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La Economía Naranja de Colombia

Por: Financiero 21 Mar 2021

Dos asesores colombianos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) fueron coautores del libro, publicado en 2013 sobre la importancia de la Economía Naranja, o creativa, de Colombia. “La Economía Naranja: Una oportunidad infinita” se convirtió en el manual para comprender el plan de apoyo a todos los emprendimientos económicos del país, basados en la propiedad intelectual. Uno de los autores, Felipe Buitrago Restrepo, pasaría a ser ministro de Cultura en enero de 2021, en el Ministerio al que corresponde. El otro, Iván Duque, se convirtió en presidente de Colombia en 2018.


La Economía Naranja de Colombia

Fuente: Borgen Magazine
Edición, Traducción El Financiero Latam

Dos asesores colombianos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) fueron coautores del libro, publicado en 2013 sobre la importancia de la Economía Naranja, o creativa, de Colombia. “La Economía Naranja: Una oportunidad infinita” se convirtió en el manual para comprender el plan de apoyo a todos los emprendimientos económicos del país, basados en la propiedad intelectual. Uno de los autores, Felipe Buitrago Restrepo, pasaría a ser ministro de Cultura en enero de 2021, en el Ministerio al que corresponde. El otro, Iván Duque, se convirtió en presidente de Colombia en 2018.

El color naranja fue considerado por estos dos asesores porque representaba mejor “la cultura, la creatividad y la identidad”. El término abarca desde libros y películas, hasta software y publicidad. 

2019 fue el año en el que la Economía Naranja de Colombia representó el 3,3% del Producto Interior Bruto (PIB) del país. La visión de Duque es duplicar la cifra para 2022, mediante una serie de iniciativas políticas e inversiones en infraestructuras más modernas. Una considerable inversión extranjera ha puesto en marcha los avances en materia de infraestructuras modernas.

Aprovechar el potencial económico de la creatividad en Colombia, es todo un reto. Uno de los enfoques más innovadores ha sido la emisión de “bonos naranja”. 

En noviembre de 2018, Bancóldex, el principal banco de desarrollo de Colombia, vendió en una subasta más de 1 millón de dólares, para las industrias creativas, a 322 inversores internacionales. Colombia atrajo aproximadamente 127 millones de dólares en Inversiones Extranjeras Directas (IED) específicamente para esas industrias, ese año. Esto la convirtió en el mayor receptor de toda Latinoamérica.

Duque considera que esto es vital para la diversificación y la capacidad de dejar una economía dependiente de los recursos naturales, por una basada en las ideas. En su libro, Duque y Buitrago predicen un cuarto periodo de disrupción en la economía global donde “las ideas se convierten en la nueva moneda”. Su esperanza es que Colombia esté a la cabeza de esta disrupción.

Política creativa

Estos elevados objetivos están respaldados por una larga línea de cambios políticos. La Ley Naranja de 2017 facilitó el acceso al crédito para las empresas creativas, invirtió fondos en espacios culturales y allanó el camino para las inversiones de Bancóldex mencionadas anteriormente. Según Buitrago, esta ley se basó en la Ley General de Cultura de 1997, que fue el primer paso político de Colombia para reconocer la necesaria conexión entre cultura y desarrollo. En 2018, Colombia aprobó un proyecto de ley de finanzas que eximía a las empresas creativas de pagar el 33% del impuesto sobre la renta.

Estas leyes han ayudado a las ciudades más grandes a hacer crecer ampliamente la Economía Naranja. Sin embargo, la inclusión de las áreas con menos densidad de población, ha demostrado ser lenta. En 2019, la capital producía “el 92% de los servicios creativos del país”. Queda mucho trabajo por hacer para que la Economía Naranja crezca en todo el país y no solo en ciudades como Bogotá, Medellín y Cali.

Protección de las ideas

Quizá el mayor obstáculo para el crecimiento de la Economía Naranja sea la debilidad histórica de los derechos de propiedad intelectual (PI) en Colombia. El estado de los derechos de PI disuadió la inversión durante años y le dio al país un lugar en la lista de vigilancia de propiedad intelectual de Estados Unidos, en el año 2014. A partir de 2020, Colombia sigue estando en dicha lista, aunque se ha avanzado.

En 2020, la clasificación mundial del país en materia de protección de los derechos de propiedad intelectual había mejorado hasta situarse en el puesto 62 de los 129 países clasificados. Su puntuación en Derechos de Propiedad Intelectual, una medida de derechos de autor, patentes, percepción y otros marcadores, también había saltado a aproximadamente 5,5 puntos en 2020, con un impresionante impulso en la protección de patentes. Estas mejoras son fundamentales para atraer inversiones continuas, especialmente de Estados Unidos, que sigue siendo el mayor socio comercial de Colombia.

La economía naranja más allá de las calles

Ninguna de estas ideas es exclusiva de la administración del Presidente Duque. Simplemente ha dado prioridad a una política más afín que los gobiernos anteriores. El objetivo de impulsar la economía creativa es anterior al gobierno de Duque, y probablemente perdurará después de que termine su mandato en 2022.

La importancia de esta diversificación económica es evidente, ya que la economía colombiana nunca ha sido inmune a las plagas de la dependencia de los recursos naturales. El petróleo representa aproximadamente una quinta parte de los ingresos del gobierno, por lo que es presa de la volatilidad del mercado. Los desplomes del precio del petróleo y los proyectos de presas fallidos que “se atascan durante años en la burocracia”, hacen que sea necesario invertir en una economía de ideas, con nuevas infraestructuras, como la fibra óptica, los satélites y las redes sociales.

La puesta en marcha de la Economía Naranja en Colombia, resuelve los problemas de acceso y permite a los creativos ganarse la vida mucho más allá de las calles de Bogotá.

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