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Perspectivas para una inversión inteligente

Por: Financiero 26 Abr 2021

“La vivienda propia es el mayor motor de creación de riqueza que existe, es una inversión sólida y rentable, que aporta en la construcción de patrimonio y en la generación de valor”, afirma Rodrigo Sánchez-Ríos, presidente de La Haus, empresa de tecnología inmobiliaria en Latinoamérica


Perspectivas para una inversión inteligente
¿Cómo los bienes raíces pueden proporcionar ingresos y ayudar a diversificarlos?

Rehtse Terán

“La vivienda propia es el mayor motor de creación de riqueza que existe, es una inversión sólida y rentable, que aporta en la construcción de patrimonio y en la generación de valor”, afirma Rodrigo Sánchez-Ríos, presidente de La Haus, empresa de tecnología inmobiliaria en Latinoamérica.

Esta afirmación parece respaldada por el hecho de que las viviendas y propiedades dan valor agregado al terreno donde están construidas, y pueden acrecentar dicho valor a través del tiempo por diversos motivos, desde el más básico, como el hecho de que las monedas tienden a perder valor, debido a la inflación.

Comprar un inmueble para luego venderlo o alquilarlo es una alternativa a largo plazo para diversificar ingresos. Las opciones de financiamiento y subsidios de cada país latinoamericano en particular facilitan la adquisición de viviendas o inmuebles; al contrario del pensamiento generalizado, no se necesita un gran capital para empezar.

Además, gracias a la tecnología y sus posibles aplicaciones en los bienes raíces, abre oportunidades como la “tokenización” de propiedades, de la cual hablamos en la presente edición de El Financiero LatAm, y que permite adquirir participación en un porcentaje de la propiedad un token a la vez y generar rentas, hasta adquirirla por completo.

Una lección dura para muchos tras la pandemia, es que es imperativo tener un respaldo financiero (o varios) como blindaje ante situaciones de incertidumbre y conmoción social. No sólo debemos contar con el ahorro; la diversificación de los ingresos permite dejar de depender exclusivamente de un salario, ya que prácticamente todos los empleos se han visto afectados, de una forma u otra, tras la difícil situación económica que estamos viviendo desde 2020.

Decía Warren Buffett: “enfócate en la productividad futura del activo (en el tema que nos atañe, entiéndase una propiedad) que estás considerando. Si no te sientes cómodo haciendo una estimación aproximada de los ingresos futuros del activo, simplemente olvídalo y sigue adelante”. Esas breves palabras nos ofrecen un punto de partida a la hora de considerar inversiones inmobiliarias.

Teniendo en cuenta la perspectiva de Buffet, llegamos a un punto clave: es necesario conocer los parámetros del negocio, saber qué hace valiosa a una casa o propiedad, entender que es una inversión proyectada a futuro, y que su productividad o valor podrían crecer exponencialmente. Con esto en mente, ¿cómo podemos (empezar a) invertir inteligentemente?

5 claves para invertir

La revista Inmobiliare resume los parámetros de una inversión inteligente en ‘’real estate’’ en cinco puntos clave a considerar. Como lo deja en claro un artículo en su página web, hay que tener en cuenta que no sólo se está comprando un bien, sino que se trata de un negocio financiero. Por tanto, el objetivo es maximizar el beneficio, con los mayores rendimientos posibles, y minimizando los riesgos.

  1. Investigar el mercado: la situación mundial y local deben ser analizadas, además de entender al menos a grandes rasgos cómo se comportan los mercados en el momento en que se desea invertir, cuál es el marco legal y las variables macroeconómicas del momento. Una investigación adecuada ayuda a prever errores en el proceso de selección e inversión.
  2. Locación versus momentum: teniendo una visión del mercado objetiva, es posible entender en qué fase del ciclo están los inmuebles en que se quiere invertir, para identificar dónde está la oportunidad. Cuando los precios de las propiedades se encuentran bajos, es el mejor momento para invertir, en contraparte a épocas en donde todos compren y los precios estén al alza.
  3. Gestión profesional: es vital asesorarse con los mejores, identificando asesores de calidad que puedan ofrecer estrategias y planes de inversión acordes con los objetivos personales trazados, que al mismo tiempo sepan balancear la ecuación riesgo/retorno, basado en el perfil del inversor. Una gestión profesional es necesaria para garantizar rendimientos extraordinarios.
  4. Diversificar: es importante intentar diversificar, considerar distintos tipos y clases de activos en distintos mercados. Esto aplica tanto para el mercado de capitales, como en negocios de carácter personal, o de otra índole. Diversificar es atomizar; minimizar riesgos debe ser la prioridad.
  5. Invertir, directa o indirectamente: hay mecanismos de inversión que permiten tener total autonomía, ser el propietario de los activos, y manejar directamente los fondos. Si se escoge invertir de manera indirecta, se pueden acudir a fondos de grupos de inversores y recibir beneficios de forma parcial. Lo importante, como siempre, es elegir de forma adecuada cómo y con quién hacerlo.

El ABC de Buffett: reconocer el valor de una propiedad

Según recoge una anécdota del inversionista norteamericano, reproducida por Expansión, Warren Buffet adquirió una finca, tras el estallido de una burbuja que hizo que los precios bajaran 50% . “Me costó 280,000 dólares, mucho menos de lo que un banco en quiebra habría prestado contra la granja algunos años antes. Yo no sabía nada sobre cómo operar una granja. Pero tengo un hijo que ama la agricultura, y aprendí de él tanto el número de fanegas de maíz y soya que la granja podría producir como cuáles serían los gastos de operación”.

“A partir de estas estimaciones, calculé entonces que el retorno normalizado de la granja sería de alrededor del 10%. Ahora, 28 años más tarde, la finca ha triplicado sus ganancias y vale cinco veces o más de lo que pagué por ella”.

Años después, en 1993, Buffett invirtió en una propiedad adyacente a la Universidad de Nueva York; otra burbuja había estallado, lo cual bajó los precios de la propiedad. “Al igual que en el caso de la granja, el rendimiento actual no apalancado de la propiedad era de alrededor del 10%”, prosigue el inversionista.

“Con mis dos pequeñas inversiones, sólo pensé en lo que las propiedades podrían producir y no me importaron en absoluto sus valoraciones diarias. Los ingresos tanto de la finca como del edificio cerca de la NYU probablemente aumentarán en las próximas décadas”.

“Mis dos compras fueron hechas en 1986 y 1993. Lo que la economía, las tasas de interés, o el mercado de valores harían en los años inmediatamente posteriores -1987 y 1994- no era de ninguna importancia para mí al determinar el éxito de esas inversiones. Cualquiera que fuera el discurso, el maíz seguiría creciendo en Nebraska y los estudiantes seguirían acudiendo a la NYU”.

Invertir en una propiedad, o en este caso específico, una vivienda, ofrece una oportunidad de percibir rentas fijas, o de acumular valor a lo largo del tiempo. Es por ello que una asesoría de calidad, puntos de vista realistas sobre el mercado, un estudio concienzudo del estado de la economía, la localización del inmueble, y una correcta administración son elementos a tener en cuenta al momento de escoger una propiedad que genere ingresos y que garantice estabilidad financiera a futuro

Al fin y al cabo, este activo resultará siempre rentable por una razón básica: las viviendas suplen una necesidad humana fundamental, que forma parte de la base de la pirámide de las necesidades, esquematizada por Abraham Maslow. Muchos comercios y empresas al igual que las personas necesitan hogares, y proveerlos será siempre un negocio de alta demanda.

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