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Empresas

Los contratos futuros

Por: Financiero 15 Nov 2020

Normalmente escuchamos que las empresas contratan ciertos servicios estableciendo límites de tiempo, lugar de ejecución, entre otras exigencias, pero existe también una categoría de contratos llamados “futuros” los cuales -como denota su propio nombre-, se firman con la intención de ser llevados a la vida jurídica en una fecha cierta, pero con la particularidad de que la misma es al futuro, es decir, en un tiempo posterior a la firma de ese contrato.


Los contratos futuros
Enfoque jurídico

Darío González Martínez
Abogado corporativo
@dariolawyer

Normalmente escuchamos que las empresas contratan ciertos servicios estableciendo límites de tiempo, lugar de ejecución, entre otras exigencias, pero existe también una categoría de contratos llamados “futuros” los cuales -como denota su propio nombre-, se firman con la intención de ser llevados a la vida jurídica en una fecha cierta, pero con la particularidad de que la misma es al futuro, es decir, en un tiempo posterior a la firma de ese contrato.

Según relatan los historiadores, el origen de estos contratos se remontan por el año 2.000 A.C., en la época del antiguo Egipto en donde los agricultores al no saber la cantidad o calidad de sus cultivos en un futuro, acordaban con un comprador un precio por todo el cultivo independientemente del resultado. 

Esto quiere decir que aparte de comercializar con las cosechas, también se podía contratar por su resultado y teniendo en cuenta que la misma debía esperar un lapso de tiempo para hacerse efectiva, y con estas condiciones se configura la razón de este contrato. 

Habiendo dicho esto, pasemos a definir este contrato, el cual dice que dos partes se comprometen a, en una fecha futura establecida y a un precio determinado, intercambiar un activo, llamado “activo subyacente” que puede ser físico, financiero, inmobiliario o de materia prima. 

Todo esto indica que las partes convienen -a futuro- ejecutar la obligación de dar, hacer o no hacer algo, pero en específico, entregar una cosa que se pretende tiene mayor valor al que tenía al momento de firmarse el contrato. 

Existen dos motivos principales por los cuales una persona está interesada en contratar a futuro, así tenemos: 

Operaciones de Cobertura: en donde la persona tiene o va a tener el bien subyacente en el futuro (petróleo, gas, naranjas, trigo, etc), y lo venderá en ese momento, con esta operación se busca asegurar un precio fijo hoy, para en el futuro asegurar una transacción exitosa con buen margen de ganancia. 

Operaciones Especulativas: la persona que contrata a futuro solo busca especular con la evolución de su precio desde la fecha de la contratación hasta el vencimiento del mismo. 

Desde la posición del comprador y la del vendedor existen dos posiciones llamadas largas y cortas, veamos cada una: 

Estar Largo: quien compra contratos futuros, adopta una posición larga, por lo que tiene el derecho a recibir en la fecha del vencimiento del contrato el activo subyacente objeto de la negociación, para ser exactos, significa comprar hoy para vender mañana o invertir hoy para mañana recuperar la inversión más las ganancias. 

Estar Corto: quien vende contratos futuros adopta una posición corta ante el mercado, por lo que al llegar la fecha de vencimiento del contrato deberá entregar el correspondiente activo subyacente, recibiendo a cambio la cantidad de dinero acordada en la fecha de la negociación (venta) del contrato futuro, lo que significa financiarse hoy con la venta del activo que aún no tenemos, tomando la obligación de devolver el activo mañana. 

Adentrándonos en el funcionamiento de estos contratos en la práctica, tenemos que para los mismos se utiliza un modelo matemático para fijar el precio de un contrato futuro que tiene en cuenta el “precio spot” actual (precio corriente de un producto, bono, o de una divisa), la tasa de rendimiento libre de riesgo, el tiempo hasta el vencimiento, los costos de almacenamiento, los dividendos, los rendimientos de dividendos y los rendimientos de conveniencia. 

Por ejemplo, en el caso de que se suscriba un contrato futuro de petróleo a un año y se fija un precio de $78 dólares el barril. Al celebrar este contrato, en un año el productor está obligado a entregar un millón de barriles de petróleo y se garantiza que recibirá unos $78 millones de dólares, este mismo precio se recibirá independientemente de donde estén los precios del mercado spot en ese momento. 

Dada la volatilidad de los precios del petróleo, el precio del mercado en ese momento podría ser muy diferente al precio actual. Si el productor de petróleo cree que el petróleo será más alto en un año, puede optar por no fijar un precio ahora. Pero, si piensa que $75 dólares es un buen precio, podría asegurar un precio de venta garantizado al firmar un contrato de futuros. 

Algunos beneficios de este tipo de contratos son: 
  • Son excelentes para negociar ciertas inversiones: tales como materias primas, divisas e índices. 
  • Bajos costos de ejecución: en esos contratos el inversor solo tiene que poner una pequeña fracción del valor del contrato (generalmente alrededor del 10%) como margen. El margen requerido para mantener un contrato futuro es, por lo tanto, pequeño y si ha predicho el movimiento del mercado correctamente, recibe enormes ganancias. 
  • Liquidez: debido a que se negocian grandes cantidades de contratos todos los días, existe una gran posibilidad de que los pedidos del mercado se realicen muy rápidamente. Por esta razón, es poco común que los precios salten a un nivel completamente nuevo, por lo tanto, la negociación de contratos futuros es muy líquida. 

Los contratos de Futuros sobre índices bursátiles son los que se denominan S&P 500, mini S&P 500, Ibex y mini Ibex, por ejemplo. Es así, que el Ibex tiene un valor nominal 10 veces mayor que el índice y el mini Ibex tiene un valor 10 veces más pequeño que el del índice propiamente dicho. 

Los Futuros basados en índices bursátiles, constituyen un instrumento barato que pueden ser vendidos a crédito, sin tener en posesión el activo subyacente. Por el contrario, los contratos futuros con respecto a las divisas se efectúan de acuerdo con el segmento monetario. Por ejemplo, en España, se especula con respecto al Euro- FX en una relación del euro con el dólar estadounidense, de esta manera se establece un contrato nominal. 

Los contratos futuros con oro se negocian en base a términos (es decir, cantidades y precios) que se deciden ahora, pero que tiene una fecha de resolución o cumplimiento en el futuro. Esto significa que en el momento actual el comprador no tiene que pagar (al menos en su totalidad) y el vendedor no necesita entregar el oro (el pago y la entrega del oro se realizan en la fecha acordada en el contrato). 

Los contratos futuros sobre materias primas, metales preciosos, productos agrícolas y mercaderías diversas se negocian desde hace más de dos siglos. Para productos financieros se negocian desde hace más de dos décadas, existiendo futuros sobre tipos de interés a corto, medio y largo plazo, futuros sobre divisas, acciones e índices bursátiles, oro, etc.

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