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Vida y sociedad

La revolución de la reventa de ropa

Por: Financiero 04 Abr 2021

¿Quién iba a decir que una tienda de segunda mano podía ser tan lucrativa? ThredUp, que se autodenomina la mayor tienda de consignación del mundo, recién salió a bolsa, recaudando 168 millones de dólares, y sus acciones se dispararon un 43% en su primer día de cotización.


La revolución de la reventa de ropa
Cómo un portal de ropa usada se convirtió en un gigante tecnológico valorado en 184 millones de dólares

Redacción El Financiero

¿Quién iba a decir que una tienda de segunda mano podía ser tan lucrativa? ThredUp, que se autodenomina la mayor tienda de consignación del mundo, recién salió a bolsa, recaudando 168 millones de dólares, y sus acciones se dispararon un 43% en su primer día de cotización.

El modelo de negocio de ThredUp depende de la venta de grandes cantidades de ropa usada a bajo precio, y de la comisión que se da a los vendedores. Ganando centavos por cada venta, la empresa acumuló 128 millones de dólares en ganancias en 2020, vendiendo casi cuatro millones de prendas, todo ello mientras gran parte de la industria de la moda era azotada por la pandemia, explica un artículo de Fast Company, traducido por El Financiero LatAm. 

La documentación de registro de la oferta pública inicial de ThredUp ofrece una nueva visión de lo que ha convertido la consignación en un negocio de nueve cifras: Todo se reduce a los complejos almacenes de ThredUp, diseñados a medida, que utilizan maquinaria y algoritmos para automatizar casi todas las fases de su logística.

2021 se perfila como un gran año para los negocios de reventa. En enero, Poshmark, una aplicación que conecta a compradores con vendedores, también tuvo una exitosa salida a bolsa. Wall Street parece reconocer que estos negocios de bajo margen aún pueden ser rentables. Sin embargo, a largo plazo, ThredUp se enfrenta a retos: la dura competencia proviene de muchos otros proveedores que están apareciendo en el mercado, y marcas como Patagonia están lanzando mercados de reventa de sus propios productos.

De los bastidores de Z a los almacenes futuristas

El CEO James Reinhart puso en marcha ThredUp en 2009, justo después de licenciarse de forma conjunta en negocios y políticas públicas, en Harvard. Anteriormente había trabajado en organizaciones sin ánimos de lucro y en educación. Lanzó ThredUp para facilitar la compra y venta de ropa usada, lo que creía reduciría el enorme problema de residuos de la industria de la moda.

Doce años después, la empresa cuenta con centros de distribución en tres ubicaciones, incluida una en Atlanta que tiene el tamaño de tres campos de fútbol. Estos almacenes pueden albergar 5.5 millones de artículos. Y cada día, la empresa procesa más de 100.000 productos y los sube al portal de la marca.

Cuando Reinhart tuvo la idea de ThredUp, existían plataformas como eBay para la venta de artículos de segunda mano, pero el proceso era laborioso para el vendedor, ya que tenía que fotografiar, poner precio, y enviar los productos por correo. La idea de Reinhart consistía en enviar a la gente “bolsas de limpieza” prepagadas que pudieran empacar con ropa vieja y enviarla a ThredUp. 

La empresa se encargaría entonces del proceso de venta. Si los artículos se vendían, los vendedores recibían un pago, que bien podía ser en efectivo o en crédito para compras.

Un nuevo modelo

El enfoque resonó de inmediato entre los consumidores porque les permitía desordenar sus armarios y ganar algo de dinero extra con muy poco esfuerzo. Al principio, el propio Reinhart, junto a algunos empleados, se encargaba de procesar la ropa, pero cuando empezaron a llegar más prendas, se dieron cuenta de que necesitaban automatizar el proceso.

En 2012, Reinhart contrató a John Voris y Andy Rendich, quienes dirigían la ingeniería y operaciones de Netflix, para ayudar a desarrollar el software y hardware que permitieran procesar millones de prendas al día. Hasta ahora, ThredUp ha mantenido gran parte de este proceso en secreto, pero la empresa ha revelado muchos detalles nuevos en su documentación de registro de oferta pública inicial. “Hemos desarrollado algo que la mayoría de la gente pensaba que no se podía hacer”, declaró Reinhart.

Cuando las bolsas de ropa llegan al almacén, la empresa utiliza tecnología de reconocimiento visual para identificar e inspeccionar cada prenda, a fin de averiguar de qué tipo es, y si está en condiciones de ser vendida. (Los clientes pueden elegir que la ropa rechazada sea donada, reciclada o devuelta). 

Luego, los algoritmos predicen la demanda y el precio de cada artículo, junto con el pago óptimo a un vendedor. “En realidad es muy complicado porque la demanda de las distintas marcas, y de los diversos productos dentro de la marca, varía”, señala Reinhart. “Los precios fluctúan cada día”.

Reinhart destaca que ThredUp tiene acceso a millones de puntos de datos, ya que ha rastreado cada uno de los artículos que los clientes han enviado. El departamento de precios también estudia el precio de los objetos más populares en las marcas habituales, para determinar con mayor precisión cuánto cobrar por los artículos en el sitio. El objetivo es vender los productos lo antes posible, para que no ocupen un espacio valioso en el almacén. Los artículos que no se venden en pocos meses, se donan o se reciclan.

Reinhart también fabricó maquinaria a medida para procesar físicamente toda la ropa. Cada artículo único tiene que ser identificable y de fácil acceso cuando un cliente lo compre. Pero, a diferencia de los productos alimenticios, la ropa no viene con códigos de barra, por lo que la empresa ha tenido que desarrollar su propio sistema para hacer un seguimiento de cada artículo. 

Aún no han revelado exactamente cómo lo hacen, pero el registro de la oferta pública inicial ofrece una idea del alcance de la operación. “Cada artículo procesado es único, proviene o pertenece a un vendedor en particular, y se rastrea por separado utilizando su propia unidad de mantenimiento de existencias, o SKU,” indica el registro.

Por último, la empresa utiliza la tecnología para mejorar la experiencia de compra de los clientes en el sitio web. Dado que puede resultar abrumador escudriñar entre los millones de artículos, ThredUp ofrece a cada comprador una experiencia personalizada basada en un cuestionario que puede responder, así como en su historial de compras en el sitio. 

De forma inteligente, la empresa los dirige primero a los artículos que se encuentran en el almacén más cercano a ellos, para garantizar que los productos les lleguen lo antes posible, al tiempo que se reduce la huella de carbono del artículo. Si los clientes no encuentran algo que les guste en un almacén cercano, la búsqueda se despliega a almacenes más lejanos.

“La reventa no es nada nuevo”, afirma Kristen Classi-Zummo, directora de análisis de ropa en NPD. “Pero plataformas como ThredUp cambiaron el juego de la reventa al hacerlo más accesible tanto para quienes compran como para quienes venden. Y está directamente relacionado con la trayectoria en ascenso de la industria de la reventa”.

Salvando el planeta

Aunque la infraestructura de ThredUp le ha permitido procesar grandes cantidades de ropa usada y obtener ganancias con ello, la rentabilidad del modelo de negocio no fue evidente de inmediato. Desarrollar todo el hardware y el software a medida requirió mucho tiempo y dinero al principio, cuando aún no estaba claro el volumen de demanda de ropa usada.

Reinhart espera que ThredUp pueda ayudar a reducir los enormes residuos que produce la industria de la moda. Desde el año 2000, el tiempo que los consumidores usan las prendas antes de descartarlas, se ha reducido en un 40%, y una vez descartadas las prendas, el 73% se quema o se deposita en un vertedero. 

Al facilitar que los vendedores se deshagan de las prendas que ya no usan, Reinhart cree que ThredUp permite que estas permanezcan más tiempo en el mercado. Y al facilitar a los consumidores la compra de prendas usadas, es posible que adquieran menos ropa nueva.

Según la investigación de Classi-Zummo, los consumidores también consideran que comprar de segunda mano es más sostenible. ThredUp “ha ayudado a cambiar las motivaciones de compra en torno a la compra de segunda mano”, afirma. “En el pasado, los consumidores recurrían a la reventa en busca de ese raro hallazgo vintage o de un diamante en bruto. No obstante, nuestros datos muestran que ahora los consumidores realizan estas compras porque creen que son más sostenibles que comprar algo nuevo”.

Muchos expertos en sostenibilidad, incluidos los investigadores de la Fundación Ellen MacArthur, creen que la reventa es crucial para reducir la devastadora huella medioambiental de la moda y avanzar hacia un sistema más circular, en el que las prendas permanezcan más tiempo en el mercado antes de ser recicladas. 

Sin embargo, todavía no comprendemos del todo cómo influye la reventa en el planeta. Reinhart está de acuerdo en que hay que investigar más, y ThredUp trabaja activamente para recopilar datos destinados a su informe anual sobre la reventa.

Sarah Kent, responsable de sostenibilidad de Business of Fashion, se pregunta si los sitios de segunda mano podrían fomentar aún más el consumo: “Al ofrecer un mercado listo para los artículos no deseados, el re-comercio corre el riesgo de alimentar la actual cultura de las compras compulsivas”. 

Classi-Zummo piensa que el sector de la reventa también puede estar cambiando lo que la gente compra. “Hemos visto que los consumidores priorizan cada vez más la calidad y la durabilidad cuando compran un producto”, asegura. “En parte, esto se debe a que quieren poder revenderlo cuando ya no lo usen”.

Entonces, ¿qué es lo que sigue para ThredUp? Reinhart anuncia que la empresa utilizará la entrada de dinero de la oferta pública inicial para seguir construyendo almacenes. Con el tiempo, trabajará para expandirse internacionalmente. 

Además, la empresa está poniendo su tecnología a disposición de otros minoristas de la industria de la moda para que puedan ofrecer servicios de reventa a sus propios clientes. Ya ofrece una versión de etiqueta blanca de su servicio a Walmart, Reformation, Madewell y Gap, y espera añadir más marcas a esta lista.

En el fondo, Classi-Zummo piensa que el sector de la reventa aún está en pañales, y que la industria está preparada para seguir creciendo a medida que surjan más tecnologías. Por ejemplo, la blockchain podría cambiar las reglas del juego del sector, ya que ayudaría a identificar y autenticar los artículos en el mercado de segunda mano.

Desde la perspectiva de Reinhart, aún queda mucho camino por recorrer. ThredUp cuenta actualmente con 1.24 millones de compradores y 428.000 vendedores, ambas cifras en estatus activo, lo que supone una pequeña fracción de la población estadounidense. “La salida a bolsa envía un mensaje claro de que la reventa, y el deseo de los consumidores de tener opciones más sostenibles, ha llegado para quedarse”, aseguró Reinhart.

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