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La productividad lo es todo

Por: Financiero 24 May 2021

La humanidad aún carece de una sana distribución de todo lo que necesita para sentirse totalmente satisfecha. Sean alimentos, educación, comodidades o incluso tiempo libre, el problema económico fundamental de la “escasez” de recursos nos exige superarnos día a día.


La productividad lo es todo
Para personas, empresas y países es la clave primaria para avanzar a una vida mejor

Compás Financiero

Andrés Chiodi
Consultor Financiero
Profesor del IESA Panamá
@CompasFinancier

La humanidad aún carece de una sana distribución de todo lo que necesita para sentirse totalmente satisfecha. Sean alimentos, educación, comodidades o incluso tiempo libre, el problema económico fundamental de la “escasez” de recursos nos exige superarnos día a día.

Progresar económicamente y satisfacer nuestras necesidades implica obtener lo que necesitamos -o creemos necesitar- de las formas más oportunas (en el momento adecuado), eficientes (usando los mínimos recursos posibles) y de manera sustentable (sin afectar las posibilidades futuras).

Tal como dijo Peter Drucker, consultor y profesor de negocios, «nada es menos productivo que hacer más eficiente lo que no se debe hacer en absoluto». Si algo no es necesario o deseable para alguien, no importa qué tan buenos seamos creándolo, estaremos perdiendo nuestro tiempo y dinero al hacerlo.

Ese criterio, de que sea necesario o, al menos, deseable, aplica de forma absoluta (lo es o no lo es) y también relativa (uno es más productivo que otro). Y es aquí donde entra la sana competitividad, por la cual conseguimos satisfacer cada vez más y mejor nuestras necesidades.

Productividad personal
Melissa Steginus, coach experta en bienestar y productividad, escribió este llamado de atención para muchas personas que se ahogan en producir desenfrenadamente:

«Contrariamente a la creencia popular, la productividad no se trata de cuánto puede hacer. Se trata de si estás haciendo o no las cosas correctas, las cosas que son importantes para tu trabajo y para ti. Y eso significa comenzar poco a poco con lo que sabes que te importa».

No importa cuánto producimos, qué tanto aprovechamos nuestro tiempo, si no tenemos claras nuestras metas personales, esas que justifican las elecciones que tomamos y el esfuerzo que hacemos. Si tenemos nuestras metas de vida claras, podemos ser productivos incluso cuando nos relajamos, si con ello nos preparamos física y mentalmente para funcionar mejor.

«La gente común piensa simplemente en pasar tiempo, la gente genial piensa en usarlo». Esta frase de Arthur Schopenhauer nos invita a aprovechar bien ese recurso tan valioso que es el tiempo, sin que ello sea contrario a elecciones tales como descansar, dedicarnos a nuestros hobbies o trabajar por objetivos de largo plazo.

Si hacemos caso a Tim Ferriss, empresario, inversionista y autor, quien dice «concéntrese en ser productivo en lugar de ocupado», podemos ver que logrando exactamente lo que necesitamos de forma eficiente, podremos estar más tiempo desocupados, disfrutando del resto de cosas valiosas de la vida, o si se quiere, estar disponible mental y físicamente para incrementar nuestra capacidad innovadora.

«Ser perezoso no significa que no crees. De hecho, quedarse sin hacer nada es una parte importante, incluso crucial, del proceso creativo… dale una oportunidad a la paz», es lo que nos dice Tom Hodgkinson, ya que en esa paz se halla el espacio para poner en práctica el adagio portugués que dice: «piensa en muchas cosas; haz una».

Productividad en la empresa
Si bien es en el ámbito de los negocios donde se mide más la productividad, a veces se observa contemplativamente, midiendo los resultados, sin realmente enfocarse en las acciones que contribuyen a lograrla, como la innovación creativa, la mejora contínua y el mantenimiento de un entorno de trabajo óptimo.

Paul Meyer, CEO de The Commons Project, asegura que «la productividad nunca es un accidente. Siempre es el resultado de un compromiso con la excelencia, la planificación inteligente y el esfuerzo enfocado».

La excelencia, la planificación y el enfoque deben ser compartidos por todos los involucrados en la empresa, no es algo que deba fluir de arriba hacia abajo, o exigirse de abajo hacia arriba.

James Sinegal, un empresario multimillonario estadounidense retirado, concluye que «pagar buenos salarios no se opone a una buena productividad»; por el contrario, una empresa suele obtener mejores resultados si capta y estimula al mejor recurso humano posible con una oferta económica atractiva.

Eso es incluso válido cuando se trata de un negocio intensivo en capital, ya que esas mismas personas, pocas o muchas, serán las que hagan rendir más al dinero invertido, a las máquinas, los inventarios o los esfuerzos comerciales.

Hay que dejar de exigir resultados sin que el colaborador entienda cómo su esfuerzo acerca a la empresa hacia el éxito. Eso está claro desde hace mucho tiempo, hasta Henry Ford dijo hace un siglo: «la productividad mejorada significa menos sudor humano, no más».

Productividad en la nación
Alcanzar una mayor productividad debería ser algo en lo que las ideologías deberían estar de acuerdo – aunque a veces se empecinen en mostrar resultados contrarios. Por supuesto que difieren en las acciones y prioridades para lograrla, pero eso es otro tema.

No es posible disfrutar de la riqueza que no se crea. Tampoco es posible distribuir lo que no se genera. No sirve de mucho el empleo en actividades para las cuales no hay real necesidad, pues no son realmente productivas.

Tampoco es correcto calentar la economía regando dinero inorgánico, que solo trae problemas a la larga, más allá del plazo de visión de los políticos oportunistas. De eso hay demasiados ejemplos como para seguir soñando que forzar la máquina de hacer dinero es una solución deseable.

Los esfuerzos para impulsar la economía deben ir enfocados en los sectores para los cuales cada país, región o localidad tenga ventajas que les permitan ser productivos, al corto o largo plazo.

Los gobernantes que prestan atención a la productividad de la sociedad, y que escuchan a los entes que señalan los puntos de ineficiencia, logran identificar los pasos para liberar el potencial del país y de toda la civilización humana actual. Pero esos pasos suelen implicar dejar más libre el paso a la libre empresa, al libre trabajo, y no está de moda, en el mundo político, aumentar libertades, sino todo lo contrario.

Pero el mismo Seth Godin, considerado uno de los teóricos del marketing más importantes del siglo XXI, entiende que «toda nuestra productividad, apalancamiento y conocimiento proviene de ser parte de una comunidad. El objetivo, creo, es descubrir cómo volverse más dependiente, no menos».

Eso no significa que la interconexión sea limitadora, por el contrario debe ser liberadora, permitiendo que cada quien, persona, empresa o ente público- se especialice en aquello en lo que consiga ser más productivo.

Productividad en todo ámbito
Sea cual sea el rol para el cual debamos tomar decisiones, personal, profesional o de dirección, nunca debemos olvidar evaluarlas desde un punto de vista de productividad. Si utilizamos los recursos que tenemos en la mejor alternativa que consigamos, estaremos avanzando hacia la prosperidad, y poniendo los números a nuestro favor.

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