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Gobierno

Sanitarios de América azotados

Por: Financiero 06 Sep 2020

Cerca de 570.000 trabajadores de la salud se han infectado y 2.500 han muerto por COVID-19


Sanitarios de América azotados
Cerca de 570.000 trabajadores de la salud se han infectado y 2.500 han muerto por COVID-19

El acceso a la atención médica no es una realidad para muchas personas de las Américas, sostiene un informe publicado recientemente por Amnistía Internacional que subraya que la pandemia de la COVID-19 ha llegado a una región donde varios países ya sufren profundas crisis de atención de la salud.

En LatAm ocurren casos como el de Don Alejandro,el pseudónimo de un limpiador de 70 años de años de edad, de un hospital público de ciudad de México; a quien le redujeron el salario por pedir que no le hicieran limpiar sin equipo de protección personal (EPP) en zonas de riesgo.

Este adulto mayor gana el equivalente a poco más de cinco dólares estadounidenses al día por trabajar en el hospital público de Ciudad de México gestionado por el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), en el que permanecen ingresados decenas de pacientes de COVID-19. Pidió que, a causa de su perfil de riesgo (por su edad) ante la COVID-19, lo reasignaran a otras zonas del hospital para limpiar sólo en áreas administrativas.

Según Don Alejandro, en respuesta, su empleador, una empresa privada, le permitió dejar de limpiar en áreas de hospitalización, pero a cambio le redujeron el salario en aproximadamente un 16%.

Don Alejandro contó a Amnistía Internacional que al personal de limpieza del hospital lo obligan a reunirse todos los días y hacer cola durante al menos una hora para firmar su registro de asistencia al trabajo. Este proceso se lleva a cabo sin mantener la distancia social y sin supervisión de seguridad por parte de su empleador.

Condiciones de trabajo así explican por qué el personal de la salud es especialmente vulnerable a la COVID-19, “y en la región de las Américas, tenemos la mayor cantidad de trabajadores de la salud infectados en el mundo”, dijo la directora de la Organización Panamericana de la Salud, Carissa F. Etienne, a través de un comunicado de prensa.

“Nuestros datos muestran que casi 570.000 trabajadores de la salud en nuestra región se han enfermado y poco más de 2.500 han sucumbido ante el virus”, manifestó.

Con casi 13.5 millones de casos de COVID 19 y más de 469.000 muertes reportadas en las Américas, incluyendo 4.000 fallecimientos al día, “la escala de esta pandemia no tiene precedentes, y ningún otro grupo lo ha sentido más agudamente que los mismos hombres y mujeres que componen nuestra fuerza laboral de salud”, destacó.

Etienne señaló que “en Estados Unidos y México, que tienen algunas de las cifras de casos más altas del mundo, los trabajadores de la salud representan uno de cada siete casos” y estos dos países representan casi el 85% de todas las muertes por COVID entre los trabajadores de la salud en la región.

Más suministros

Para combatir esta tendencia, “los países deben garantizar que los trabajadores de la salud puedan hacer su trabajo de manera segura. Esto requerirá mantener suficientes suministros de EPP (equipos de protección personal) y garantizar que todos estén capacitados de manera efectiva en el control de infecciones para evitar poner en riesgo su salud”, aseveró.
Los países deberían también asegurar condiciones de trabajo seguras y un salario justo para los trabajadores de la salud, consideró Etienne. “Esto es particularmente importante para las mujeres, la mayoría de nuestra fuerza laboral en salud, quienes deben recibir apoyo para participar plenamente y liderar la respuesta a la pandemia”.

La directora de la OPS citó varias razones para las altas tasas de infección en los trabajadores de salud en las Américas, e indicó que a medida que los países se apresuraban a responder al virus, “muchos trabajadores de salud fueron redirigidos a la respuesta al brote sin la capacitación suficiente para protegerse mientras trataban a pacientes con COVID 19”.

A medida que aumentaban los pacientes, “los hospitales se abarrotaban y muchos fueron demasiado lentos para implementar protocolos de clasificación (triaje) de pacientes. Esto significó que los pacientes con COVID-19 estuvieran expuestos a otras personas que podrían haber estado buscando atención por diferentes afecciones, y pronto todos corrieron el riesgo de infección, lo que dejó a los trabajadores de salud más vulnerables”, dijo.

Al comienzo de la pandemia, los suministros de equipo de protección personal eran escasos. “Los trabajadores de la salud se vieron obligados a reutilizar mascarillas y batas, buscar alternativas o renunciar por completo a la protección para cuidar a los necesitados”, sostuvo Etienne.

Mantener suficientes suministros de EPP y garantizar que todos estén capacitados de manera efectiva en el control de infecciones para evitar poner en riesgo su propia salud es clave, afirmó.

Algo de protección

La OPS ha estado apoyando a los países en la construcción de zonas designadas para la clasificación y la gestión de casos para proteger a los trabajadores de salud y a los pacientes. “También hemos donado poco más de 31 millones de mascarillas y más de 1.4 millones de guantes y batas para proteger a los trabajadores de primera línea”.

Trabajar tantos meses bajo una enorme presión también ha tenido un fuerte impacto mental y psicológico en los trabajadores de la salud, incluido el aislamiento de amigos o familiares.

“Es sorprendente que decenas de trabajadores de la salud han sido agredidos en los últimos meses como resultado del miedo, la desinformación o la frustración del público por esta pandemia”, agregó.

Etienne también citó una alerta epidemiológica reciente de la OPS, que insta a sus Estados miembros a fortalecer la capacidad de los servicios de salud en todos los niveles y a equipar a los trabajadores de la salud con los recursos y la capacitación adecuados para garantizar una respuesta adecuada y oportuna a la pandemia dentro del sistema de salud.

En Panamá

Al menos 3,299 trabajadores sanitarios de Panamá han contraído la COVID-19, la mayoría de ellos ocupados en áreas administrativas y de enfermería, según datos oficiales recogidos en un informe de la Organización Panamericana de la Salud (OPS). El 1.5% de los trabajadores sanitarios infectados con la COVID-19 pertenecen a hospitales privados, que atienden al 6% de los enfermos severos y críticos. El 0.4% del personal afectado trabaja en el Instituto Conmemorativo Gorgas, y el 0.2% lo hace en el área de salud de los ministerios de Gobierno y de Seguridad.

Denuncias

Amnistía Internacional ha recibido y analizado múltiples informes y testimonios de enfermeros/as, médicos/as, limpiadores/as y personal de hospital de muchos países de la región que han alzado la voz y han denunciado las inseguras condiciones de trabajo que sufren ellos mismos, otras personas y los pacientes de COVID-19, así como la falta de acceso a la información sobre la pandemia de COVID-19 más en general.

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