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La perspectiva del Derecho sobre la felicidad

Por: Financiero 05 Jul 2021

La felicidad se define como un estado de ánimo en el cual una persona se siente plenamente satisfecha por gozar de lo que desea, o por disfrutar de algo bueno. Es decir, estaremos contentos por lograr aquello que hemos anhelado, como nuestras metas personales, académicas, o empresariales.


La perspectiva del Derecho sobre la felicidad
A escala personal, somos felices al lograr nuestras metas. ¿Cómo se expresa la felicidad en lo social?

Enfoque jurídico

Darío González Martínez
Abogado corporativo
@dariolawyer

La felicidad se define como un estado de ánimo en el cual una persona se siente plenamente satisfecha por gozar de lo que desea, o por disfrutar de algo bueno. Es decir, estaremos contentos por lograr aquello que hemos anhelado, como nuestras metas personales, académicas, o empresariales.

Este es un complemento para el bienestar de los seres humanos; sin felicidad no podemos pasar buenos momentos con nuestras familias y amigos, ni construir una buena autoestima.

¿Cuánto dinero necesitamos para llevar una vida feliz?
Para tener la respuesta, es preciso analizar nuestras necesidades y ambiciones. Quizás sea cuestión de una cifra grande, la cual satisfaga nuestro placer de felicidad monetaria. Otros dirán que necesitan sólo cubrir sus necesidades y disfrutar unos cuantos lujos, mientras hay quienes añoran llevar una vida similar a la de los emperadores romanos.

La cuestión es personal, y nos toca a cada uno llegar a ese nivel de vida que queremos disfrutar. Y, por supuesto, alcanzaremos esa felicidad que deseamos, libre de preocupaciones por pagar nuestras cuentas, mientras llevamos una vida de ensueño.

Estado de bienestar
En el ámbito colectivo, este concepto se refiere al conjunto de acciones y ejercicios que emprenden los Estados en la distribución de las riquezas a través de los servicios de salud, educación, entre otros. Su tarea es ponerlos a disposición de todos los ciudadanos para lograr estabilidad social, ya que no todos pueden acceder a servicios privados.

Todos tenemos tareas a realizar para subsistir y alcanzar nuestras metas, pero muchas veces le dejamos estas labores al gobierno, confiando en su capacidad para resolver los problemas básicos y brindar así mismo los servicios que necesita la población.

Pero como todos sabemos, esto no es perfecto en la práctica, y no vemos la mejor versión del gobierno prestando estos servicios de forma eficiente, debido a la falta de inversiones duraderas, personal idóneo y capacitado, entre otros factores. No cubrir esas expectativas pone en duda la llamada “distribución de la riqueza”, ya que se supone que debe ser distribuida de forma equitativa entre todos.

¿Existe la felicidad jurídica?
El Derecho aspira a dar respuesta a la demanda social de cumplir con la voluntad de la mayoría (la esencia de la democracia). Por ejemplo, la ley que prohíbe fumar en los restaurantes provocará el aplauso y dicha de los no fumadores y el malestar de los fumadores.

Siguiendo con la analogía, una ley que sube el tipo del impuesto de sociedades será vista con hostilidad por gerentes de entidades mercantiles, y con placidez por los trabajadores no empresarios; y otra que acabe con la impunidad de dictadores del pasado que se creían a salvo, provocará la alegría en las víctimas y enfado en los tiranos.

En resumen, la percepción de cada uno sobre la justicia de cada ley (según sus particulares valores o intereses) determinará su aplauso o crítica, y con ello su mayor o menor dosis de felicidad.

¿La felicidad es relativa?
Todo va a depender de cómo veamos las leyes que se aprueban. Unos estarán conformes, pero otros no. El Estado legisla para todos, y debemos cumplir los cometidos que por mandato de la ley nos encomiendan. Como sabemos, la ley es la misma para todos, tanto nacionales o extranjeros.

Somos del criterio que la felicidad en materia jurídica se logra cuando el pueblo percibe que se ha legislado a su favor. Hay muchas formas de percibir esto, es cuestión de lograr una publicidad legislativa al alcance de todos; si leemos las leyes que se aprueban, algunas benefician a un grupo y otras a otro.

Hay escenarios en donde se percibe esta actitud legislativa y por supuesto, se genera descontento, al ver que se aprueban leyes para beneficiar los intereses de cierto grupo.

En resumen, la felicidad se puede lograr cumpliendo nuestros sueños y metas. La felicidad existe en los planos monetarios, jurídicos, sociales, u otros. Vivimos en una sociedad en la que cada cual logra su felicidad dependiendo de sus intereses, se trate de haber logrado una meta, o por la tranquilidad que da pagar nuestras facturas y disfrutar nuestro estatus económico.

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