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Una guía para el acompañamiento del cáncer

Por: Financiero 10 May 2021

El informe “El cáncer en la empresa: Apuntes prácticos para Recursos Humanos”, elaborado por MD Anderson Cancer Center y Cigna España se ofrece como una guía para que las organizaciones desarrollen políticas integrales para gestionar esta enfermedad, tanto si son pacientes o familiares de personas afectadas.


Una guía para el acompañamiento del cáncer
¿Cómo puede apoyar una empresa a los empleados que padecen esta enfermedad?

Redacción El Financiero

El informe “El cáncer en la empresa: Apuntes prácticos para Recursos Humanos”, elaborado por MD Anderson Cancer Center y Cigna España se ofrece como una guía para que las organizaciones desarrollen políticas integrales para gestionar esta enfermedad, tanto si son pacientes o familiares de personas afectadas.

Dicho informe, divulgado por la agencia EFE Salud, establece cuatro momentos para abordar el cáncer en la empresa: 

  • Pre-diagnóstico, o anticipación
  • Diagnóstico, o gestión del impacto
  • Tratamiento médico-oncológico, o seguimiento
  • Reincorporación laboral, o readaptación.

Esta clasificación se estableció porque, desde el momento en el que hay un diagnóstico, y luego con el tratamiento y la reincorporación laboral, los aspectos de la vida personal y profesional del paciente son afectados.

Pero a pesar de que el cáncer impacta en la vida de muchísimas personas en edad laboral, y como señala el estudio “El cáncer en la empresa. Perspectivas 2020”, son muy pocos los programas implantados en el ámbito corporativo. 

En España, por ejemplo, sólo el 16% de las grandes y medianas empresas han adoptado políticas integrales de gestión de esta enfermedad, y sólo 20% ofrece programas específicos de prevención.

La importancia del acompañamiento
Entre las propuestas del documento antes citado destaca darle la debida importancia a la anticipación. Para ello, es fundamental contar con un protocolo a seguir cuando una persona comunica que padece la enfermedad.

Esto también implica contar con un programa de entrenamiento gerencial, tener un manual de gestión de impacto, y/o iniciativas de sensibilización con respecto a los desafíos de un proceso oncológico. Hay que tener en cuenta cuatro valores en los que basar la cultura corporativa de apoyo al cáncer, los cuales son:

Empatía: se deben fomentar actitudes que faciliten la comprensión objetiva y racional de las emociones que siente una persona que convive con el cáncer.

Inclusión: se debe asegurar su participación y contar con ella en todo momento, tratando de normalizar su situación.

Confianza: esta debe trabajarse desde la organización desde una triple vertiente, en la propia estructura y procesos de la organización, en el refuerzo de la seguridad en sí misma de la persona afectada por esta enfermedad, y en el fortalecimiento de los vínculos entre compañeros.

Responsabilidad: la responsabilidad de la organización de cara a un empleado que convive con el cáncer está totalmente ligada con la confianza en la propia organización.

¿Cómo actuar cuando el cáncer aparece en el entorno?
Un diagnóstico de cáncer no sólo afecta a la  persona que lo recibe, sino a todo su entorno más cercano. Por esa razón, es fundamental que la empresa acompañe al trabajador a lo largo de ese proceso. 

El hallazgo del cáncer genera, tanto en la persona afectada como en sus familiares, emociones como miedo, rabia, incertidumbre, tristeza o frustración. Estas emociones pueden llegar a interferir significativamente en el día a día del paciente, incluso haciéndole creer que no puede controlar la situación.

Un porcentaje importante de los pacientes recién diagnosticados muestra algún grado de afectación psicológica, lo cual hace aconsejable la atención profesional. Sin embargo, pocos la solicitan, debido a motivos como el rechazo, vergüenza, o creer que pedir ayuda los hace vulnerables.

Debido a esa realidad, la guía destaca el valor de desarrollar un programa especializado de apoyo psicológico, que incluya instaurar medidas de conciliación y flexibilidad horaria, para que el trabajador pueda integrar mejor el ámbito laboral o el familiar. Revisar la política de beneficios sociales, con el objetivo de adaptarla a la nueva situación del empleado, también es un punto a destacar.

Prevenir los riesgos
La Organización Mundial de la Salud (OMS) indica que al menos un tercio de todos los casos de cáncer pueden prevenirse. Por tanto, es primordial establecer una estrategia que trate de evitar los factores de riesgo de cáncer, siendo esta una de las acciones más eficaces que las empresas pueden desarrollar para minimizar el impacto de cáncer entre sus empleados. Cualquier gasto subsiguiente debe considerarse una inversión en salud.

El enfoque que podrían tener estas iniciativas podrían ser la salud y el bienestar, generando recomendaciones como recalcar la importancia de seguir una dieta saludable, descansar adecuadamente, practicar ejercicio con regularidad, o prevenir y gestionar el estrés. 

Adicionalmente, es importante implementar campañas de detección temprana, de chequeos médicos o de vacunación, e impulsar programas que ayuden a los empleados a dejar de fumar.

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