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Tenga un 2021 diferente, con unas finanzas personales bien organizadas (Parte II)

Por: Financiero 20 Dic 2020

La semana pasada vimos la importancia de analizar nuestras finanzas para poder apuntar hacia nuestras metas con altas probabilidades de alcanzarlas. Tras comenzar a crear el presupuesto personal, con los datos de los ingresos y gastos más recientes, es momento de revisar si no falta nada y poder pasar a comprender el contexto de nuestra economía presente.


Tenga un 2021 diferente, con unas finanzas personales bien organizadas (Parte II)
Compás Financiero

Andrés Chiodi
Consultor Financiero
Profesor del IESA Panamá
@CompasFinancier

Tras haber conocido la cara de un año para nunca olvidar, se acercan los tiempos de pasar la página y apuntar a un futuro diferente. Para lograrlo, es fundamental “poner la casa en orden”. 

La semana pasada vimos la importancia de analizar nuestras finanzas para poder apuntar hacia nuestras metas con altas probabilidades de alcanzarlas. Tras comenzar a crear el presupuesto personal, con los datos de los ingresos y gastos más recientes, es momento de revisar si no falta nada y poder pasar a comprender el contexto de nuestra economía presente. 

Revise una vez más

Antes de avanzar, mire esta lista: La renta o la cuota que paga por la casa, ropa y su limpieza, comidas fuera, salidas al cine y cualquier entretenimiento o viaje. Los gastos de recibir visitas, los regalos, supermercado, medicinas y gastos médicos y odontológicos, el colegio de los niños, mantenimiento y reparaciones de la casa, impuestos, suscripciones, membresías y servicios públicos, hasta aquel que no acostumbra pagar regularmente por la razón que fuera, las comisiones bancarias.

Los descuentos que le hace su empleador antes de pagarle el sueldo (retenciones de impuestos, aportes, cuotas sindicales, etc), la ayuda que da a su familia o las donaciones que hace, peluquería, saldo extra que ponga a la línea celular, el periódico o la fruta que compra mientras espera el bus y hasta el dinero que gasta en hábitos o vicios, y el pago de la cancha en la que juega a veces con sus amigos. 

No olvide el café especial, ese que compra todos los días camino al trabajo, el helado luego de salir del restaurante, las apuestas con amigos, gastos para transportarse (bien sean los boletos del transporte público o los gastos de su vehículo: combustible, repuestos, tasas, mantenimientos, estacionamiento, peajes, limpieza), los gastos de su mascota y la mesada de los niños. Si está pagando créditos y seguros, por supuesto debe incluirlos. La lista, mientras más completa sea, mejor será. 

Si durante el tiempo en el que hizo análisis de ingresos y gastos resulta que guardó dinero que aún tiene apartado, anote en alguna línea más abajo esas “salidas” de dinero. 

Ya más adelante las clasificaremos mejor, como parte clave de la utilidad del presupuesto. 

Si tiene ingresos de negocios propios, no mezcle la contabilidad de la empresa con este presupuesto personal. No deben confundirse, pero tampoco obviarse totalmente. Si su empresa paga por alguno de sus gastos personales, entonces para comprender su propia huella financiera real, es necesario que incluya en sus números el valor de lo que la empresa paga por usted, ajustado por el efecto que ello tenga sobre los impuestos.

Interpretando los primeros resultados

Calcule los totales de ingresos y los de gastos. Del último mes primero, luego uno a uno de los períodos anteriores, si también logró calcularlos. Revise si ve que algún total mensual es muy diferente a los otros, por si identifica algún error.

Es posible que ya esté viendo cifras que le inquietan. 

Ahora reste los gastos de los ingresos, para saber si gastó más, o menos, de lo que recibió.

Si el resultado fue negativo (los gastos fueron más que los ingresos) entonces revise estas posibles causas: o faltó sumar ingresos, o recurrió al crédito de alguna forma (compró, pero no ha pagado aún).

Si el resultado es positivo, también puede ser que estén faltando gastos por contar. Si es correcto el total, alégrese, pero no debido a que podrá gastar más, sino porque significa que tendrá mejor capacidad de ahorrar para sus metas de vida. Este ejercicio de presupuesto busca ayudarte a bajar gastos y ahorrar más para tener bienestar en tu futuro, no detectar sobrantes para que gaste más ahora.

Es hora de mirar el conjunto

Pase ahora a comprender otra gran parte de su situación financiera, la que tiene que ver con posesiones y deudas, o como lo llamaremos también, activos y pasivos. 

Bajo el nombre de Activos agrupe todo lo que tiene. Sume el valor de todas aquellas posesiones que le generan ingresos, o pueden dárselo si las vendiera, como su casa, saldos en cuentas, negocios y hasta quizás alguna colección que de verdad pudiera vender.

A diferencia de la contabilidad de una empresa, fijarse solo en lo productivo le permitirá ver el efecto de gastar dinero en cosas que no le generen ingresos, ya que al hacerlo verá caer su patrimonio.

Haga lo mismo con lo que debe, los Pasivos. Incluya todo lo que le hace tener que pagar dinero, como el saldo de la deuda con el banco o con el amigo que le prestó dinero. Cuando en el futuro obtenga dinero prestado, verá sus pasivos crecer y ser un contrapeso más en el proceso de decisión que ocurre cuando sopesamos la gratificación de obtener hoy lo que queremos, versus los sacrificios futuros de tener que pagar su valor más los intereses, para poder hacer desaparecer ese pasivo del balance. 

Reste esos dos totales y obtenga el Patrimonio. Dicho en forma de una simple ecuación, sería así: activos menos pasivos es igual al patrimonio.

Los totales y detalles de esas cuentas, brindan una especie de fotografía al día de hoy, o del momento en que se calcula, de lo que es su riqueza. 

Si su patrimonio, el valor neto entre los activos menos los pasivos, es negativo no debe desanimarse. No es necesariamente una señal de fracaso o problemas. De hecho la mayoría de las personas, sobre todo cuando comienzan su vida productiva, están en esta situación. 

A cada edad, antecedentes y estilo de vida, pueden corresponder diferentes niveles patrimoniales. En algún momento es posible dar pasos atrás en el nivel patrimonial, por algún tropiezo o por querer cumplir alguna meta. Eso no está mal por sí mismo, mientras no se vuelva un ciclo vicioso ni lastre gravemente el futuro. Si acumula más pasivos que activos productivos, estará bajo el yugo de las deudas, obligado a trabajar aunque no quiera hacerlo.

La serenidad financiera viene con tener suficientes activos que generen los fondos que necesitamos, para poder cubrir los costos que implican nuestros pasivos y necesidades imprevistas. No hacen falta cifras grandes. En algunos casos, unos activos de menor valor pudieran generar suficiente ingreso con el cual cubrir unos pasivos que generan no tantas salidas de dinero, periodo a periodo. Ese es, para muchos, el camino hacia la tranquilidad.

Será entonces la acumulación de riquezas, mientras se evitan que aumenten los pasivos, lo que va liberándole de la necesidad de trabajar (convirtiéndose en una “elección” el trabajar o no, según quiera), pasando a que sea su capital el que trabaje por usted.

El libro Compás Financiero personal ahonda en más detalles para lograr organizar mejor su dinero, le invito a leerlo y cambiar así su vida para mejor. Está disponible en Amazon y en Apple Book Store.

En las próximas semanas continuaremos con este importante tema del presupuesto personal, clave para poner los números a su favor.

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