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Las 3 claves de management de Pfizer

Por: Financiero 14 Mar 2021

El año pasado, Pfizer fue una de las varias empresas farmacéuticas que se enfrentó a un reto increíble: diseñar una vacuna destinada a salvar vidas, en una fracción del tiempo que normalmente se tarda en hacerlo. A lo largo de 2020, Pfizer y otras empresas probaron las vacunas candidatas mientras cientos de miles de personas morían a causa de la COVID-19.


Las 3 claves de management de Pfizer
¿Cómo la compañía desarrolló una vacuna efectiva contra la COVID-19 en tiempo récord?
Redacción El Financiero

El año pasado, Pfizer fue una de las varias empresas farmacéuticas que se enfrentó a un reto increíble: diseñar una vacuna destinada a salvar vidas, en una fracción del tiempo que normalmente se tarda en hacerlo. A lo largo de 2020, Pfizer y otras empresas probaron las vacunas candidatas mientras cientos de miles de personas morían a causa de la COVID-19. 

El éxito de Pfizer en el desarrollo, en tiempo récord, de una vacuna con una eficacia del 95% la ha situado, junto con su socio BioNTech y su colega Moderna, en el primer puesto de la lista de empresas más innovadoras de Fast Company, para el año 2021.

En una entrevista con Stephanie Mehta, editora jefe de Fast Company, Albert Bourla, CEO de Pfizer, afirmó que fueron tres factores clave los que permitieron a su compañía desarrollar, en tiempo récord, una vacuna altamente eficaz contra la COVID-19: rapidez en la toma de decisiones, confianza en la ciencia, y el uso de software de inteligencia artificial.

La importancia de las decisiones ágiles
“Lo que más odian los científicos es la burocracia”, señala el CEO de Pfizer, Albert Bourla. “La innovación y la burocracia son como agua y aceite”. Cuando Pfizer empezó a trabajar en una vacuna contra la COVID-19, una de las primeras decisiones que tomó Bourla fue la de evitar que estas últimas tuvieran que pasar por múltiples niveles de aprobación. 

También se estableció una relación estrecha y de confianza con el CEO de BioNTech, Uğur Şahin, con quien Pfizer colaboró en la vacuna. “Celebrábamos una reunión, todos estábamos allí y todos podíamos decidir”, comenta Bourla. “Esa reunión se llevaba a cabo dos veces por semana”.

Afirma que esta fue una de las razones por las que decidió no aceptar dinero de ningún gobierno para sus investigaciones. Permitió a la empresa tomar decisiones a la velocidad que la ciencia precisa. “Todos los responsables se reunían y tomábamos las decisiones al momento. Todo lo que podía retrasarnos se dejaba de lado”.

Confianza en el equipo
Bourla también escuchaba a sus científicos. Cuando Jansen acudió a él recomendando la plataforma de ARNm para la vacuna, confió en su consejo. “El ARNm – si íbamos a tener éxito con él – no iba a ser la primera vacuna contra la COVID. Sería la primera vacuna [de ARNm] de la historia”, afirma. “Pero realmente [Jansen] estaba convencida”. 

Al final, el equipo tuvo que elegir entre dos candidatos a vacuna. Mientras uno de ellos contaba con muchos datos a sus espaldas, se temía que no hubiera suficientes datos sobre el segundo. A pesar de la falta de datos, el equipo tomó la difícil decisión de elegir ese segundo candidato, el cual resultó ser bastante eficaz, impulsado por las recomendaciones de Jansen y sus investigadores.

“Lo que realmente establecimos es la confianza”, asegura Jansen. “La confianza de que podíamos exponer todo. Que podíamos ser transparentes. Que no ocultamos nada. Tuvimos interacciones muy abiertas”.

Adopción de la IA
El otro elemento que ayudó a Pfizer a desarrollar su vacuna en menos de un año, fue su anterior inversión en infraestructura digital. Antes de la pandemia, cuenta Bourla, la empresa había empezado a digitalizar sus operaciones de investigación y desarrollo, y a implementar la inteligencia artificial. 

Durante el ensayo clínico de la vacuna contra la COVID-19, Pfizer utilizó software de inteligencia artificial para ayudar a encontrar señales dentro de los millones de puntos de datos en su estudio sobre 44.000 personas. “Sin ello, que es bastante avanzado, no creo que hubiéramos sido capaces de hacerlo tan rápido como lo hicimos”, afirmó.

Eso no quiere decir que no haya habido baches en el camino. Los investigadores trabajaron sin descanso para dar con una vacuna. “El condensar el proyecto de 10 años a un año, fue una prueba para nuestra salud mental. Es como una montaña rusa: [experimentamos] momentos de increíble alegría, porque algo que creíamos imposible [se estaba] haciendo posible. Pero, a las pocas horas, se vivían momentos de profunda decepción”, señala Bourla.

La situación de los viales
Uno de los problemas más recientes y públicos surgió durante el despliegue. Cuando Pfizer envió viales de vacunas a los sistemas de salud, los etiquetó como si contuvieran cinco dosis, lo cual, dice Bourla, son datos con los que contaba la empresa. Pero los médicos descubrieron rápidamente que había al menos una dosis extra en los viales. En muchos casos, esa dosis extra se desechaba porque los médicos no estaban seguros de poder utilizarla. 

Bourla comentó que, una vez que la empresa dispuso de todos los datos sobre el uso de una sexta dosis, actualizó rápidamente sus recomendaciones. En este caso, la necesidad de distribuir las vacunas rápidamente, hizo que Pfizer y los médicos tuvieran que sacrificar la eficiencia con la que se desplegaba la vacuna.

La rapidez, por supuesto, también tiene sus ventajas. Pfizer ha podido poner en marcha la producción de vacunas, y está en vías de generar este año más de dos mil millones de dosis de las mismas. 

Bourla afirma que la velocidad con la que la empresa ha sido capaz de moverse tiene profundas implicaciones para el futuro de la medicina. “Sería criminal no intentar utilizar la experiencia que hemos adquirido durante ese periodo, para ver cómo podemos reformar drásticamente la forma en que investigamos”, asevera.

Jansen ya está trabajando en el desarrollo de vacunas que puedan combatir las futuras variantes de COVID-19 que resulten resistentes a la vacuna actual. También empieza a pensar en la temporada de gripe. Quiere adaptar la plataforma del ARNm no solo para desarrollar una mejor vacuna contra la gripe estacional, sino para prepararse para una posible pandemia de gripe.

 “Estamos seguros de que ocurrirá”, añade.


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