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Las TRES fuentes de eventos inesperados

Por: Financiero 17 May 2021

Sólo hay tres fuentes de riesgos inadvertidos: los generados por equipos, por otras personas, o por usted mismo. ¿Cuál de estas tres fuentes cree que es la más importante? Si hiciéramos esa misma pregunta a las personas que trabajan en una empresa, ¿qué dirían?.


Las TRES fuentes de eventos inesperados
La gran mayoría de accidentes o lesiones no son causados por equipos, maquinaria, o la acción de otras personas

Redacción El Financiero

Sólo hay tres fuentes de riesgos inadvertidos: los generados por equipos, por otras personas, o por usted mismo. ¿Cuál de estas tres fuentes cree que es la más importante? Si hiciéramos esa misma pregunta a las personas que trabajan en una empresa, ¿qué dirían?.

Esta premisa fue planteada por Larry Wilson, pionero en el área de Factores Humanos en la seguridad, en un artículo reproducido por la web Seguridad Minera.

El experto invita a pensar sobre lo que realmente nos sucedió, si en algún momento sufrimos lesiones, accidentes, o casi los tuvimos.

Al observar los reportes de este tipo de incidentes, por ejemplo, un accidente en el que estén envueltos vehículos, no es posible saber si la persona se quedó dormida al volante, o si algún animal corrió frente al vehículo. Pero el conductor no puede saber con certeza, si se quedó o no dormido al conducir.

Una evaluación
Larry Wilson plantea las siguientes preguntas: ¿cuántas lesiones graves ha tenido? (como huesos rotos, quemaduras de tercer grado, conmoción cerebral grave, entre otras). Por otro lado, ¿cuántas lesiones menores, como esguinces y distensiones, puntos de sutura, conmoción cerebral leve, ha sufrido? Y finalmente, ¿cuántos cortes, moretones, golpes y rasguños ha tenido? ¿Podría determinar qué lo causó?.

Si alguien se golpea el pie con la pata de una mesa, es poco probable que la mesa haya hecho algo inesperado. Pero, ¿qué pasa con todas las otras cosas? Si piensa un poco acerca de las lesiones laborales que ha sufrido, ¿cuántas de ellas fueron causadas porque el equipo o la maquinaria hicieron algo inesperado?

Wilson, quien ha sido consultor de seguridad basada en el comportamiento desde hace más de 25 años, y ha trabajado localmente en empresas en todo el mundo, plantea un ejercicio:

Si tiene 100 personas en una sala pregunte si otra persona hizo algo inesperado, asegúrese de excluir los deportes de contacto, donde la otra persona está tratando de lastimarlo normalmente sólo tendrá una o dos manos levantadas pidiendo contestar esa pregunta.

Eventualmente, con 100 personas, obtendrá 10 o 15 manos levantadas, pero rara vez alguien tiene más de un ejemplo.

Y finalmente, continúa Larry Wilson, lo que queda son todas las lesiones en el área de ‘usted mismo’.

Para la mayoría de las personas, más del 95% de las lesiones que sufrieron se encontraban en esa categoría.

Cambiar de paradigma, evaluarse a uno mismo
Larry Wilson cuenta que este ejercicio se ha realizado en miles de sitios de trabajo, y que en términos de cambio de paradigmas, es probablemente uno de los más poderosos ejercicios.

“Lo que la mayoría de los trabajadores o personas piensan o pensaban antes de realizar este ejercicio, es que la mayoría de los accidentes ocurrían por causa de que un equipo estuvo funcionando de forma inesperada, o que otra persona estaba haciendo algo inesperado. La mayor parte creían que estos eventos tenían una influencia mucho mayor que usted mismo”.

“Incluso”, continúa Wilson, “las personas que ya se han dado cuenta de que el área personal es probablemente la más alta, están realmente sorprendidas de lo alto que es el porcentaje: la mayoría de las personas (más del 80%) nunca han sido gravemente heridas porque el equipo u otra persona hicieron algo inesperado. En otras palabras, el 100% de las lesiones graves se produjeron en el área personal”, afirma el experto.

Este ejercicio puede hacer que todos esquematicen el riesgo personal, y que tengan en cuenta cada una de las tres fuentes de lo inesperado. El descubrimiento puede ser revelador para las personas que antes pensaban que los causantes de accidentes eran los equipos, u otras personas.

“Entonces, encontramos al enemigo, y el enemigo somos nosotros mismos”, sentencia Larry Wilson, “pero en realidad esto es muy motivador: si fuera el equipo, u otras personas las que hicieran algo inesperado, entonces no podrían hacer mucho al respecto. Pero como somos nosotros mismos, entonces sí podemos”.

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