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La oportunidad de oro de los textiles colombianos

Por: Financiero 07 Mar 2021

A mediados del 2020, los tapabocas se convirtieron en una prenda de uso común. Debido a la pandemia de la COVID-19, este accesorio llegó para quedarse y para evitar la propagación del virus. Aunque muchos sectores económicos colombianos se vieron paralizados de súbito, muchas otras empresas encontraron, en la fabricación y comercialización de tapabocas, una oportunidad mayúscula para reinventarse.


La oportunidad de oro de los textiles colombianos
El año pasado Colombia tuvo exportaciones millonarias gracias a la venta de tapabocas a 34 mercados extranjeros

Redacción El Financiero

A mediados del 2020, los tapabocas se convirtieron en una prenda de uso común. Debido a la pandemia de la COVID-19, este accesorio llegó para quedarse y para evitar la propagación del virus. Aunque muchos sectores económicos colombianos se vieron paralizados de súbito, muchas otras empresas encontraron, en la fabricación y comercialización de tapabocas, una oportunidad mayúscula para reinventarse.

Según datos recabados y publicados por el Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas (DANE), Colombia pasó de vender 104.524 dólares en mascarillas de protección, en 2019, a obtener 49,5 millones de dólares por sus ventas a 34 países, durante el año 2020. Según el DANE, las mascarillas de protección representan el 59% de las exportaciones, seguido de mascarillas de protección industrial, con 32%, y con las de uso hospitalario, con un 9% de las ventas totales.

Los mercados que más adquirieron mascarillas fueron Estados Unidos, con 19 millones de dólares; China, con 3,7 millones de dólares, Hong Kong, con 1,5 millones, y Bélgica, con 487.462 dólares. Cabe destacar que estos tres últimos países no habían comprado nunca esta clase de artículos a Colombia. Entre los países de la región a los que se exportaron tapabocas, están Panamá, Ecuador, Perú, Costa Rica, Venezuela y Argentina.

De acuerdo a información provista por la plataforma de comercialización Colombiatex, las cinco organizaciones que más exportaron mascarillas fueron Crystal S.A.S., Rymco S.A., Nitta S.A., Industrias Saver S.A. E International Neuro Training Colombia S.A.S.

Flavia Santoro, presidenta de ProColombia, aseguró al diario La República que, gracias al fuerte tejido empresarial, y en concordancia con el plan de reactivación económica propuesto por el Ministerio de Comercio, desde la entidad que preside se priorizaron 16 bienes y servicios que cumplen estándares de bioseguridad, de parte de 300 compañías, con el objetivo de alcanzar la cifra de 20 millones de dólares en negocios al finalizar el año. Esta meta fue ampliamente superada, ya que se hicieron negocios por alrededor de 40 millones de dólares, hacia 14 países.

“Tuvimos 15 actividades comerciales con esta canasta exportadora, con una hoja de ruta que tiene como fin impactar 20 mercados de América y Europa, con agendas comerciales, showrooms, catálogos y ruedas de negocios especializadas”, agregó Flavia Santoro

El invaluable rol de las emprendedoras

Tras reinventarse debido a la pandemia de la COVID-19, muchos emprendimientos debieron suministrar productos de primera necesidad para enfrentar la crisis sanitaria, sin importar cuál fue su labor productiva original. Tal fue el caso de Jeitashir, una fábrica de ropa deportiva fundada por Esmeralda Avendaño, la cual se enfocó en elaborar tapabocas.

La emprendedora bogotana explicó que en su empresa vinculó a otras mujeres que, como ella, son beneficiarias del comedor comunitario “Villa Alemania”, dándoles empleo en un momento en el que no poseían ingresos económicos debido al aislamiento obligatorio que adoptó la capital colombiana como medida para frenar el avance de la enfermedad. 

“Muchas de ellas viven del día a día en las calles, por eso las he motivado para que me acompañen con su mano de obra y conocimiento en este proyecto, y también las impulso para que emprendan más adelante sus propios negocios”, relató Esmeralda Avendaño.

De esta manera, la pequeña empresaria aprovechó la situación para suplir una enorme demanda de mascarillas de protección, a la par que proveyó de una alternativa laboral de las que se benefician otras familias, fortaleciendo así el tejido social y económico de su entorno.

Su historia resume el espíritu de las emprendedoras colombianas. Tras capacitarse en confección en el Servicio Nacional de Aprendizaje (Sena), recibió un reconocimiento por su original propuesta, lo que le permitió comprar la maquinaria necesaria para empezar la producción de ropa deportiva.

El nombre de su empresa, Jeitashir, resume las iniciales de sus tres hijos: Jeison, Angie y Shirley. En 2020, empezó a diseñar tapabocas de protección, que incluyen filtros número 40, de calibre 70 y en material quirúrgico, los cuales cumplen con todas las características de seguridad. 

Además, en el proceso de fabricación se sigue un riguroso protocolo de higiene y seguridad, lo que le ha permitido vender sus productos en otras ciudades como Villavicencio, Chiquinquirá y Medellín.

El apoyo gubernamental se hizo sentir

Durante el año 2020, la Alcaldía de Bogotá lanzó el programa Negocios Inclusivos, teniendo en mente mantener y aumentar la fabricación de productos de salud, para mitigar la emergencia sanitaria. La iniciativa estuvo dirigida a PYMEs lideradas por mujeres, cuyo modelo de negocio estuviese basado en la confección de productos de moda o en la fabricación de productos de protección para el sector salud, y que tuvieran en su nómina a mujeres que trabajasen desde casa.

El objetivo que persiguió el programa fue apoyar económicamente a estas empresas y potencializar el trabajo de las bogotanas cuya labor hubo de ser paralizada debido a la cuarentena y la falta de recursos. La meta era fabricar dos millones de tapabocas, cien mil cajas de guantes de nitrilo, y diez mil toneladas de gel antibacterial. 

A diciembre de 2020, según informó el gobierno de la ciudad, 10 PYMEs fueron fortalecidas y conectadas, 200 emprendimientos femeninos fueron reactivados, y se generaron 10 encadenamientos productivos.

Carolina Durán, secretaria de Desarrollo Económico, explicó al medio de comunicación El Espectador que el programa buscó generar una alianza “con el ecosistema de emprendimiento nacional, para que los empresarios logren encadenamientos productivos inclusivos”. 

Otra de las metas trazadas fue fortalecer a los emprendimientos en cuanto procesos técnicos y administrativos, para que identificaran oportunidades de negocio y generación de ingresos. De allí que parte de la estrategia incluyó capacitar, de manera gratuita y durante 12 meses, a las PYMEs seleccionadas.

Los productos fabricados por las emprendedoras apoyadas fueron comprados por el Distrito de la ciudad de Bogotá, que a su vez proveyó los insumos para la fabricación de los implementos de bioseguridad. La Secretaría de Salud se encargó de brindar las especificaciones técnicas para que los productos cumplieran todos los requerimientos.

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