amor y el respeto. 

Su frecuencia original es amor y es la misma que deberíamos tener en nuestros espacios habituales con acciones tan sencillas como: 

• Respetar nuestro entorno: personas, naturaleza, cosas. 

• Otorgarnos espacios de soledad y silencio: 10 minutos al levantarnos y 10 antes de acostarnos. 

• Haciendo uso de sonidos puros: cuencos aleados en metales o cuarzo, campanas, gongs, o el  canto del Om.

• Siendo conscientes de las palabras que usamos. Éstas son sonidos y sus ondas se mueven en el aire portando la vibración con la que fueron creadas. El odio, la envidia, tristeza, son vibraciones de muy baja frecuencia que cargan el ambiente y a nuestros propios cuerpos. 

Por lo tanto, la frecuencia en armonía -esa llamada amor- no es exclusiva de la naturaleza, sino de todos nosotros. A diferencia de la naturaleza, no nos mantenemos vibrando en armonía habitualmente. Vibrar en el amor que existe en nosotros, nos devuelve el equilibrio y es la mejor medicina preventiva a la que podemos recurrir en todo momento. 

En Amistad divina 

Nacarid❤ 

IG: @nacarid

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