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No es oro todo lo que reluce…

Por: Financiero 14 Jun 2021

A la hora de invertir para iniciar operaciones en un país, hay que tener en cuenta no sólo el ambiente económico y financiero, sino también es justo mirar las condiciones políticas, socioeconómicas y culturales del destino en cuestión. De una u otra forma, son aspectos que influyen, directa o indirectamente, en los negocios.


No es oro todo lo que reluce…
A pesar de las ventajas y oportunidades de los destinos de inversión, se debe prestar atención a sus fenómenos desfavorables

Rehtse Terán

A la hora de invertir para iniciar operaciones en un país, hay que tener en cuenta no sólo el ambiente económico y financiero, sino también es justo mirar las condiciones políticas, socioeconómicas y culturales del destino en cuestión. De una u otra forma, son aspectos que influyen, directa o indirectamente, en los negocios.

En esta ocasión, hemos repasado los sectores más prometedores, característicos y desarrollados de Panamá y Estados Unidos. Incluso si alguno de estos sectores específicos son materia pendiente para uno u otro país, es posible invertir en su desarrollo y perfeccionamiento. Pero echemos un vistazo también a los aspectos desfavorables, en orden de brindar una visión equilibrada e integral de ambos países.

Cabe aclarar que ofrecer este panorama no busca desanimar la toma de decisiones o las iniciativas de negocios, sino de tener muy en cuenta fenómenos potencialmente desfavorables, sobre los cuales hay que echar luz. De esta manera, será posible ir sobreavisado en cuanto a elementos que condicionan el mercado, y la fuerza laboral.

Panamá: obstáculos a la importación del “know how”
A la hora de iniciar una empresa, es natural querer traer mano de obra del país de origen, al menos para puestos clave dentro de la organización. Pero esto está limitado no sólo por el porcentaje de extranjeros que la ley permite contratar, sino que también Panamá prohíbe el ejercicio de unas cincuenta profesiones por parte de extranjeros. Ese obstáculo dificulta a numerosos inmigrantes obtener permisos de trabajo; de igual forma, al establecer un negocio o empresa, es recomendable asesorarse legalmente.

Entre las profesiones con ejercicio reservado a los panameños están varias ramas de la ingeniería, medicina, odontología, enfermería, veterinaria, derecho, sociología, economía y educación. Aquellas profesiones que no están listadas pueden ser ejercidas por extranjeros, siempre que realicen la homologación de título ante la Universidad de Panamá.

Otra posible dificultad radica en que Panamá no acepta la doble ciudadanía. Para que un extranjero adquiera ciudadanía panameña, debe renunciar a su ciudadanía de origen. Sin embargo, en este caso, Panamá compensa esto con sus opciones de visa de residencia, sea temporal o permanente, y sean expedidas por motivos profesionales o de inversión.

Un ejemplo de desigualdad en LatAm
A pesar de su desarrollo económico y su lugar privilegiado entre los países centro y latinoamericanos, todavía una cuarta parte de sus ciudadanos vive en condiciones de pobreza, y se le considera uno de los países más desiguales del mundo y el segundo más desigual de la región por ingresos, según los datos del Laboratorio de Crecimiento de la Universidad de Harvard citados por El País.

Ciudad de Panamá es una suerte de ciudad-estado donde se concentra la riqueza del país; los ingresos del 10% de la población más acaudalada son hasta 35 veces superiores a los del 10% menos favorecida. Fuera de esa franja territorial alrededor del Canal quedan el resto de provincias y las comarcas indígenas. En estas últimas, la pobreza arropa al 82% de la población, donde seis de cada 10 personas viven en pobreza extrema.

La situación socioeconómica de la población representa un reto no sólo desde el punto de vista político, sino también para empresarios e inversionistas que aspiren a hacer negocios en un ambiente de responsabilidad social.

Para los inmigrantes latinoamericanos que llegan a Panamá, por lo menos en sus primeros meses, encontrarse con esta realidad puede ser un recordatorio nada gentil de que siguen viviendo en Latinoamérica, y que a pesar de haberse atrevido a transitar nuevos rumbos y a emprender en un nuevo lugar, los problemas pueden ser muy similares a los de sus países de origen.

En relación al punto anterior, cabe mencionar que los panameños suelen tener hábitos de consumo austeros, aspecto a considerar al momento de emprender en comercio. El ciudadano promedio es ahorrativo y poco abierto a las novedades, productos o tendencias foráneas, por lo cual es justo evaluar bien el mercado antes de invertir. Su población es de un poco más de 4 millones de habitantes, lo cual representa un mercado bastante pequeño.

Desventajas sociales en Estados Unidos
Los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, y la crisis económica de 2008, aún parecen permanecer en el inconsciente colectivo y fomentar animadversión de parte de los nacionales hacia los inmigrantes, llegando a manifestarse incluso con violencia física. Esa molestia hacia los extranjeros ha sido utilizada por políticos para promover un discurso polarizante, que hace ver a la inmigración como una amenaza para la estabilidad de los ciudadanos estadounidenses.

Sin embargo, en la cotidianeidad de Estados Unidos, la violencia no es causada por fundamentalistas religiosos o grupos extremistas. El fenómeno de los “mass shootings” es terriblemente común, y pueden suceder inesperadamente en casi cualquier lugar del país. El peligro latente y ubicuo de verse envuelto en un tiroteo masivo debe tomarse en cuenta, y alimenta un clima de miedo en la colectividad.

La desigualdad laboral también está presente en el país norteamericano. El desarrollo y especialización de la tecnología han creado condiciones desiguales en el trabajo; quienes ocupan puestos de trabajo de baja calificación no obtienen aumentos de sueldo o seguros médicos. Carecer de educación universitaria, considerablemente cara en Estados Unidos, u otras competencias o habilidades, priva de disfrutar mejores oportunidades y calidad de vida.

Por otro lado, la pobreza y la desigualdad social también son acuciantes. Un reportaje de Deutsche Welle relata que, en Washington D.C., el 16% de las personas viven en situación de pobreza. “Los sintecho, en la plaza de Dupont Circle, consumen drogas a diario, y, a pocas cuadras, se erigen las grandes organizaciones internacionales con sede en Washington”, escribe Carolina Chimoy, corresponsal del medio.

La pesada carga tributaria es un rasgo característico de Estados Unidos, y también en este aspecto hace hincapié la desigualdad. Por un lado, el incumplimiento en el pago de impuestos puede ser motivo de penalizaciones para el empleador, y de deportación, en caso de ser inmigrante.

Pero a su vez, son los inmigrantes (legales o ilegales) quienes tributan más. Los “sin papeles” pagan alrededor de 12 mil millones de dólares al año, aproximadamente un 8% de sus ingresos reales, mientras que los más ricos pagan un 5,4%, en comparación.

A muchos también se les deducen otros montos, debido a estar en situación irregular, y al menos la mitad elige declarar la renta cada año, por si en el futuro les favorece en el momento de regular su estatus migratorio. Además, aportan cada año, al sistema de pensiones, un aproximado de 14 mil millones de dólares, incluso estando excluidos de la inmensa mayoría de las ayudas sociales.

Los costos de salud en Estados Unidos son considerablemente más elevados en comparación a otros países desarrollados, incluso si se cuenta con seguro médico. Estados Unidos gasta casi el doble de su riqueza en su atención de la salud en comparación a otros países desarrollados, según un estudio del Instituto de Salud Global de la Universidad de Harvard. Pero ese dinero no hace que Estados Unidos tenga mejores servicios sanitarios: el país tiene la esperanza de vida más baja y la tasa de mortalidad infantil más alta en comparación con otros países.

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