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La fiebre del oro blanco

Por: Financiero 17 May 2021

Los humanos se mantendrían alejados del Salar de Atacama si no fuese por la valiosa salmuera que burbujea 40 metros debajo de su superficie. Cuando se bombea, esa salmuera luce como un lodo blancuzco, como cuando la nieve se derrite y se acumula a los lados de una carretera andina.


La fiebre del oro blanco
Explotar este recurso estratégico aún presenta dificultades considerables. Pero, ¿el fin justifica los medios?

Rehtse Terán

Los humanos se mantendrían alejados del Salar de Atacama si no fuese por la valiosa salmuera que burbujea 40 metros debajo de su superficie. Cuando se bombea, esa salmuera luce como un lodo blancuzco, como cuando la nieve se derrite y se acumula a los lados de una carretera andina.

Pero cuando se deja bajo el sol desértico, el agua de la salmuera se evapora lentamente, dejando atrás un fluido mineral amarillento que podría ser confundido con el aceite de oliva. Esta solución grasosa hace posible la vida moderna: Se trata del litio.

Siendo el metal más ligero de la tabla periódica, explica un artículo de la revista Forbes, el litio es el ingrediente clave de las baterías recargables que mantienen a nuestros celulares y laptops.

La región que contiene aproximadamente el 85% del litio del mundo abarca un triángulo entre el Salar de Uyuni, en Bolivia (por sí solo poseedor de la mitad de las reservas mundiales), el Salar de Atacama, en Chile, y el Salar del Hombre Muerto, en Argentina. A esta región tripartita se le conoce como la “Arabia Saudita del litio”.

Hace unos 15 años, el litio era una materia prima menor, usada en pequeñas cantidades por los fabricantes de vidrio, lubricantes, y como componente de medicamentos psiquiátricos. Pero cuando los celulares inteligentes empezaron a masificarse, la demanda subió vertiginosamente.

Y como una batería de vehículos requiere cientos de veces la cantidad de carbonato de litio que una pila de laptop, la revolución de los automóviles eléctricos podría volver al litio, si es que ya no lo es, una de las commodities más estratégicas.

Por ello, los prospectores de la industria minera recorren los desiertos de altura chilenos, argentinos y bolivianos para satisfacer la demanda mundial.

Productores clave
Actualmente, el país que más produce litio no es el que tiene las mayores reservas. Australia produce 40.000 toneladas métricas (datos del 2020), seguido de Chile, con 18.000. Luego está China, con 14.000 toneladas, y Argentina, con 6.200 toneladas. Bolivia aún no ha logrado desarrollar su minería lítica.

Si el litio es el “presente y el futuro”, entonces es posible que los países que lo estén explotando vean sus ingresos incrementarse de forma sustancial. Sin embargo, y paradójicamente, el país que más produce litio a escala mundial no es el que alberga más de este recurso en su territorio.
Actualmente, el ranking de los países productores lo encabeza Australia, con más de 40.000 toneladas métricas para el año 2020, seguido de Chile con 18.000 toneladas, China con 14.000 toneladas y Argentina con 6.200 toneladas. Los tres países que forman parte del Triángulo, siguen lejos del nivel de explotación esperado. Chile, en ese aspecto, es el más avanzado.

Perspectivas en Chile
Según informó la web económica BNAméricas, el conglomerado japonés Mitsui contempla ingresar al negocio del litio chileno, a través de una alianza con Minera Salar Blanco. El proyecto Maricunga es el objetivo, el cual contempla una inversión de 563 millones de dólares, y se ubica en la Región de Atacama. De concretarse el trato, Mitsui tendrá derecho a comprar hasta 15.000 toneladas anuales de carbonato de litio.

Además, el proyecto tendrá una vida útil de explotación de 20 años, y producirá 15.000 toneladas anuales de la materia prima, con estándares para la fabricación de baterías.

Para 2022, la inversión chilena en litio podría alcanzar 1.800 millones de dólares, de acuerdo con la Comisión Chilena del Cobre, Cochilco.

Con dicho capital económico, las mineras en Chile buscan participar en el mercado, en un momento en que el mundo parece estar abrazando la electromovilidad.

Bolivia: mayores reservas, menor desarrollo
Esta nación centra sus esperanzas en diversificar sus ingresos e impulsar su crecimiento económico apoyándose en el litio, según sostiene la consultora financiera internacional Torino Capital, en su más reciente informe, el cual fue divulgado por la web informativa Finanzas Digital.

La empresa estatal Yacimientos de Litio Boliviano (YLB) es la que administra el recurso; ésta reportó que hay avances en las cuatro fases de su estrategia de industrialización, que contempla una planta piloto, ya en operación, la cual se propone fabricar 20.000 baterías al año.

Pero los expertos que analizan la industria boliviana dicen que el país no avanza “a paso firme”, debido a motivos tecnológicos, de experiencia, y la situación política. Explotar litio u otros recursos evaporíticos no es igual que explotar otros minerales.

En dado caso, no sólo la experiencia de Bolivia, en ese particular, es escasa; los países que han intentado cerrar acuerdos con Bolivia estaban en un proceso de aprendizaje, y no contaban con la tecnología necesaria.

Argentina, en camino a la regulación
“El mundo avanza hacia vehículos eléctricos con baterías de litio o el uso del hidrógeno verde. Argentina debe ingresar paulatinamente en este sendero. Implementaremos incentivos tanto en la incorporación de movilidad sustentable como en la producción en el país de ese tipo de vehículos y su cadena de valor, que comienza en el litio”, declaró el presidente de la Argentina, Alberto Fernández, según recogió el portal informativo iProUp.

Este país austral está en proceso de aprobar la llamada “Ley de Electromovilidad”, que daría un apoyo legal a la explotación del litio y el desarrollo de su cadena productiva. En el corto plazo, pretende generar inversiones de alrededor de 5.000 millones de dólares.

Cabe destacar que de los tres países que conforman el Triángulo del Litio, sólo Argentina no lo considera como un “recurso estratégico”.

La decisión oficial de poner foco en esa explotación, más allá de la condena social creciente que evidencia la minería a gran escala, está a un paso de obtener un espaldarazo legal con la llamada “Ley de Electromovilidad”.

Según iProUp, la propuesta de ley incluirá puntos como exenciones de impuesto para las compañías extractoras, estímulos para la electrificación del sector transporte, y facilidades para la instalación de fábricas de baterías y otros componentes.

Pero “no basta con tener litio. Eso no es garantía de nada”, explican desde Roskill, una consultora especializada. Si bien el producto de partida es la extracción del metal, el paso siguiente es su procesamiento.

El trabajo en equipo por parte de Argentina, Bolivia y Chile, opina Torino Capital, sería fundamental para poder potenciar la industria del litio en la región. No obstante, son tres países que se encuentran en etapas de explotación diferentes, y que además cuentan con legislaciones distintas.

No todo lo que es oro brilla. ¿El fin justifica los medios?
“Nuestros bisabuelos vivieron donde nosotros hoy, y nunca nos dieron los títulos comunitarios. La minera llega y le dan todo. Contaminan y nos quieren echar. No dejaremos que eso pase”. La advertencia hecha por Clemente Flores, del pueblo aborigen kolla en Argentina, ejemplifica la historia repetida en casi todos los sitios del mundo donde abunda la riqueza.

Además de la falta de infraestructura, el poco desarrollo de la técnica, y la falta de cohesión nacional o regional, los gobiernos de la región quizá no pueden permitirse gastar su capital político con nuevos frentes de conflictos sociales.

A fin de cuentas, ¿es aceptable trastocar el modo de vida de unos pocos, para alimentar el progreso de un país? Y más importante, ¿sería ese país realmente el más beneficiado?

En la dinámica entre naciones y compañías monolíticas, es difícil asegurar condiciones ventajosas para la gente más desfavorecida.

Las esperanzas de establecer una industria de valor agregado alrededor del litio, y manufacturar productos terminados, tienen razón de ser. Pero llegar allí requerirá la misma paciencia que toma esperar a que el sol del altiplano evapore las salmueras de Atacama.

Por ahora, quienes explotan el litio deben conformarse con exportar el valioso polvo, en vez fabricar de baterías de altos estándares tecnológicos. A pesar de ser un recurso que energizará el futuro, el oro blanco rememora el fantasma de un pasado anclado en el rentismo.

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