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Tenga un 2021 diferente, con unas finanzas personales bien organizadas (Parte IV)

Por: Financiero 03 Ene 2021

Tras haber conocido la cara de un año para nunca olvidar, se acercan los tiempos de pasar la página y apuntar a un futuro diferente. Para lograrlo, es fundamental “poner la casa en orden”.


Tenga un 2021 diferente, con unas finanzas personales bien organizadas (Parte IV)

Compás Financiero

Andrés Chiodi
Consultor Financiero
Profesor del IESA Panamá
@CompasFinancier

Tras haber conocido la cara de un año para nunca olvidar, se acercan los tiempos de pasar la página y apuntar a un futuro diferente. Para lograrlo, es fundamental “poner la casa en orden”. 

La semana pasada vimos cómo comenzar a dar forma a su futuro financiero, al proyectar lo que espera que sean sus ingresos, el dinero que destina para su reserva de emergencias y para los ahorros, así como lo que necesita para sus obligaciones y también para los gustos que quiera darse.

Continuemos con algunas sugerencias para que sus proyecciones sean mejores:

Trate de identificar la frecuencia con la que ocurren los diferentes ingresos y egresos y sus pausas, así evitará errores por omitir alguna cifra. 

Sea preciso pero no tanto, no necesita cuadrar todo hasta los centavos. Lo perfecto es enemigo de lo bueno.

Si un ingreso ocurre hacia el final del periodo, quizás quiera considerarlo como que ocurre en el siguiente, así evitará las típicas carreras derivadas de pagar todo a último momento. 

Es mejor si también clasifica los ingresos, entre los que provienen de su trabajo y los que son fruto de sus inversiones (si ya las tiene). La razón de esto es, que a largo plazo, buscará depender menos de los ingresos que están atados a su tiempo (empleo o negocios) y más de aquellos que ocurren aun si está enfermo o en unas largas vacaciones. 

El proceso seguramente no estará listo tras el primer intento, probablemente cuando revise sus gastos previstos más tus objetivos de ahorro no coincidan con los ingresos que proyectó. Haga cambios, sensatos, en sus gastos, intentando mantener el nivel de ahorros que se propuso alcanzar. Especialmente al principio verá cómo conseguirá ir ajustando todo una y otra vez, hasta que vaya quedando satisfecho con lo que observa en los números. Recuerde, el presupuesto es moldeable, así como lo es su futuro financiero.

Mientras menos urgente e importante es algo, menos prioridad le debe dar entre tus gastos. Y entre aquellos que no son ni importantes ni urgentes, encontrará los candidatos a ser ajustados primero, para dar paso a mejores ahorros.

Ya que cada día estamos tomando decisiones financieras, sirve de mucho tener al presupuesto como una guía que nos ayude a comprender cuánto gastamos en cada tipo de egreso, cuánto ahorramos y cuánto percibimos para lograr todo ello. Al ver sus totales, sea que estos muestran un déficit (gasta más de lo que gana) o un superávit (gana más y por ende puede apartar dinero en la cuenta de ahorros y luego en la de inversiones), entendemos si está avanzando hacia la libertad financiera, o hacia más problemas. 

Es muy importante que en este punto repase su presupuesto y observe las cifras, sobre todo los subtotales que puedas haber calculado. Estará enfrentándose con la fría realidad de los números, que lanza un balde de agua fría a muchos, que no llevan conciencia de cuánto realmente gastan ni cómo reparten ese gasto. 

Idealmente, el presupuesto debe dejar algunas cifras claras en su memoria para que puedan ayudarle a decidir qué hacer con cada oportunidad de gasto. Su mantenimiento debe ser sencillo y ocupar poco tiempo, para que lo adopte sin dudar, lo mantenga al día casi automáticamente y nunca lo abandone.

La mayor utilidad que le encontrará al presupuesto es lograr ver con claridad si está cumpliendo ya (o más adelante, con los cambios que se proponga hacer) con la premisa fundamental y necesaria para alcanzar la independencia financiera, es decir, la libertad de dejar de cambiar su tiempo por dinero, para llegar un día a que sea su capital el que pague por sus gastos. 

Esa independencia financiera viene dada por los ingresos pasivos, los que se producen sin que tenga que ocuparse constantemente. La fórmula para lograr construir un capital que genere ingresos pasivos, implica que comience a acumular dinero, lo cual será el resultado de gastar menos de lo que es su ingreso. Generando esa diferencia positiva, día tras día, año tras año, estará encaminado hacia su libertad y sus metas.

No es fácil ni rápido cambiar los ingresos y las necesidades. Por eso, verá que los primeros efectos de su avance financiero serán en la reducción de gastos y el manejo más ordenado de los ahorros, impulsados por el poder que obtiene al visualizar sus metas. 

Pero ese poder, junto con el criterio financiero que está cultivando al trabajar en su cultura financiera -como lo está haciendo ahora al leer esta columna-, va a lograr también cambiar sus ingresos y las necesidades. Conseguirá y creará nuevas fuentes de dinero; revisará junto a tu familia cómo optimizar el gasto que hacen para cubrir las necesidades, sobre todo aquellas que coquetean con la definición de deseos. 

Muchos lo han logrado antes, le sorprendería saber cuántos en realidad. Es cuestión de tomar conciencia, aplicar técnicas e ideas, cuidar riesgos, trabajar con ahínco por sus metas e ir viviendo serenamente.

El libro Compás financiero personal ahonda en más detalles para lograr organizar mejor su dinero, le invito a leerlo y cambiar así su vida para mejor. Está disponible en Amazon y en Apple Book Store.

No se pierda la columna de la próxima semana, continuaremos con este importante tema del presupuesto personal, clave para poner los números a su favor.

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