Ver ediciones digitales
Continúa leyendo:
No es oro todo lo que reluce…
Comparte
Compartir

La industria manufacturera desde el punto de vista jurídico

Por: Financiero 24 May 2021

La semana pasada analizamos las actividades que comprenden el sector primario de la economía. En esta ocasión, vamos a repasar las del sector secundario, a través del cual se transforman las materias primas extraídas, en productos de consumo, bienes, o equipos.


La industria manufacturera desde el punto de vista jurídico
Las legislaciones que regulen el sector secundario deberían hacer
hincapié en atraer inversiones y fortalecer a sus países

Enfoque jurídico

Darío González Martínez
Abogado corporativo
@dariolawyer

La semana pasada analizamos las actividades que comprenden el sector primario de la economía. En esta ocasión, vamos a repasar las del sector secundario, a través del cual se transforman las materias primas extraídas, en productos de consumo, bienes, o equipos.

El sector secundario, por tanto, ejecuta procedimientos industriales para transformar recursos. Podemos afirmar que la mayoría de los productos que utilizamos provienen de este sector económico. A este sector se le conoce comúnmente como “sector industrial” por el tipo de actividad que desarrollan.

Lo que envuelve esta actividad económica es posible por la intervención de tres pilares fundamentales: la fuerza del trabajo, las máquinas y las herramientas; que en conjunto, posibilitan la producción final.

Todo esto empezó con la Revolución Industrial del siglo XVIII, cuya actividad abrió las puertas a nuevas innovaciones dirigidas a la productividad y el uso de maquinaria.

Esta actividad dio paso a la aparición de la fábrica, una de las grandes aliadas de la industria manufacturera. Las nuevas condiciones creadas demandaban la reunión de los empleados y las máquinas, en un mismo lugar. A partir de ese momento, las fábricas comenzaron a proliferar en el mundo entero.

Sector secundario en Latinoamérica
El sector manufacturero crea más del 10% del empleo en América Latina y el Caribe. Argentina, Brasil y México fabrican la mayor parte de los productos en la región.

El resto de nuestros países necesitan todavía recorrer un largo camino para lograr la productividad, eficiencia e innovación necesaria para impulsar el desarrollo del sector a mediano y largo plazo.

Durante el tiempo de pandemia, esta industria tuvo una caída significativa, ya que supuso el cierre total de miles de fábricas a escala mundial, trayendo consigo pérdidas en la producción y miles de despidos, contribuyendo a la desaceleración económica que estamos viviendo.

Marco legal de las industrias
Las legislaciones latinoamericanas, al referirse al tema, regulan esta actividad mediante leyes especiales con miras a atraer inversión extranjera.

En el caso de Panamá, lo hace mediante la “Ley de empresas manufactureras” (o EMMA) la cual otorga una categoría especial a las empresas que desean dedicarse a esta actividad en las llamadas “zonas francas”. El país ofrece una serie de beneficios fiscales en cuanto a la importación de materias primas, Impuesto Sobre la Renta, impuesto sobre las ganancias, entre otros.

En México, existe el decreto para el “Fomento de la Industria Manufacturera y de Servicios de Exportación” de noviembre del 2006, el cual carece de una modificación integral acorde a tiempos actuales. Según se especula, este decreto no fomenta la inversión extranjera, la cual debe ser el punto central de esta legislación.

Por su parte, en Perú existe la “Ley General de Industria” la cual promueve el incremento de la inversión, la producción manufacturera, garantizando la competitividad, el respeto a las normas técnicas, los derechos del consumidor y la generación de empleo.

Estas legislaciones están enfocadas principalmente al fomento de la inversión extranjera para la captación de capital que ayude al incremento de la economía.

El sector secundario, basado en la industria, forma parte primordial del desarrollo económico a largo plazo, ya que supone la entrada de muchas empresas a los países, el fomento de empleos y aportaciones significativas al PIB local.

Latinoamérica es un buen lugar para la instalación de cientos de inversores con proyectos innovadores que posesionen a la región frente a otros países más fuertes y desarrollados.