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Management

Receta para enredos financieros

Por: Financiero 22 Nov 2020

De vez en cuando escuchamos las historias de algún afortunado que consiguió mucho dinero de una forma relativamente fácil. Detrás de esa posibilidad, suele haber una sobresimplificación del esfuerzo de quien fue exitoso, que se explica sin detallar los sacrificios que ocurrieron, la preparación y recursos que estaban presentes, y la existencia de muchos otros que verificaron con sus pérdidas la probabilidad de fracasar en esos negocios muy riesgosos.


Receta para enredos financieros

Compás Financiero

Andrés Chiodi
Consultor Financiero
Profesor del IESA Panamá
@CompasFinancier

La vida ya trae suficientes complejidades, como para además buscarnos problemas con nuestras finanzas.  

Muchas malas decisiones en dinero son las que están movidas por un objetivo de ganancias fáciles y rápidas. 

De vez en cuando escuchamos las historias de algún afortunado que consiguió mucho dinero de una forma relativamente fácil. Detrás de esa posibilidad, suele haber una sobresimplificación del esfuerzo de quien fue exitoso, que se explica sin detallar los sacrificios que ocurrieron, la preparación y recursos que estaban presentes, y la existencia de muchos otros que verificaron con sus pérdidas la probabilidad de fracasar en esos negocios muy riesgosos.

Pero también existen decisiones pobres que son movidas por el exceso de prudencia, que  paralizan nuestro potencial de tener serenidad financiera. 

Por ejemplo, dejar todo o gran parte del dinero estancado en cuentas bancarias toda la vida, a pesar de lograr acumular mucho más de lo hace falta para un fondo de emergencias razonable. 

Caben aquí quienes invierten pero lo hacen con instrumentos de tan baja rentabilidad objetivo, que ni siquiera logran protegerse de la inflación, como ha sido el caso en los últimos años de tasas tan bajas. En este grupo están también las personas que se “sobreaseguran”, con pólizas que exceden sus necesidades reales. 

Están quienes solo piensan en el presente, manejando sus recursos como si no existiera el mañana. Y, día tras día que amanecen con vida, se enfrentan con la realidad de que ese futuro llega y no estaban preparados para ello. 

La vida tiene etapas, unas más productivas que otras, por lo que debemos pensar en cómo queremos distribuir lo que ganamos, entre todo el tiempo que viviremos, entre todas las metas que tendremos a lo largo de la vida.

Olvidar la relación riesgo-rendimiento

Existen quienes ponen su dinero a producir, solamente pensando en lo que puede rendir una inversión, sin medir los riesgos de cada oportunidad.

No se puede desligar el rendimiento del riesgo asumido, sin terminar verificando que normalmente la rentabilidad alta suele ser impredecible, ya que en ocasiones queda anulada por riesgos que la hacen desaparecer. 

El riesgo y el rendimiento están atados, no por una ley que siempre se cumple, sino por una relación que suele atar las promesas de grandes ganancias con altas probabilidades de no obtenerlas. 

Por ello, existen negocios muy rentables y de bajo riesgo, pero son rarísimos -si es que no son estafas-. Y existen negocios de muy bajo rendimiento, que además implican altos riesgos, y no son tan raros, porque suelen estar disimulados tras el velo de alguna trampa cazabobos. 

Las malas inversiones

Existen muchas formas de invertir que dejan más sinsabores que resultados. Sea porque son trampas, o implican demasiados riesgos para la rentabilidad prometida, son formas invertir que requieren demasiada atención o cuesta mucho mantenerlas. Ellas truncan las ilusiones de la gente y generan miseria. 

Existen inversiones que no son tales -invertir significa utilizar el capital para producir riqueza que genere rentas o incrementos de valor del capital-, si no que son poco más que apuestas, algunas elegantes, otras curiosas y algunas hasta reñidas con los buenos valores de quien invierte. 

Entrar a invertir en “activos” que no producen riqueza por sí mismo si no que solo prometen fluctuaciones de valor por azares de los mercados, es una forma de usar el dinero que no es invertir. Sean metales preciosos, nuevas monedas virtuales, bienes subastados, acciones de empresas cuyo negocio no explica el valor que le da algún mercado eufórico.

Suelen tener en común que son presentadas como “oportunidades únicas y del momento”, no un uso del capital para producir valor. 

Hay formas de invertir que dependen de acertar constantemente los movimientos de los mercados, pero con un “Timing” que nadie logra tener consistentemente, tanto si espera repetidamente a épocas de precios bajos o altos, como si lo intenta día a día comprando y vendiendo frenéticamente. 

Son numerosas las investigaciones académicas que han demostrado que no existen quienes logren ganar buen dinero a lo largo de los años haciendo eso, ni siquiera entre inversionistas profesionales con amplios recursos y conocimientos con los cuales, supuestamente, deberían poder anticipar las fluctuaciones de valor. Si los que llevan mucha ventaja no logran ganancias repetidamente, nosotros que no queremos llevar una vida atada a monitores financieros o angustias innecesarias, tampoco deberíamos intentarlo. 

Hay instrumentos financieros que permiten evitar riesgos, pero que son utilizados por quienes quieren magnificar el efecto de las fluctuaciones de precios. Invertir con dinero prestado (fuera de un plan de negocio bien estudiado) o utilizar derivados financieros para apostar a escenarios especulativos, son estrategias que ni siquiera logran ganar a la larga a los ritmos de generación de riqueza propia de los buenos negocios. Y utilizar los derivados para cubrir todos los riesgos y activar posibles ganancias, termina siendo un camino tan plagado de costos, que cualquier ganancia final se reduce a niveles incluso negativos. 

¿Cuál es el camino?

Si observamos a los que logran bienestar financiero, encontramos a aquellos que con constancia crearon riqueza y sumaron buena parte de ella a su capital, para ponerlo a trabajar en inversiones productivas, durante muchos años. 

Cada quien define qué significa bienestar financiero, cuántos recursos necesita para sentirse satisfechos y seguros. 

Si se le presta un poco de atención a las finanzas, sin necesidad de llegar a ser expertos o dedicar mucho tiempo a ello, podemos vivir una vida más plena, con la satisfacción de alcanzar nuestras metas personales -modestas o ambiciosas, según prefiramos-. 

Sea productivo. Guarde lo más que pueda e invierta sensatamente y a largo plazo. Evite malgastar su riqueza. Disfrute la vida. 

Si nos planificamos, si damos el justo valor a las decisiones y sus consecuencias, y nos cuidamos de los riesgos innecesarios y peligros, estaremos poniendo los números a nuestro favor. 

¿Quiere evitar riesgos financieros? Encuentre una guía en Compás Financiero Personal 

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