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Perfil del emprendedor panameño

Por: Financiero 21 Jun 2021

El emprendedor actual en Panamá es una persona de entre 25 y 55 años, con instrucción académica media o universitaria, y perteneciente a la clase media. En la mayoría de los casos, se dedica al comercio independiente, y reside en la provincia de Panamá.


Perfil del emprendedor panameño
Los nuevos empresarios cada vez son más jóvenes, tienen una preparación académica mayor y un nivel socioeconómico más alto

Redacción El Financiero

El emprendedor actual en Panamá es una persona de entre 25 y 55 años, con instrucción académica media o universitaria, y perteneciente a la clase media. En la mayoría de los casos, se dedica al comercio independiente, y reside en la provincia de Panamá.

Los panameños emprenden, principalmente, en el sector comercio (49%) y servicios (37%). Estos datos fueron recabados y publicados en el Estudio Global de Emprendimiento GEM 2019/2020, elaborado desde hace 10 años por el Babson College y el London Business School, en 70 países; a su vez, fueron citados en el website de la Autoridad de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa (Ampyme).

Cabe destacar que el ecosistema empresarial estudiado por el GEM 2019/2020 abarca a la población panameña entre 18 y 64 años de edad, a lo largo del país exceptuando las comarcas y Darién. En ese universo estudiado se encontró que 28 de cada 100 panameños en edad productiva considera oportuno emprender, o tiene menos de 3,5 años emprendiendo.

Estos resultados fueron obtenidos gracias a los aportes de Ampyme de Panamá, el Centro de Innovación de la Ciudad del Saber, y el Instituto de Estudios Superiores (IESA).

La actividad emprendedora estudiada en el GEM se divide en Emprendedores Establecidos, cuya actividad tiene más de 3,5 años, y en Actividad Emprendedora Temprana, o TEA, que tiene menos de 3,5 años. A este último grupo pertenece el 23% de la población panameña. Además, en los emprendimientos tempranos, los hombres aventajan a las mujeres, pues 26% de los hombres emprenden, frente a un 20% de las mujeres.

Como se mencionó, el segmento de edad que más emprende es el de las personas entre 25 y 44 años, donde se encuentra el 51% de la población emprendedora. Respecto al año anterior del estudio, se pudo constatar una reducción de los emprendedores en el rango de edad entre los 55 y 64 años.

En cuanto a la escolaridad del ecosistema, el GEM encontró que el 36% de los emprendedores tiene algún nivel de educación universitaria, mientras que el 35% tiene educación secundaria. Los emprendedores de menor nivel académico han descendido en proporción, a favor de aquellos con estudios universitarios y de postgrado.

En la división por estrato socioeconómico, se determinó que el 35% de los emprendedores pertenecen al nivel medio, y un 28% son de estratos altos. En comparación a las cifras del año anterior, se ha reducido el porcentaje de la población emprendedora de nivel socioeconómico bajo (de estratos D y E).

El análisis de la ubicación de los emprendimientos indicó que en las provincias de Panamá y Colón se concentran el 66% de los emprendedores. Por su parte, las provincias centrales albergan un 16%, y en el occidente del país, en las provincias de Veraguas, Chiriquí y Bocas del Toro, la proporción de emprendedores es del 17% del total. La población emprendedora de las provincias centrales ha crecido, comparando los datos con la medición del GEM 2018/2019.

La otra cara de la moneda
Microserfin, una entidad especializada en microfinanzas con más de 20 años de experiencia en el sector, brinda datos sustancialmente diferentes a los encontrados por el Estudio Global de Emprendimiento GEM 2019/2020. Los datos de esta entidad que pertenece al BBVA, se basan en el informe Midiendo lo que realmente importa, sistema que evalúa el perfil y el progreso de sus clientes para adaptar estrategias a la media de sus necesidades.

De los poco más de 14 mil clientes atendidos por Microserfin, el 19% se encuentra en situación de pobreza y un 63% de ellos, entra dentro de un segmento denominado vulnerable.

Durante 2020, la entidad centró su atención en los microempresarios vulnerables desde el punto de vista monetario (el 22% de los nuevos clientes se encuentra en condición de pobreza y un 63% adicional de vulnerabilidad) y en aquellos colectivos con mayores barreras sociales para superar la pobreza, como quienes viven en áreas rurales (47% de los nuevos clientes), las mujeres (43%) o personas con un bajo nivel educativo (27%).

La resiliencia contra las desventajas educativas
En la última medición de impacto social la entidad pudo confirmar que los microempresarios panameños son resilientes, durante la pandemia se vio su capacidad de adaptarse a los distintos shocks, implementando medidas de mitigación que les permitieron mantener su negocio operativo.

En este periodo implementaron desde medidas financieras hasta medidas de adaptación de sus negocios, seis de cada 10 emprenden medidas y la más relevante o de mayor implementación fue la medida financiera. Eso quiere decir que tienen como virtudes competitivas su facilitad de adaptación, su compromiso con los objetivos de sus negocios

Los microempresarios enfrentan algunas desventajas como, por ejemplo: en el caso de los microempresarios con bajo nivel educativo su estatus condiciona las oportunidades de su negocio y las barreras a las que se enfrentan.

Las tasas de pobreza más altas las tienen los microempresarios con, a lo sumo, educación primaria, quienes tienen principalmente acceso a actividades de pequeño comercio poco rentables o a labores agrícolas. A medida que el nivel educativo de los clientes aumenta, tienen acceso a actividades más rentables como las del sector servicios. Entre estos emprendedores, las tasas de pobreza disminuyen progresivamente hasta el 11%.

Otra desventaja a la que podrían enfrentarse los emprendedores es el acceso a la tecnología, aunque la pandemia aceleró el camino hacia la digitalización, el miedo aún persiste en muchos de los emprendedores, por eso es necesario impulsar la inmersión de los microempresarios en la tecnología y su uso para el mayor aprovechamiento y crecimiento de sus negocios, se trata de ayudar a construir una clase emprendedora innovadora.

¿Qué tipo de emprendimientos abundan en Panamá y cuáles prosperan más?
Los emprendedores atendidos por Microserfin se dedican principalmente a tres sectores de actividad: agropecuario (35% del total), que se concentra en áreas rurales; comercio al por menor (32%) y servicios (28%), ambos generalmente desarrollados en áreas urbanas.

¿Qué tipo de empresas fracasan y por qué?
Más que un tipo de empresa, muchas de las microempresas fracasan o luego de un segundo año de operación no logran seguir creciendo debido a la falta de apoyo, ya sea de capacitación técnica o financiamiento para invertir en el crecimiento y sostenibilidad de sus negocios, siendo esta última la principal razón por la que sus negocios no logran subsistir.

Por eso, Microserfin trabaja bajo un modelo centrado en el progreso de los microempresarios que incluye el uso de recursos como el otorgamiento de créditos (financiamiento), oferta de valor complementaria (asistencias y microseguros de protección), capacitación en educación financiera y el acompañamiento de cerca con el cliente a fin de estar con ellos en todo el proceso de crecimiento y desarrollo de sus negocios.

Bajo esta metodología centrada en los clientes, la entidad ha podido brindar la oportunidad a personas -que no accedían al sistema financiero convencional y veían limitadas sus oportunidades de desarrollo-, a potenciar sus actividades productivas y mejorar su calidad de vida y la de sus familias, de manera sostenible, prueba de ello es que el 37% de los atendidos por Microserfin salen de la pobreza luego de dos años de relación.

¿Qué le hace falta al sistema pyme en Panamá?
La empresa, desde su experiencia, ve que en Panamá se requiere de más acceso a financiamiento especializado en las microempresas, es decir se debe contar con una oferta de valor integral adecuada a las necesidades de los microempresarios en especial los rurales y para las mujeres en general, así como asistencia técnica para los micrempresarios agropecuarios. Con esto las pymes tendrían mayores posibilidades de desarrollo y más oportunidades que les permitan ser sostenibles en el tiempo.

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