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¿Qué convierte a un empresario en un criador de unicornios?

Por: Financiero 28 Jun 2021

El inversor de capital de riesgo, Ali Tamaseb, se esfuerza por acabar con algunos tropos clásicos de los fundadores de empresas tecnológicas. El abandono de la universidad. El clásico tándem de cofundador técnico y con vocación comercial. El visionario que crea un nuevo mercado por pura voluntad. Años de investigación -y 30.000 puntos de datos sobre la actual manada de empresas multimillonarias en 65 criterios- han convencido a Tamaseb de que no son más que buenas historias.


¿Qué convierte a un empresario en un criador de unicornios?
Más allá de la sabiduría convencional de Silicon Valley, el inversor de capital de riesgo, Ali Tamaseb expone datos reales sobre el perfil de ciertos empresarios

Redacción El Financiero

El inversor de capital de riesgo, Ali Tamaseb, se esfuerza por acabar con algunos tropos clásicos de los fundadores de empresas tecnológicas. El abandono de la universidad. El clásico tándem de cofundador técnico y con vocación comercial. El visionario que crea un nuevo mercado por pura voluntad. Años de investigación -y 30.000 puntos de datos sobre la actual manada de empresas multimillonarias en 65 criterios- han convencido a Tamaseb de que no son más que buenas historias.

“Gran parte de nuestra percepción sobre cómo son los fundadores y las empresas de éxito proviene de los ejemplos más famosos”, afirma Tamaseb. “La gente tiene la impresión de que el éxito o el fracaso se parecen a los cinco o diez ejemplos que han visto”, destaca un artículo de Forbes, traducido por El Financiero LatAm.

Durante los últimos cuatro años, Tamaseb ha trabajado para poner a prueba esas suposiciones a través de un nuevo libro, Super Founders. Los resultados, asegura, pueden disipar algunos mitos sobre lo que hay que buscar en los emprendedores, ayudando así a eliminar los prejuicios que hacen que solo los fundadores que aparentan serlo reciban millones de capital de riesgo.

Con la piel en el campo
Socio de DCVC, Tamaseb, de ascendencia iraní, se trasladó a Silicon Valley para ser él mismo un emprendedor luego de asistir a la universidad en el Imperial College de Londres. En 2018, tras su paso al capital de riesgo, Tamaseb publicó en Medium un post viral que detallaba los primeros resultados de su investigación sobre los fundadores de unicornios. Eso formó la columna vertebral del proyecto del libro, cuyos aspectos más destacados fueron compartidos recientemente con los suscriptores del boletín Midas Touch.

Además de las entrevistas y los relatos personales de los principales cofundadores de startups, el libro añade algo que los críticos pidieron después de que se hicieran públicos sus hallazgos iniciales, comenta Tamaseb; un grupo de control. Si bien todas las startups que obtuvieron capital de riesgo y alcanzaron una valoración de mil millones de dólares podían incluirse en el conjunto de datos de las empresas unicornio, Tamaseb añadió un grupo de referencia de varios cientos de startups que no alcanzaron ese hito como punto de comparación de una muestra aleatoria.

Lo que Tamaseb descubrió fue que el número de cofundadores de una empresa y la edad de sus fundadores no son correlativos a la probabilidad de que se convierta eventualmente en una empresa de mil millones de dólares. Además, la alianza entre cofundadores no técnicos y socios técnicos tampoco fue la combinación más popular, ya que la investigación de Tamaseb mostró que los cofundadores no técnicos y técnicos tendían a colaborar con socios de formación similar.

Otros aspectos destacados de los fundadores de startups multimillonarias:

85%: porcentaje de estas empresas que tenían competencia en el momento de su lanzamiento.

30%: porcentaje de fundadores que habían trabajado antes en el mismo sector.

17%: porcentaje de empresas unicornio que fracasaron rotundamente en los últimos 15 años.

4%: porcentaje de abandono universitario, menos que el número de doctores.

1.6x: probabilidad que tiene un fundador con una startup que anteriormente fracasó, de alcanzar una valoración de 1.000 millones de dólares, comparado con un principiante.

Aunque la investigación de Tamaseb demostró que los fundadores que vuelven al mercado tenían más probabilidades de alcanzar el estatus de unicornio, señala que los inversores que se lleven la impresión de que solo deben respaldar a los emprendedores en serie con grandes beneficios, no comprenderán el punto. Desarrollar un proyecto, incluso uno secundario o una organización sin fines de lucro, se correlaciona con el éxito posterior, añade; “la práctica hace la perfección, incluso en el emprendimiento”.

Como inversor, Tamaseb cuenta que el proceso le ha enseñado a no dejar que la coincidencia de patrones le desanime ante la oportunidad de una startup potencialmente interesante. “Si un fundador o un equipo, o esta idea, son excepcionales desde un eje, no permito que estos prejuicios se interpongan en mi camino para respaldar una empresa excepcional”, declara.

Algunos de los datos fueron menos alentadores; en lo que respecta a la financiación de riesgo, las empresas unicornio tendieron a recaudar mucho capital de empresas de renombre, rápidamente. Las unicornio tendieron a recaudar casi el doble que las no unicornio, en su primera ronda de financiación (4 millones de dólares frente a 2.2 millones) y más del triple en su segunda ronda (15 millones de dólares frente a 4 millones). Y mientras el 60% de las unicornio había recaudado una semilla o serie A de una empresa de capital de riesgo “de primer nivel”, únicamente el 18% de la muestra aleatoria de startups lo había conseguido. “Esto demuestra lo difícil que es el trabajo de un inversor de capital de riesgo si usted no tiene la marca de un Sequoia o Accel”, afirma.

Asimismo, Tamaseb asegura que no hizo un seguimiento del género o la raza entre los fundadores tras darse cuenta rápidamente de que los datos serían lo suficientemente sombríos como para resultar contraproducentes. Sin embargo, se sintió conmovido por la falta de diversidad socioeconómica entre los fundadores de empresas unicornio como grupo. “Tu historia, tu familia, muchas de estas cosas son factores que influyen en las escuelas a las que vas, si hay posibilidad de fracasar en el futuro, si te es posible crear una empresa justo al terminar la universidad, si no tienes que preocuparte por pagar tu deuda estudiantil o si puedes crear una empresa justo al finalizar tu MBA”, explica. En su caso, prevé donar al menos una parte de los beneficios de su libro a causas que promuevan el ascenso social.

En general, Tamaseb espera que su proyecto anime a los emprendedores a “salir, crear y volver al mercado”.

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