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Un neurocirujano comparte su eficaz estrategia para superar los miedos

Por: Financiero 07 Mar 2021

Cuando se está en una situación en la que se siente que no se tiene el control, resulta fácil quedarse paralizado por el miedo y ser incapaz de avanzar. Esto suele conducir a una mala toma de decisiones. Pero entender cómo funciona su cerebro puede ofrecerle una vía para retomar el rumbo y cumplir sus objetivos, afirma el Dr. Mark McLaughlin, autor de Cognitive Dominance: A Brain Surgeon’s Quest to Out-Think Fear.


Un neurocirujano comparte su eficaz estrategia para superar los miedos
En lugar de dejar que el miedo controle sus acciones, tenga en cuenta su reacción y proceso en la toma de decisiones, utilizando este método

Redacción El Financiero

Cuando se está en una situación en la que se siente que no se tiene el control, resulta fácil quedarse paralizado por el miedo y ser incapaz de avanzar. Esto suele conducir a una mala toma de decisiones. Pero entender cómo funciona su cerebro puede ofrecerle una vía para retomar el rumbo y cumplir sus objetivos, afirma el Dr. Mark McLaughlin, autor de Cognitive Dominance: A Brain Surgeon’s Quest to Out-Think Fear.

“Es posible entrenar a su cerebro para lograr que piense de forma diferente cuando los acontecimientos lo llevan a sentirse bloqueado y no sabe qué hacer”, dice.

Como neurocirujano en ejercicio, McLaughlin no es ajeno a las situaciones complejas. Para hacer frente al estrés de su trabajo y mejorar su rendimiento, creó un sistema de cuadrantes para aprovechar los puntos fuertes de los hemisferios cerebrales. Aunque la mayoría de nosotros no tomamos decisiones de vida o muerte en un quirófano, McLaughlin afirma que la metodología puede aplicarse a cualquier situación que induzca al miedo. Todos sus consejos fueron reseñados por por Stephanie Vozza, una escritora especializada en negocios y productividad que colabora habitualmente para Fast Company, la revista de donde se extrajo este artículo que fue traducido por El Financiero LatAm.

Comprender los hemisferios

En primer lugar, hay que comprender cómo procesa la información el cerebro para poder aprovechar sus capacidades. Aunque la idea del “dominio del cerebro izquierdo o del cerebro derecho” es un mito, ciertas tareas se localizan en áreas específicas del cerebro. 

El hemisferio izquierdo es donde se producen algunos aspectos del pensamiento lógico, por lo que se suele considerar como la parte objetiva del cerebro, la orientada a las metas. Por su parte, el hemisferio derecho es más subjetivo, ya que mira el panorama general y provoca nuestras reacciones viscerales. “Aquí es donde desembocan las historias que nos enseñan cómo actuar y comportarnos en el mundo”, explica McLaughlin.

Cada hemisferio tiene puntos fuertes y débiles. Por ejemplo, si alguien da una mala noticia, el cerebro izquierdo puede dejarse llevar y centrarse en todas las cosas que podrían salir mal, mientras el derecho capta las pistas de las expresiones faciales o los gestos que podrían aportar contexto o información adicional. Si comprende cómo funcionan los hemisferios juntos, podrá tener más idea de cómo avanzar.

Usar un sistema de cuadrantes

En lugar de dejar que el miedo controle sus acciones, tenga en cuenta su reacción y proceso en la toma de decisiones, graficando un evento inesperado en los ejes X e Y, señala McLaughlin.

“El eje X es su hemisferio izquierdo. Es lógico, objetivo y científico. Es en el que todos podemos estar de acuerdo de forma materialista”, explica. “El Y es su hemisferio derecho. Es la visión global y subjetiva, donde todo tiene sentido”.

Cuando experimente un acontecimiento inesperado y estresante, pregúntese: ¿cuáles son los hechos objetivos e inconfundibles, y qué significa el acontecimiento de forma subjetiva para usted?, ¿Percibe los hechos y los pensamientos como positivos o negativos?

Si tanto los pensamientos subjetivos como los hechos objetivos son negativos, usted está en el cuadrante inferior izquierdo. Este es en el que se situaría si perdiera a un ser querido o se viera obligado a cerrar su negocio. “Es este el cuadrante en el que todo está perdido”, indica McLaughlin. “Lo ha hecho todo bien y algo sale mal. Es entonces cuando lanza los brazos al aire”.

Si los hechos objetivos son positivos pero sus pensamientos subjetivos son negativos, se encuentra en el cuadrante inferior derecho. Esta podría ser la sensación que tiene cuando consigue un gran empleo, pero su jefe es tóxico. “Es una sensación de calma antes de la tormenta cuando experimenta cierta ansiedad sobre el futuro”, apunta McLaughlin.

Cuando sus pensamientos subjetivos son positivos, pero los hechos objetivos son negativos, se encuentra en el cuadrante superior izquierdo, que es lo que McLaughlin llama el cuadrante de la resiliencia. Por ejemplo, puede que haya perdido su empleo, pero ha encontrado tiempo para terminar el libro que siempre quiso escribir.

“Oye a la gente decir: ‘Fue una experiencia desagradable, pero resultó ser lo mejor que me ha pasado porque crecí y mejoré'”, comenta. “En este cuadrante surgen nuevas habilidades”.

Y cuando lo subjetivo y lo objetivo son ambos positivos, usted está en el cuadrante superior derecho. “La gente suele llamar a este cuadrante ‘fluir'”, añade McLaughlin. “Es cuando experimentamos un nivel de clic y todo está funcionando en consonancia con lo que creemos y tiene sentido en nuestras vidas. Es una sensación maravillosa”.

Por desgracia, no se puede vivir en ese estado. Los otros tres cuadrantes son necesarios y hacen que la vida sea interesante y divertida, declara McLaughlin. “Es un viaje heroico el que se emprende para volver a fluir”, sentencia.

Moverse entre los cuadrantes

Para generar el cambio, comprenda que siempre va a estar en uno de los cuadrantes. Si se enfrenta a hechos o sentimientos negativos, está trabajando desde un lugar de disonancia cognitiva, qué es el malestar mental que siente cuando los acontecimientos están en contradicción con sus valores o acciones. Sin embargo, se puede entrenar al cerebro para que utilice el dominio cognitivo, superando la situación, y así poder entrar en el nuevo cuadrante.

“Es mirar la situación y decir: ‘Bien, sé que estoy en este cuadrante. ¿Cómo puedo llegar a donde quiero ir?”, expone McLaughlin.

Para pasar a un nuevo cuadrante, primero debe tener una definición clara de quién es usted. “¿Es un líder? ¿Colaborador? ¿Servidor? ¿Cuál es su mejor versión?” pregunta.

A continuación, identifique un microobjetivo que pueda alcanzar para mover la aguja un peldaño por encima. Tome decisiones que vayan en una dirección positiva en el eje Y. “Incluso un solo paso le dará una sacudida de dopamina que puede crear una nueva conectividad cerebral”, señala.

Por ejemplo, hace poco McLaughlin tuvo un paciente joven que murió en la mesa de operaciones. Para manejar la experiencia desgarradora, recurrió a los cuadrantes.

“Me encontraba en el cuadrante donde todo está perdido, pero tenía que hablar con su familia”, dice. “Pensé en lo que podía hacer que fuera coherente con lo que creo que soy; un médico humanitario. Hablé con su familia de la forma más afectuosa y compasiva posible, diciéndoles que se habían explorado todas las posibilidades de salvarlo. Me aseguré de hablar con ellos en el entorno adecuado, con gente de apoyo alrededor. Y me puse a su disposición en caso de que tuvieran preguntas en el futuro. Dar esos pasos me ayudó a subir en el eje Y”.

Saber dónde se está es reconfortante y es el punto de partida para adaptarse al cambio, asegura McLaughlin. “Usted puede ver el panorama general y saber que algo pasará”, dice. “También puede ver lo que debe hacer para subir en ese eje Y”.

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