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Ventajas y desventajas económicas de las APPs

Por: Financiero 18 Abr 2021

En los últimos tiempos, diversos países han optado por impulsar el desarrollo de infraestructura delegando los proyectos al sector privado, bajo el esquema conocido como APP ‘s, siglas de “Asociación Público Privadas”. Esa solución tiene sus ventajas, pero también lados negativos, financieramente hablando.


Ventajas y desventajas económicas de las APPs
Asociaciones Público-Privadas: ¿Todo lo que brilla es oro?
Compás Financiero

Andrés Chiodi
Consultor Financiero
Profesor del IESA Panamá
@CompasFinancier

En los últimos tiempos, diversos países han optado por impulsar el desarrollo de infraestructura delegando los proyectos al sector privado, bajo el esquema conocido como APP ‘s, siglas de “Asociación Público Privadas”. Esa solución tiene sus ventajas, pero también lados negativos, financieramente hablando.

Una de las razones esgrimidas al promover las APP ‘s, es el aprovechamiento de la mayor eficiencia del sector privado cuando se sabe responsable a largo plazo de los resultados, desde el diseño y construcción hasta la operación y mantenimiento. Esa visión amplia que debe tener el concesionario, genera sinergias de buen valor, así como innovación y, normalmente, tiempos de puesta en marcha menores. 

Otra ventaja de este esquema de desarrollo de infraestructuras y servicios públicos es evitar que los Estados tengan que destinar recursos que bien pudieran utilizarse para otros fines, especialmente ahora que los niveles de deuda se han incrementado. 

Sin embargo, esto depende al mediano plazo del esquema específico de compensación que se acuerde. Si, como es común, el contrato establece un pago por la infraestructura al culminar la construcción, el Estado tendrá la presión económica apenas desplazada unos meses o pocos años. 

Si además el Estado paga por el servicio brindado al público, es decir que no se cobra a los usuarios finales -con peajes, facturas o tasas especiales-, el impacto al presupuesto público será similar a cuando el proyecto es realizado por el gobierno. 

Si bien se espera que las eficiencias del gestor privado redunden en menores costos, existe una arista del problema que reduce ese efecto. Se trata de las consecuencias de los riesgos financieros y operativos que debe asumir el socio privado, lo cual impacta en la rentabilidad objetivo de ellos y, por ende, en la oferta económica que presentan al momento de competir por la APP. 

Conseguir el capital

Cuando es el gobierno quien financia un proyecto, el privado ve reducido el riesgo, respecto a tener que gestionar por sí mismo la obtención y pago del capital, pero si además el contrato implica que la obra no será pagada al construirse sino que el gestor tendrá su compensación vía peajes o pagos periódicos del Estado, se alarga mucho más el tiempo durante el cual el capital invertido está sujeto a incertidumbre y, por ende, debe ser compensado con una rentabilidad mayor. 

Eso termina encareciendo el bien/servicio para el ciudadano, de una u otra manera. Lo anterior se ha encontrado en no pocas APPs, y es un argumento que suelen esgrimir quienes se oponen a los esquemas de Asociaciones Público-Privadas. 

Una convocatoria para una APP en la que se delegan muchos riesgos al privado generará desinterés de los posibles participantes, o bien un mayor costo, que al final puede hacer inviable el negocio desde el punto de vista del privado, lo que genera los casos de abandono, que en el mejor de los casos son rescatados por los gobiernos.

Reducir los riesgos

Una manera de reducir los riesgos -y esto vale para ambas partes-, es la posibilidad de renegociar el contrato cuando hay desviaciones del plan. 

Aunque ello despierte la perspicacia y haga pensar en procesos competitivos con oferentes que cuentan con futuras adendas para solucionar ofertas arriesgadas, o que apunten a la corrupción de los supervisores, un buen proceso administrativo y una base legal bien avanzada puede reducir el problema. 

La realidad es que los contratos no están escritos en piedra y normalmente se renegocian. De hecho, un estudio consiguió que cada contrato de APP se suele renegociar un promedio de 20 veces durante su vigencia. 

Existe una interesante variante de contrato en las APP ‘s en las que el oferente compite poniendo sobre la mesa una rentabilidad objetivo que sea menor a la de los otros proponentes. 

Estando claro el objetivo de rentabilidad, el contrato de APP puede modificarse, de ser necesario, para permitir llegar a esa rentabilidad mediante ajuste en los peajes o pagos, o el tiempo de concesión de la obra antes de que pase al estado. 

La productividad como claveLa búsqueda del desarrollo, de la satisfacción de las necesidades sociales, estará siempre atada a los preceptos económicos que gobiernan las decisiones de negocio. Las APP’s no son una panacea que permiten aumentar el festín de un gobierno irresponsable sin que haya consecuencias. Como todo en la vida económica, la productividad es la clave a la hora de definir cuál camino nos lleva a estar mejor a largo plazo. Tomar las decisiones considerando esa productividad, es lo que lleva a todos, familias, empresas y Estados, a poner los números a favor.

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