Ver ediciones digitales
Compartir

Vida y sociedad

Los secretos de los países más felices del mundo

Por: Financiero 01 Nov 2020

La felicidad puede parecer un concepto difícil de cuantificar, pero hay una ciencia en ello. Cuando los investigadores hablan de “felicidad”, se refieren a la “satisfacción con la forma en que transcurre la vida de una persona”, le comenta a CNBC Make It, Jeff Sachs, co-creador del Informe Mundial de la Felicidad y profesor de la Universidad de Columbia.


Los secretos de los países más felices del mundo
Cada año, un grupo de expertos en felicidad, de todas partes del mundo, clasifica a 156 países según el grado de “felicidad” de sus ciudadanos, y publica sus resultados en el Informe Mundial de la Felicidad

Redacción El Financiero (con información de Reuters)

La felicidad puede parecer un concepto difícil de cuantificar, pero hay una ciencia en ello. Cuando los investigadores hablan de “felicidad”, se refieren a la “satisfacción con la forma en que transcurre la vida de una persona”, le comenta a CNBC Make It, Jeff Sachs, co-creador del Informe Mundial de la Felicidad y profesor de la Universidad de Columbia.

“No es principalmente un indicador de si uno se rió o sonrió ayer, sino de cómo se siente sobre la trayectoria de su vida”, dice.

Desde que el informe se inició, en el año 2012, los países nórdicos – que incluyen a Dinamarca, Noruega, Suecia, Finlandia e Islandia, además de las Islas Feroe, Groenlandia y Aland – figuran constantemente en los primeros lugares de la lista. (Los Estados Unidos, por otro lado, suele ocupar el 18º o 19º lugar).

En 2019, Finlandia fue clasificada como la número 1 por segundo año consecutivo. En 2017, fue Noruega, y Dinamarca obtuvo el primer lugar en 2013 y 2016. Suiza, por su parte, obtuvo el primer lugar en 2015.

No es ninguna coincidencia. Los países nórdicos ocupan un lugar tan alto en el informe de felicidad, gracias a que cuentan con educación y atención sanitaria gratuitas, bajos índices de criminalidad, cómodas redes de seguridad social, una población relativamente homogénea, además de ser bastante prósperos.

Tal vez lo más importante es que estos países dan prioridad al equilibrio, que es la “fórmula de la felicidad”, afirma Sachs. “No son sociedades cuyo objetivo sea dedicar todo el esfuerzo y el tiempo necesarios para convertirse en personas poderosas, sino que buscan un buen equilibrio de vida, y los resultados son sumamente positivos”, señala.

“Encontramos la felicidad en nuestras propias actividades”, como nuestro trabajo profesional y nuestras pasiones… “Y al vivir en sociedades más equilibradas”, añade.

Así es como los países nórdicos encuentran el equilibrio entre la vida laboral y la vida privada.

No trabajan muchas horas

• La ciencia muestra que lo único que nos hará felices es tener un poco más de tiempo”, dice a CNBC Make It, Laurie Santos, una profesora de psicología en Yale, quien enseña La Ciencia del Bienestar.

En Dinamarca, una semana laboral a tiempo completo, es generalmente de 37 horas distribuidas a lo largo de cinco días. Por otro lado, el americano promedio trabaja 44 horas por semana, o sea, 8.8 horas por día, según la Oficina de Estadísticas Laborales.

Sin embargo, lo que más llama la atención es la actitud de los daneses hacia una jornada de trabajo prolongada. Mientras muchos americanos ven el trabajo hasta tarde como una insignia de honor y una forma de salir adelante, en Dinamarca se ve como una debilidad – demuestra que no se pueden hacer las cosas en el tiempo de trabajo asignado, declara a CNBC Make It, Kay Xander Mellish, una consultora de negocios danesa y autora de “How to Work In Denmark”.

La mayoría de los empleados sale del trabajo alrededor de las 4:00 p.m., de acuerdo con información del Ministerio de Asuntos Exteriores de Dinamarca.

“Hay una sensación de que, sí, el trabajo es importante y debe ser de alta calidad, pero también debes asegurarte de que esté debidamente equilibrado”, explica Alex Calvert, un expatriado que vive en Copenhague desde hace siete años, con su esposa y sus dos hijos.

Para ser lo más eficientes posible, los daneses no socializan realmente en el trabajo, ni se toman descansos para hacer diligencias, asegura Mellish. “Puede que solo estés allí 7 horas y media, pero estás trabajando todo ese tiempo”, dice. El tiempo libre es “lo más importante que tienen”, por lo que es raro que las personas pasen tiempo con sus compañeros de trabajo luego de la jornada laboral, agrega.

También son comunes los acuerdos de trabajo flexibles. Por ejemplo, Saara Alhopuro, quien trabaja como diplomática en Helsinki, Finlandia, cuenta que únicamente va a la oficina de la empresa tres veces a la semana. Se le permite trabajar a distancia un día a la semana, y luego el resto de su tiempo libre lo dedica a su hobby: fotografiar champiñones.

De hecho, en Finlandia, los empleados tienen derecho a cambiar su día laboral, con tres horas previas o posteriores a los requisitos habituales de sus empleadores.

Se garantiza el pago de cinco semanas de vacaciones

En Dinamarca, los empleados a tiempo completo tienen garantizadas cinco semanas de vacaciones, independientemente de su posición o campo de trabajo.

Para poner esto en perspectiva, al trabajador americano promedio, con cinco años de experiencia, se le otorgan 15 días de vacaciones pagas, según la Oficina de Estadísticas Laborales. Sin embargo, Estados Unidos no tiene una política federal de vacaciones pagas.

Conforme a un estudio de 2019, el 23% de los estadounidenses no recibe pago de vacaciones y el 22% no obtiene pago por días festivos. Además, solo el 41% de los trabajadores estadounidenses, sienten que la organización para la que trabajan alienta a los empleados a tomar tiempo libre, de acuerdo con la Asociación Psicológica Americana. Las encuestas han revelado que más del 55% de los estadounidenses no hace uso de todo su tiempo libre remunerado.

Ese no es el caso en Dinamarca, según Mellish. “La gente se toma cada hora de su tiempo libre”, afirma. Si intentas contactar con alguien en Dinamarca y Suecia, a finales de julio o agosto, es muy probable que estén fuera “disfrutando de sus vacaciones”, señala Sachs.

En Finlandia, mucha gente pasa los veranos en casas de campo, llamadas “mokki”, donde se desconectan y se relajan con su familia y amigos.

Contrariamente a la creencia popular, “darnos algo de tiempo libre puede mejorar nuestra productividad en lugar de disminuirla”, asegura Santos.

La ‘baja por estrés’ es un tema

Christina Konig Koehrsen, una estudiante de arte de las afueras de Copenhague, comunica que dejó su trabajo en el sector publicitario durante ocho meses, porque estaba estresada, y este simplemente no la hacía feliz.

• No me permitió tener ese equilibrio entre trabajo y vida privada que tanto apreciamos aquí”, expone. “Y así, tenemos un sistema que hizo posible que dejara mi trabajo y contara con un tiempo para pensar y averiguar cuál es mi próximo paso en la vida”, continúa. Durante ese tiempo, Konig Koehrsen recibió 2.000 dólares mensuales del gobierno danés.

La gente habitualmente pide una “licencia por estrés” cuando las cosas están muy mal en el trabajo y afectan su salud mental, declara Mellish. El estrés, para ser honesta, puede ser “un asesino profesional”, añade, comparándolo con una “discapacidad leve”.

Esta red de seguridad entre empleos es parte del modelo de mercado laboral de “flexiguridad” de Dinamarca, que permite a las empresas ser flexibles y a las personas obtener seguridad del gobierno.

Bajo este modelo, es muy fácil para los empleadores despedir y contratar gente. Por otro lado, los empleados pueden pagar cuotas (62.54 dólares mensuales en promedio) a un fondo de seguro de desempleo y obtener hasta dos años de sueldo si llegan a perder su empleo y cumplen ciertos requisitos, como el salario mínimo y los de residencia, según el Ministerio de Asuntos Exteriores. El gobierno también ofrece educación y asesoramiento para que las personas se reincorporen a la vida laboral.
Konig Koehrsen, por ejemplo, está ahora estudiando para convertirse en artista, y recibe del gobierno un estipendio educativo de 1.000 dólares mensuales.

La libertad es otro valor importante en una sociedad, y determina el bienestar de las personas, señala Sachs. “¿Puedes dar forma a tu vida de la manera que quieres? Si te sientes atrapado por la pobreza, o por la deuda, la respuesta será no”, afirma. “Si tienes la oportunidad de perseguir el tipo de vida que quieres, la respuesta es sí. Y de ser así, eso hace que la gente sea mucho más feliz”, añade.

No importa dónde vivas, las investigaciones prueban que encontrar un trabajo que realmente coincida con tus valores fundamentales puede hacerte más feliz, sostiene Santos. “Encontrar los puntos fuertes de tu personalidad y trabajar con ellos en lugar de en su contra, es una gran tarea que puedes hacer”, asegura.

Sin embargo, la felicidad es solo una pieza del rompecabezas

Aunque la cultura y la red de seguridad en los países nórdicos parecen promover la felicidad, la vida no es del todo cálida y divertida.

“Pagamos por esto todos los días, y lo hacemos en más de una forma”, señala Mellish. Los países nórdicos pagan uno de los impuestos más altos del mundo. En Dinamarca, por ejemplo, hay un impuesto del 25% sobre las ventas, y uno del 150% sobre los autos.

La gente de los países nórdicos está feliz de pagar esos impuestos porque obtienen a cambio excelentes servicios sociales universales, declara, Anu Partanen, autora de “The Nordic Theory of Everything”. Entre ellos, guarderías, educación pública incluyendo la universidad y la asistencia médica. “Todo eso está incluido en sus impuestos”, añade.

Vivir en el país más feliz del mundo también ejerce presión sobre la gente para que sea feliz, afirma Konig Koehrsen. “Puede ser esa expectativa de tener un equilibrio entre el trabajo y la vida privada lo que estresa a los ciudadanos, ya que deben trabajar y, además, cuidar de su familia”, apunta.

LEE MÁS CONTENIDO
¿QUÉ TEMA TE INTERESA?