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Tenga un 2021 diferente, con unas finanzas personales bien organizadas (Parte 3)

Por: Financiero 27 Dic 2020

La semana pasada completamos el cuadro de nuestras finanzas personales, punto de partida para plantear el futuro que queremos. A un capitán de barco no le basta con saber dónde está y hacia dónde se dirige. Necesita también entender las fuerzas que lo estarán moviendo durante el recorrido, para saber cuáles ajustes de rumbo son necesarios, y cuándo ejecutarlos.


Tenga un 2021 diferente, con unas finanzas personales bien organizadas (Parte 3)
Compás Financiero

Andrés Chiodi
Consultor Financiero
Profesor del IESA Panamá
@CompasFinancier

La semana pasada completamos el cuadro de nuestras finanzas personales, punto de partida para plantear el futuro que queremos. A un capitán de barco no le basta con saber dónde está y hacia dónde se dirige. Necesita también entender las fuerzas que lo estarán moviendo durante el recorrido, para saber cuáles ajustes de rumbo son necesarios, y cuándo ejecutarlos. 

Se trata de ser ambiciosos respecto a nuestra voluntad de cambio, estrictos con las decisiones que tomemos, conscientes con la realidad, de ser lo más meticulosos posible a fin de lograr acompasar los ingresos con los usos que les damos, y saber en qué queremos realmente usar nuestro dinero.

Tal como hicimos cuando analizamos el pasado, comencemos por proyectar los ingresos a futuro. Para el próximo período base en el que está trabajando los números, empiece por el próximo mes, semana o trimestre, luego extienda el ejercicio para alcanzar el primer año, donde aparecerán ingresos y gastos que ocurren con menos frecuencia,, tales como impuestos anuales, seguros o bonificaciones. Luego podrá ir más allá en el tiempo.

Luego, comience a construir sus proyecciones, tomando en cuenta lo siguiente para cada grupo de cifras:

Ingresos: para cada fuente de dinero que tenga, mantenga las cifras en el tiempo, haciendo ajustes en ellos sólo si tienes razones válidas para pensar que algunos subirán o bajarán. Puede incluir un rubro de “otros ingresos”, si de vez en cuando consigue ganar un dinero eventual. Los más detallistas pueden querer incluir una estimación de intereses que ganen en sus cuentas de ahorro, o similares.

Fondo para imprevistos: si no lo tiene ya, o lo considera insuficiente, es muy importante crear una reserva de dinero para emergencias. Completarlo debe ser una muy alta prioridad. Este es uno de los elementos más importantes de una vida financiera serena. 

La reserva NO es lo mismo que los ahorros. De hecho, deben constituirse antes que los ahorros, y recibir aportes hasta llegar acumular un año de reservas. La pandemia del COVID-19 ha permitido a muchos comprender la importancia y las dimensiones reales de un escenario inusual de gastos e ingresos, durante el cual el fondo de emergencia resulta vital.

Ahorros: Separe una porción fija, o mejor, un porcentaje de su ingreso, determinando así de antemano cuánto ahorrará, en lugar de pensar que guardará solo lo que sobre al final – si es que sobra.

Un porcentaje recomendado por muchos, y factible, es el 10%. De hecho, le aliento a que apunte más alto (20%, o incluso más), pues es esta cifra la que hará que su situación financiera mejore asombrosamente. 

Las personas que tengan ingresos que varían mucho según la temporada querrán ajustar el aporte según cada mes del año, y por consiguiente, ahorrar mucho más en los meses de bonanza. Debe comenzar a ahorrar tan pronto haya salido de las deudas – al menos las caras y las que casi termina de pagar – y haya constituido un primer fondo de emergencias. 

Obligaciones y necesidades indispensables: revise los gastos pasados y separe los que son necesidades, tales como los servicios básicos. Anote cifras acordes con un nuevo nivel de uso racional. Es posible hacer ajustes en base a nuevos patrones de consumo, como la electricidad, proponiendo que todos en la familia cuiden mejor el gasto de corriente eléctrica, o por poner otro ejemplo, buscando alternativas para disminuir el gasto en transporte. 

Incluya las cuotas de los créditos que tenga: con respecto a las tarjetas de crédito, anote unos pagos mayores al mínimo. Luego de completado el presupuesto, vuelva con el fin de hacerlas alcanzar el máximo posible, y así salir de las deudas, comenzando con las más caras y las más pequeñas. Todo esto para cerrar capítulos y ganar confianza.

Si tiene alguna duda de si ha incluido lo que debía en esta sección, tome en cuenta que las necesidades por lo general son periódicas, suelen llevarse la mayoría de nuestro dinero, son más difíciles de reducir y probablemente nunca se paguen con gusto, salvo cuando es la última cuota de un crédito, un momento muy liberador. 

Deseos y gastos prescindibles: no olvide presupuestar también esos gastos que dependen exclusivamente de lo que usted y su familia quieran, y por ende, varían mucho de un caso a otro. Vacaciones, la compra de algún bien como un vehículo, productos tecnológicos u otras cosas del hogar, nuevas mascotas, hobbies… En fin, aquellos otros deseos que dan satisfacciones. 

Estos “deseos” suelen tener en común que no son gastos con fecha fija sino esporádicos, al revisar el pasado nos cuesta recordar cuáles fueron, y casi siempre sorprende la cantidad de nuestro dinero que se llevan cada año.

En las próximas semanas continuaremos con este importante tema del presupuesto personal, clave para poner los números a su favor. 

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