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Vida y sociedad

La diferencia psicológica entre los derrochadores y los ahorradores

Por: Financiero 06 Dic 2020

“Los periodos de estrés tienden a intensificar nuestra naturaleza humana, incluyendo la forma en que gastamos y ahorramos dinero. Por ejemplo, mientras estamos encerrados en casa, durante la COVID-19, algunos podrían estar ansiosos por gastar o aprovechar los descuentos de las tiendas por navidad. Los expertos señalan que las compras por estrés, son una forma en la que intentamos sentir que tenemos nuestra vida bajo control”, asegura Cory Stieg, una reportera especializada en salud y bienestar.


La diferencia psicológica entre los derrochadores y los ahorradores
Expertos exponen lo que sus hábitos reflejan sobre su personalidad y su relación con el dinero

“Los periodos de estrés tienden a intensificar nuestra naturaleza humana, incluyendo la forma en que gastamos y ahorramos dinero. Por ejemplo, mientras estamos encerrados en casa, durante la COVID-19, algunos podrían estar ansiosos por gastar o aprovechar los descuentos de las tiendas por navidad. Los expertos señalan que las compras por estrés, son una forma en la que intentamos sentir que tenemos nuestra vida bajo control”, asegura Cory Stieg, una reportera especializada en salud y bienestar.

Otros podrían sentirse más ansiosos por las finanzas, o preocupados por mantener su empleo. 

Incluso en tiempos en que no se ha vivido una pandemia, la forma en que la gente gasta o ahorra, revela más sobre la persona que sobre el hecho de que tenga autocontrol.

Los expertos no saben exactamente cómo es que uno termina propenso a derrochar o ahorrar, aunque probablemente parte de ello tiene que ver con la educación que se recibe de la familia, afirma a CNBC Make It, Scott Rick, profesor asociado de la Michigan Ross School of Business, cuya investigación se centra en las causas y consecuencias emocionales de la toma de decisiones financieras de los consumidores.

Parece que aprendemos de mamá

Los investigadores del tema están estudiando actualmente a los niños, pero los datos preliminares sugieren que las personas tienden a adoptar los hábitos de gasto de sus madres, más que de otros miembros de la familia.

Las experiencias de vida individuales, juegan también un papel importante, asegura Rick. Por ejemplo, si perdemos una gran cantidad de dinero en un momento clave de nuestra vida, puede ser que resultemos más cautelosos con el mismo. O si atravesamos un período de tiempo en el que nuestro dinero fue escaso, es posible que nos aferremos a esos hábitos, incluso cuando nuestra situación mejore.

Curiosamente, la cantidad de dinero que uno gana, no influye en el hecho de que uno sea un derrochador o un ahorrador, señala Rick. Aunque, obviamente la tendencia a gastar o ahorrar, sí impacta en la cantidad de deudas y ahorros que se tienen.

Todos estos factores conforman su “fórmula relacionada con el dinero”, o su creencia y su conexión emocional con el mismo, explica Brad Klontz, psicólogo y fundador del Instituto de Psicología Financiera. “Esta se adopta a medida que transcurre la vida, viendo a otras personas, nuestra cultura, entorno, y grupo de amigos”, comenta a CNBC Make It.

En términos generales, la disposición a gastar dinero parece depender de un factor; cuán incómodo psicológicamente nos sentimos cuando tenemos que desprendernos de nuestro dinero, explica Cynthia Cryder, profesora asociada de marketing de la Washington University, en la St. Louis’ Olin Business School.

Esto predice cosas como “la cantidad de dinero que se ha ahorrado y la deuda de la tarjeta de crédito”, señala Cryder.

He aquí lo que reflejan sus hábitos sobre usted y su personalidad. La buena noticia, según Cryder, es que, sin importar en qué lugar del espectro financiero se encuentre, tendrá la posibilidad de modificar su proceder.

Si gastar dinero le estresa…

La gente con dificultades a la hora de gastar dinero “experimenta mucha angustia cuando considera gastar”, expresa Rick. “Así que, no compran las cosas que creen deberían comprar, o esas que quieren”.

También tienden a controlarse más, a actuar más racionalmente y a ser más planificados, añade Rick. Son propensos a pensar demasiado las cosas, así como a sentirse abrumados cuando piensan en asuntos relacionados con el dinero, añade.

“Para esas personas, gastar dinero se vuelve desesperante porque sienten que se hacen vulnerables”, afirma el Dr. Klontz.

Algunas personas a las que les es difícil gastar, no se dan la oportunidad de disfrutar de sus recursos, señala el Dr. Klontz. “La gente puede preocuparse tanto por el futuro, que no se permite disfrutar del momento presente”, agrega. Por supuesto, si alguien ha perdido recientemente su trabajo, o ha tenido que cerrar su negocio debido a la pandemia, eso también cambiará drásticamente la forma en que usted ve sus finanzas.

En este sentido, las personas con dificultades para gastar dinero pueden sentirse ligeramente menos felices en sus vidas, ya que se privan de algunas compras o experiencias que les habrían procurado felicidad, asegura Cryder. Y no solo escatiman en placeres; sino que además no compran cosas prácticas como asesoría financiera, o mobiliario, señala Rick. 

“Sin embargo, tener algo de dinero extra en la cuenta de ahorros, es un problema mucho menor que tener muy poco”, añade.

Si disfruta ir de compras y gastar…

Las personas con dificultades para limitar sus gastos, por otro lado, son más despreocupadas y se enfocan en el presente, por lo que consideran tener luz verde cuando se trata de decisiones de compra. No experimentan el mismo remordimiento al hacerlas, y por eso suelen gastar más de lo que creen que deberían, afirma Rick. También parece haber una relación entre ser un derrochador y estar aburrido, o ser más materialista, señala Cryder.

Pero la tendencia de una persona a gastar, va más allá de seguir el ritmo de la familia Jones, explica el Dr. Klontz. Comprar cosas puede ser divertido, y nos ayuda a conectar con otras personas. Con el tiempo, usted podría desarrollar un sentido de orgullo o estatus en torno a la compra de artículos, que está “totalmente vinculado a esta necesidad psicológica que tenemos de ser aceptados en nuestro grupo social”, afirma.

Si es frugal y estricto con el ahorro...

“A las personas frugales les encanta ahorrar; piensan que es lo correcto”, indica Rick. Técnicamente, hay una diferencia entre ser frugal y tener dificultades para gastar el dinero. Quien es frugal puede hacer un gran esfuerzo para ahorrar y no desperdiciar. Es posible que arreglen su ropa en lugar de comprar una nueva, o prefieran comprar en tiendas de segunda mano, por ejemplo. Aquellas que se estresan por el gasto, no necesariamente comparten las mismas manías, simplemente no les resulta cómodo gastar dinero, eso es todo.

“Es bueno ser frugal”, afirma Rick. Y si usted es frugal y gastar le estresa, “es muy probable que tenga grandes ahorros y una deuda escasa o inexistente en su tarjeta de crédito”, asegura Cryder. “Mientras que, si usted es un derrochador y no le gusta ahorrar, entonces es probable que su gasto sea mayor”.

Sin embargo, hay un estatus asociado con ser frugal, que puede añadir un elemento competitivo que anula algunos de los beneficios, afirma el Dr. Klontz.

″Siempre pensamos que el estatus está relacionado con el exceso de gastos o con relojes muy bonitos”, apunta. “Bueno, hay una gran cantidad de personas que tratan de superarse mutuamente en cuanto a lo frugales que puedan ser”.

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