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Vida y sociedad

Las ventajas de tener un “Cónyuge” laboral

Por: Financiero 01 Feb 2021

“Hace apenas unos meses, podría haber pensado que era extraño – y tal vez incluso un poco trágico – que uno de mis aliados personales y profesionales más cercanos fuera alguien a quien vi en persona una sola vez, gracias al trabajo. Y a esa persona la conocí durante la presidencia de Bush”, asegura la escritora Alesandra Dubin, en un artículo publicado por Fast Company y traducido por El Financiero Latam.


Las ventajas de tener un “Cónyuge” laboral
Las amistades derivadas del trabajo, y que se basan en la comunicación a distancia, traen muchísimos beneficios relacionados

Redacción El Financiero

“Hace apenas unos meses, podría haber pensado que era extraño – y tal vez incluso un poco trágico – que uno de mis aliados personales y profesionales más cercanos fuera alguien a quien vi en persona una sola vez, gracias al trabajo. Y a esa persona la conocí durante la presidencia de Bush”, asegura la escritora Alesandra Dubin, en un artículo publicado por Fast Company y traducido por El Financiero Latam.

“Pero ahora que muchos trabajamos a distancia, y que las conexiones virtuales son el sustituto de las interacciones frente a frente, yo diría que mi propia amistad laboral a distancia no es más que una idea adelantada a su tiempo”, agrega la también editora.

Una investigación de Gallup demuestra el poderoso impacto de tener un mejor amigo en el trabajo. Según sus datos, las personas que dicen tener uno son más felices, más sanas y tienen siete veces más probabilidades de estar comprometidas con su trabajo. Un “cónyuge” o “esposo” de oficina, como se les conoce pícaramente, es la persona en la que se confía, por encima de todos los demás, en asuntos profesionales. Es su amigo de la Happy Hour (incluso si son vía Zoom), pero también la primera persona con la que se pone en contacto cuando recibe la noticia de un ascenso, o cuando una reunión se va a pique.

“Mi esposa de oficina vive en Chicago y yo en Los Ángeles. La única vez que nos vimos en persona fue hace unos 15 años, en una conferencia en Nueva York, organizada por la empresa de medios de comunicación en la que ambas trabajamos al principio de nuestras carreras. Esa fue la única ocasión en la que estuvimos en la misma sala”, dice Alesandra Dubin en este artículo vivencial.

A lo largo de los años, agrega, pasamos por otros trabajos en medios de comunicación, a veces coincidiendo como trabajadoras independientes, otras veces ofreciéndonos oportunidades mutuamente, para unirnos donde habíamos hecho nuevas incursiones como escritoras que cubrían el nicho del mundo de los eventos, entretenimiento, y estilo de vida.

Al mismo tiempo, convertimos varios medios tecnológicos en nuestro oasis digital – como AIM, iMessage, Facebook Messenger – mucho antes de que tales conexiones virtuales fueran un requisito cotidiano, durante una pandemia, explica. 

“No solamente creamos una relación de compañerismo, sino también una gran confianza y una infinidad de chistes internos que se derivan de compartir el mismo búnker virtual de nuestra industria, y de compartir también un conocimiento íntimo del matizado elenco de personajes de nuestro campo, así como de sus incongruencias, que nos hacen reír”.

A lo largo de los años, no solo nos hemos relacionado por el trabajo: nos casamos, tuvimos hijos, compramos casas, hemos tenido problemas de salud, y hemos compartido todos estos acontecimientos personales con lujo de detalles, casi exclusivamente online, y en un dialecto que hemos inventado. A menudo, afronto las decisiones importantes – no solo las profesionales, sino también las personales – únicamente después de pedir su consejo.

“Sí, tengo un esposo legítimo en mi propia casa. También me siento privilegiada por tener más amistades de las que puedo contar con dos manos, además de padres y una hermana mayor a los que suelo pedir consejo y orientación. Entonces, ¿por qué necesito una esposa de oficina virtual, al otro lado del país?”, dice Alesandra Dubin.

Porque nuestra relación ocupa un lugar único y necesario, sin duda, uno que mejora la calidad de vida. Basta considerar que tener un mejor amigo en el trabajo tiende a hacer más feliz a la gente que si esta ganara 100.000 dólares más, según datos citados en The Atlantic.

Solamente ese mejor amigo en el trabajo conoce las peculiaridades de la personalidad del jefe. Sabe lo que un colega quiere decir realmente, independientemente de cómo se haya expresado en la reunión. Sabe cómo esa nueva política que parece benigna, afecta realmente el día a día.

Pero también es el panorama general de la trayectoria profesional. Únicamente la persona que trabaja a su lado en la empresa sabe cómo pueden ser los próximos pasos, conoce los contactos que pueden ayudarle a alcanzarlos, y puede ofrecerle orientación desde una perspectiva verdaderamente privilegiada. 

Afortunadamente, no es necesario compartir la misma oficina: es posible beneficiarse de un mejor amigo en el trabajo, incluso sin trabajar en la misma empresa, y mucho menos en la misma ciudad.

“Mi relación con mi esposa de oficina ha sido casi siempre virtual, pero la amistad que hemos construido es real. Así que le recomiendo evalúe sus relaciones virtuales, y piense en sentar bases”.

¿Tuvo algún amigo íntimo en el trabajo, con el que perdió el contacto cuando todos se volvieron remotos? Tome medidas para reconstruir esa amistad de forma virtual, y fortalézcala a futuro. Este enfoque será diferente para cada uno. Para usted y su esposo de oficina, podría significar programar una pausa semanal (o incluso diaria) para un almuerzo virtual, o para las Happy Hours vía Zoom.

¿Nunca tuvo contacto con alguien de la oficina? Ahora es el momento de empezar a entablar una amistad a través de conexiones remotas. Busque grupos de Facebook u otras redes sociales de su nicho profesional, y empiece a participar. Observe con qué ideas vibra y qué proyectos profesionales parecen ir por el mismo camino. 

A partir de ahí, empiece a probar la viabilidad de su nueva amistad, enviando mensajes digitales. ¿Su franqueza fue recibida con evidente agrado? ¿Su disposición a compartir fue recibida con el mismo entusiasmo? Si es así, continúe haciéndolo y vea a dónde le lleva esa relación.

“Fue así como procedimos hace años: compartiendo cada vez más detalles personales, a medida que cada una iba tomando conciencia de su relación con su actual esposa de oficina. Ni mi esposa de oficina ni yo recordamos el momento concreto en que nos dimos cuenta de que éramos afines (se lo pregunté a través de Facebook Messenger), lo cierto es que congeniamos y así fue”.

Sí, tener un mejor amigo virtual en el trabajo es un apoyo emocional muy útil durante una pandemia. Pero también es un poderoso medio de conexión auténtica y duradera en un mundo laboral que es cada vez más independiente, remoto, y totalmente reinventado.
“Y, desde mi experiencia, esto marca la diferencia”, concluye Alesandra Dubin.

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