Ver ediciones digitales
Compartir

A Fondo

Riesgos para LatAm en 2021

Por: Financiero 14 Feb 2021

La directora del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, dijo que la deuda de los países no es su principal preocupación. Las más recientes proyecciones del FMI ofrecen algo de alivio al respecto: se predice que el PIB crecerá 4,1% en este año 2021, y 2,9% en 2022. Sin embargo, la actividad económica no volverá a niveles pre-pandemia hasta el 2023, y el PIB per cápita dejará de estar rezagado aproximadamente en 2025, más tarde que otras regiones del mundo.


Riesgos para LatAm en 2021
La deuda, según el FMI, no es el mayor peligro para las economías de nuestra región; sino la falta de dinamismo económico

Rethse Terán

La directora del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, dijo que la deuda de los países no es su principal preocupación. Las más recientes proyecciones del FMI ofrecen algo de alivio al respecto: se predice que el PIB crecerá 4,1% en este año 2021, y 2,9% en 2022. Sin embargo, la actividad económica no volverá a niveles pre-pandemia hasta el 2023, y el PIB per cápita dejará de estar rezagado aproximadamente en 2025, más tarde que otras regiones del mundo.

¿Qué causa tal rezago? “El resurgimiento de la pandemia amenaza con frustrar una recuperación desigual, y aumentar los elevados costos sociales y humanos”, dijeron los economistas del FMI en un post de la institución reseñado por Reuters.

Para Kristalina Georgieva la deuda en alza en la región no es el riesgo principal. “Lo que estamos instando en América Latina es, por favor, concéntrense en reformas que traigan más vitalidad al crecimiento“, dijo. El mayor peligro para las economías latinoamericanas es que los mercados laborales experimenten un repunte débil; ello causaría un mayor y permanente daño social.

¿Qué hizo LatAm para dinamizar sus economías?

Entre otras medidas, gran parte de los países latinoamericanos y caribeños adoptaron programas de protección social a escala nacional, con el fin de amortiguar los efectos de la crisis de la COVID-19. En Bolivia y Perú, por ejemplo, el objetivo era llegar al 90% de la población. Un reporte del Banco Mundial, titulado “El Coste de Mantenerse Sanos”, ahonda en las medidas adoptadas y en las posibles soluciones a futuro.

Un gasto fiscal tan importante no solo es relevante desde una perspectiva social, sino también desde un punto de vista macroeconómico, ya que los beneficiarios tienden a gastar los recursos recibidos del gobierno de inmediato. Una combinación de impuestos bajos y mayores gastos pueden aumentar la demanda y dinamizar la economía. 

Las transferencias sociales de emergencia adoptadas en respuesta a la crisis de la COVID-19 se dirigen a los segmentos más pobres de la población y, en particular, a los trabajadores informales que se ganan la vida a diario y perdieron sus ingresos debido a los confinamientos. Por tanto, el efecto multiplicador de las transferencias sociales pudo ser significativo.

Superar la informalidad

La crisis tuvo un impacto desproporcionadamente grande en el empleo, con pérdidas concentradas entre mujeres, trabajadores jóvenes, informales y menos educados, con consecuencias para los indicadores sociales”, enfatizó el Fondo Monetario Internacional. Muchas de las consecuencias de las medidas de confinamiento recayeron, de forma desproporcionada, sobre los trabajadores del sector informal. 

Gran cantidad de latinoamericanos y caribeños necesitan salir de sus hogares para ganarse la vida día a día. Dado que trabajan en actividades que involucran tareas físicas y contacto personal, para ellas el teletrabajo no es una opción. Además, muchos carecen de una conexión a Internet y el equipo tecnológico necesario para trabajar de forma remota. 

En la región, dice el reporte del Banco Mundial, se ha tomado la informalidad como algo normal. Evitar pagar impuestos, o cumplir con las normas de salud y seguridad, puede preservar el empleo en unidades económicas de baja productividad, que no sobrevivirían si tuvieran que amoldarse a las normas. Esta visión se torna muy cuestionable en el contexto actual. 

La crisis pandémica de 2020 quizá sea un punto de inflexión en cuanto a la informalidad. La creación de empleos debería ir a la par que la formalización del mismo, en paralelo a la protección social a los trabajadores y las familias, recomienda el BM. Pero en el presente, mejores mecanismos de censo son necesarios, para que las transferencias sociales lleguen, en mayor proporción, a las personas que viven al día, duramente afectadas por las cuarentenas y confinamientos.

Migrar hacia políticas sostenibles

Muchos países de LatAm aplicaron generosos programas de estímulo para hacer frente a la crisis, a pesar de tener poco margen para aumentar el gasto total. Sin embargo, los estímulos fueron posibles gracias al apoyo de instituciones financieras internacionales, a la emisión de bonos gubernamentales, y a préstamos extranjeros complementarios.

Dadas las circunstancias, fue una decisión sensata e inevitable. Sin embargo, la deuda pública de toda la región habría aumentado en casi 10 puntos porcentuales del PIB en tan sólo cuatro años, desde 2017, hasta lo proyectado para 2021. Esto resultará insostenible en los años por venir, a medida que queda claro que se tendrá que convivir con el virus de forma indefinida. Los países entraron a la pandemia con el ímpetu de un sprint; tras casi un año, la COVID-19 se convirtió en un maratón.

Por la situación coyuntural, es posible que sean necesarias amplias transferencias sociales, y endeudamiento. Pero de cara al futuro, esto no puede prolongarse durante varios años sin poner en riesgo la estabilidad macroeconómica. 

La mejor garantía de que los gobiernos pueden ofrecer, es disponer de los medios para dar una respuesta eficaz y asistencia, mientras se convive con el virus. También es necesario reorientar impuestos y gastos y redirigirlos hacia el apoyo a la creación de empleo, la prestación de servicios y el desarrollo de infraestructuras; el fin es que la región logre encauzar su economía en una senda de crecimiento inclusivo y sostenible.
Después de muchos años de caminos tortuosos, y de la primera gran recesión económica por causa de una pandemia, lo contrario al crecimiento sostenible podría traer nuevas olas de agitación social, y un posible regreso de políticas y líderes populistas a la región. Después de todo, concluye el reporte, ese podría ser el costo más alto de la pandemia de la COVID -19.