Ver ediciones digitales
Compartir

Tecnología

Una mirada al futuro

Por: Financiero 11 Oct 2020

“En los próximos 10 años, las tecnologías clave convergerán para transformar completamente los cinco sectores fundamentales -información, energía, alimentos, transporte y materiales- que sostienen nuestra economía global. Necesitamos asegurarnos de que esta transformación redunde en beneficio de todos”, aseguran Tony Seba y James Arbib son cofundadores de RethinkX, una empresa que agrupa a expertos independientes que analizan y pronostican la velocidad y escala de la disrupción impulsada por la tecnología y sus implicaciones en la sociedad.


Una mirada al futuro
“Estamos cerca de la más rápida, profunda y consecuente transformación tecnológica de la historia” aseguran Tony Seba y James Arbib, expertos en el área.

“En los próximos 10 años, las tecnologías clave convergerán para transformar completamente los cinco sectores fundamentales -información, energía, alimentos, transporte y materiales- que sostienen nuestra economía global. Necesitamos asegurarnos de que esta transformación redunde en beneficio de todos”, aseguran Tony Seba y James Arbib son cofundadores de RethinkX,  una empresa que agrupa a expertos independientes que analizan y pronostican la velocidad y escala de la disrupción impulsada por la tecnología y sus implicaciones en la sociedad.

“Supongamos que le dijéramos que las soluciones a los problemas más intratables del mundo son posibles en la próxima década; la pobreza, desigualdad, el cambio climático. Probablemente diría que es imposible, absurdo, impensable. Ya hemos oído eso en nuestros pronósticos, y, se ha demostrado que tenemos razón”, afirman los también coautores del recién publicado libro; Rethinking Humanity.

En la actualidad, dicen los expertos en tecnología en un artículo firmado por ambos y publicado en Fast Company, pronosticamos la transformación tecnológica más rápida, profunda y consecuente de la historia y con ella, un momento que la civilización no ha encontrado antes. 

“En los próximos 10 años, las tecnologías clave convergerán para transformar completamente los cinco sectores fundamentales -información, energía, alimentos, transporte y materiales- que sostienen nuestra economía global, y con ellos todas las grandes industrias del mundo actual. Los costos se reducirán en 10 veces o más, mientras los procesos de producción serán 10 veces más eficientes, usando 90% menos recursos naturales y reduciendo de 10 a 100 veces la cantidad de desechos”.

Estas transformaciones tecnológicas están dando la vuelta al modelo de extracción y explotación, de escasez y de control central de la producción imperante, impulsando un nuevo modelo de creación localizada, a partir de bloques de construcción ilimitados y omnipresentes: un mundo construido no sobre el carbón, el petróleo, el acero, el ganado y el concreto, sino sobre fotones, electrones, ADN, moléculas y qbits.

“No necesitamos avances tecnológicos”, argumentan. La energía solar y la eólica son ahora las fuentes de energía más baratas para la mayoría del planeta; Uber y Lyft han hecho replantear el transporte como un servicio; Impossible Foods y otros están perturbando la agricultura convencional; Black Lives Matter y Me Too son ejemplos de cómo las redes de información descentralizadas son capaces de movilizar a la sociedad, ahondan el par de expertos.

La humanidad se encuentra ahora en una encrucijada. “Si bien tenemos el potencial de aprovechar los extraordinarios beneficios sociales que estas tecnologías desencadenan, nuestra capacidad para hacerlo depende de una transformación, sin precedentes, de la sociedad”. 

“Nuestros modelos de pensamiento, sistemas de creencia; políticos, sociales y económicos (junto a nuestro sistema de organización) son reliquias de la era industrial,  que coevolucionaron y están optimizadas a favor de las industrias del ayer. A medida que estas transformaciones se aceleran, los líderes son cada vez más incapaces de comprender, gestionar y organizar nuestro mundo. Por ello, estamos siendo testigos de la injusticia y el descontento social, la destrucción del medio ambiente, y una pandemia mundial que causa estragos en la sociedad. Y esto apenas es el comienzo”, sentencian Tony Seba y James Arbib.

Ambos, aseguran que su más reciente libro Rethinking Humanity, ofrece un plan de acción detallado para que los inversores, los responsables políticos y los líderes corporativos adopten el nuevo sistema de producción, basado en la creación, y resuelvan nuestros desafíos globales más abrumadores. 

Y también, presentan, algunos pasos que los líderes de los sectores público y privado deben tener en cuenta:

El primer paso es reconocer la velocidad, la magnitud y la naturaleza no lineal de la transformación que se avecina, para así acelerar el despliegue, la infraestructura y las cadenas de valor del nuevo sistema de producción. 

“Debemos resistir el impulso de proteger las industrias tradicionales, que resultarán en el bloqueo de sistemas no competitivos, activos bloqueados y billones de dólares de pérdidas”. En cambio, dicen, debemos centrarnos en la protección de las personas y el mantenimiento de la estabilidad social, al tiempo que ponemos fin, de manera estratégica, al antiguo modelo de extracción de la producción (es decir, los combustibles fósiles y la agricultura industrial). Mientras estamos en ello, los gobiernos tendrían que abandonar el negocio de la energía; no deberían apropiarse de la generación de energía eléctrica, ni de la transmisión, oleoductos y minas.

De hecho, estos deberían centrarse en acelerar el despliegue de nuevas infraestructuras y cadenas de valor en los cinco sectores fundamentales:

  • Información: 5G, banda ancha, pequeñas redes satelitales, vehículos aéreos no tripulados.
  • Energía: Solar, eólica, baterías.
  • Transporte: Baterías, redes de carga de flota, apoyo a los AV, e integración y conversión del tránsito ferroviario y público con el Transporte como Servicio (TaaS).
  • Alimentación: Centros de producción distribuidos y localizados. 
  • Materiales: Construir la capacidad de producción de proteínas y materiales orgánicos mediante una fermentación de precisión.

La información está en el centro de cada transformación: los datos de los consumidores sobre el uso de energía, transporte, nutrición personalizada y atención sanitaria, por ejemplo, tienen valor.

Asegurar la propiedad y el control individual de los datos privados aportará beneficios económicos a los consumidores que actualmente están siendo captados por terceros. “Recomendamos tratar los datos de los usuarios como propiedad intelectual (PI) – los individuos serían dueños de todos sus datos personales y tendrían el derecho de concederlos a cualquiera bajo sus propios términos. Es decir, los ‘acuerdos legales’, por los que empresas como Facebook, Google y Amazon, obligan a los usuarios a renunciar a los derechos sobre sus datos a cambio del acceso a las aplicaciones, deberían ser ilegales”.

La inminente transformación tendrá también profundas implicaciones para las inversiones y la gestión de activos.

Las pensiones y los ahorros deben protegerse de los activos bloqueados y deben utilizarse, en su lugar, para construir el nuevo sistema. “Necesitamos crear nuevas clases de activos que permitan a las personas invertir directamente en pequeños proyectos generadores de ingresos, como la energía solar comunitaria local, las plantas eléctricas a batería, vehículos de transporte como servicio, y centros de fermentación de precisión”. 

El perfil de rendimiento fijo, de estas inversiones, se ajustará estrechamente al perfil de pasivos de los planes de pensión (mucho más que las carteras de pensiones tradicionales) y son un buen indicador de las necesidades finales para las que se han diseñado las pensiones (como alimentación, vivienda, energía y transporte), explican.

“Cambiar las reglas para ayudar a dirigir los activos y ahorros de pensiones hacia estas tecnologías y proyectos, proporcionaría la piedra angular para la propiedad distribuida y participativa (o un nuevo contrato social basado en un “derecho” a la energía y otras necesidades)”. 

A medida que las redes de información se hacen cargo de una parte cada vez mayor de la actividad económica, impulsada por poderosos efectos en red, los modelos de propiedad tendrán que cambiar para evitar la desigualdad en una escala sin precedentes, avizoran.

Es fundamental adaptar la métrica y los tributos para que se ajusten al nuevo sistema. Por ejemplo, trasladar los impuestos y tasas de transporte a una base de centavos por milla, para sustituir el impuesto sobre el combustible y las tasas anuales de los vehículos. Además, se deberían mantener los impuestos sobre el combustible para los vehículos de motor de combustión interna a medida que la industria se va reduciendo, tratar a los electrones como se hace con la información; los individuos deben tener el derecho de generar, almacenar y vender electricidad y, no gravar la autogeneración solar o el almacenamiento de energía, solo las ventas a la red o a terceros.

En consonancia con ello, adaptar las subvenciones para que se ajusten al nuevo sistema y poner fin a las subvenciones y al apoyo reglamentario hacia los sectores tradicionales. En cuanto al transporte, considerar un incentivo de millas de emisión cero (ZEM, por sus siglas en inglés) y no de vehículos de emisión cero (ZEV, por sus siglas en inglés). 

Los incentivos para la compra de vehículos (ZEV), explican, fomentan el uso ineficiente de más vehículos, lo que impone hasta 10 veces más los costos a la sociedad, mediante la utilización ineficiente de los recursos y la externalización de los costos (por ejemplo, los materiales, el tráfico y las necesidades de espacio de estacionamiento).

El núcleo de esta toma de decisiones es la protección de las personas, no de las empresas. Permitir la quiebra de empresas establecidas inviables, protegiendo a las personas mediante políticas de readaptación, apoyo financiero y sanitario, así como el acceso al capital social durante la transición.

“Este es un llamado de atención a los líderes de toda la sociedad -pública y privada- para que se den cuenta de lo que realmente está sucediendo, comprendan las implicaciones y reconsideren la forma en que todos hacemos negocios, invertimos y organizamos la sociedad”, advierten.

LEE MÁS CONTENIDO
¿QUÉ TEMA TE INTERESA?