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Neuroarquitectura: construir para las emociones

Por: Financiero 18 Abr 2021

La disciplina de la neuroarquitectura tiene diferentes aplicaciones: crear espacios más acordes a las necesidades de las personas, además de optimizar viviendas y otros espacios en procura de generar bienestar, productividad o diferentes sensaciones que se quieran alcanzar.


Neuroarquitectura: construir para las emociones
Esta disciplina combina la neurociencia con la construcción, para sumar al bienestar de las personas optimizando el espacio donde hacen vida

Redacción El Financiero

La disciplina de la neuroarquitectura tiene diferentes aplicaciones:  crear espacios más acordes a las necesidades de las personas, además de optimizar viviendas y otros espacios en procura de generar bienestar, productividad o diferentes sensaciones que se quieran alcanzar.

La neuroarquitectura, en resumen, combina enfoques de la neurociencia, pues considera los aspectos psicológicos y emocionales a la hora de planificar y diseñar ambientes; esta herramienta es usada para crear espacios más acordes a las necesidades de las personas, y puede ayudar a adecuar viviendas y otros espacios para generar bienestar.

“Nuestro entorno influye en cómo descansamos, producimos y nos sentimos. Los colores y los tipos de materiales ejercen una gran influencia, por ejemplo, un ambiente totalmente blanco genera ansiedad. Los colores pasteles comunican calma y los vibrantes invitan al movimiento”, explicó María del Mar Danuzzo, arquitecta experta en neurología aplicada a ambientes, al portal de noticias Infobae.

“La neuroarquitectura es una combinación entre las neurociencias y la arquitectura, es relativamente nueva ya que nació en 1998. Estudia el poder que ejerce el entorno sobre el cerebro, qué hormonas se producen cuando entramos a un ambiente con ciertas características”.

“Esta combinación se empezó a estudiar y a medir a partir de que los científicos pudieron mapear al cerebro. Se usa mucho en espacios de oficinas. El poder que tiene la arquitectura es muy grande, y más en el ámbito laboral ya que favorece a la productividad”, detalló.

La neuroarquitectura estudia el poder que ejerce el entorno sobre el cerebro, qué hormonas se producen cuando entramos a un ambiente con ciertas características

La experta contó a Infobae que en varios de los proyectos en los que trabaja, están construyendo oficinas en donde por ejemplo “tuvimos en cuenta la altura de los techos, ya que al ser más altos estimulan la creatividad, baja el nivel de estrés. Incorporar ventanas y crear espacios más luminosos ayuda a disminuir el estrés. Los colores claros también. Para lograr más concentración se usan más oscuros o estampados. Ahora se usan mucho los vinilos sobre paredes. Se busca también pensar cada vez más espacios abiertos, tener patios internos ayuda a lograr un bienestar con la mente”.

Elementos de la neuroarquitectura
Para configurar, crear y optimizar espacios que relajen la psique de los seres humanos, esta disciplina propone poner la atención en algunos elementos. A través de los años, se ha determinado cuáles son las claves para que los espacios aporten al bienestar. La web Arquitectura Sostenible identifica cinco aspectos cruciales de la neuroarquitectura:La iluminación: La luz natural ayuda a la concentración de las personas y genera un ambiente más amable que la luz artificial. La luz  artificial obliga al cerebro a esforzarse más en la tarea a realizar y eso incide negativamente en la productividad. Además, la luz natural acerca a los individuos con el exterior de los espacios.

Zonas verdes: la sensación de encierro genera estrés y disminuye la productividad. Junto con la luz natural, el contacto del ser humano con las zonas verdes y con plantas ayuda a abrir la mente, aumenta la concentración y favorece la calma. Las vistas al exterior de los edificios mejoran el estado de ánimo de los habitantes o trabajadores.
Los techos: la altura de los techos también influye en la concentración y actividades de las personas. Así, los techos altos son adecuados para las tareas más creativas, mientras que los bajos favorecen un trabajo de carácter más rutinario.

Los colores: estos condicionan el estado de ánimo de las personas, por lo que es fundamental estudiar el efecto de las distintas tonalidades en nuestro cerebro y emplearlos de forma eficiente. Los tonos cercanos a la naturaleza (verdes, azules, amarillos) reducen el estrés, aumentan la sensación de confort y hacen que un espacio se perciba como más saludable. Tonos como el rojo, en cambio, captan la atención del receptor; en tareas de concentración son los más indicados.
Elementos arquitectónicos. Los ángulos o formas empleadas en los diseños arquitectónicos también tienen incidencia en el cerebro del ser humano.

Los espacios rectangulares son entendidos como edificios menos agobiantes que los cuadrados. Los ángulos marcados de las edificaciones favorecen la aparición de estrés o ansiedad frente a las curvas o contornos suaves que nos dan sensación de seguridad y comodidad. Además, los materiales duros reflejan las ondas sonoras, aumentando el ruido y, por consiguiente, el estrés; los materiales de construcción o mobiliario blando amortiguan el sonido.

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¿Cuáles son los costos de implementar la neuroarquitectura?
Víctor Feingold, fundador y CEO de Contract Workplaces, asegura que implementar los principios neuro arquitectónicos no tienen ningún coste extra en el presupuesto de una obra. La inversión es la misma, pero la concepción y funcionalidad de los espacios varía. Además, cualquier presupuesto extra dedicado a la creación de un espacio confortable queda justificado. Está probado, por ejemplo, que el rendimiento de los trabajadores aumenta exponencialmente en un ambiente que mejora sus habilidades cognitivas y su capacidad de concentración, a la par que disminuye el estrés y la ansiedad.

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