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La creatividad, un bien estable e infinito

Por: Financiero 21 Mar 2021

En diciembre de 2019, la ONU adoptó una resolución que declaró al 2021 como el “Año Internacional de la Economía Creativa para el Desarrollo Sostenible”. La moción fue presentada por Indonesia, y patrocinada por 81 países, y significó un rotundo respaldo para la economía creativa, a menudo mal entendida, y peor valorada. Después de un año de cuarentena, como consecuencia de la pandemia de la COVID-19, no podría haber un mejor momento para apreciarla y revalorizarla.


La creatividad, un bien estable e infinito
El impacto económico, social y ambiental de la economía creativa la hacen uno de los sectores que mejor aprovechan la inversión público-privada

Rehtse Terán

En diciembre de 2019, la ONU adoptó una resolución que declaró al 2021 como el “Año Internacional de la Economía Creativa para el Desarrollo Sostenible”. La moción fue presentada por Indonesia, y patrocinada por 81 países, y significó un rotundo respaldo para la economía creativa, a menudo mal entendida, y peor valorada. Después de un año de cuarentena, como consecuencia de la pandemia de la COVID-19, no podría haber un mejor momento para apreciarla y revalorizarla.

Mientras las restricciones y confinamientos empezaron a paralizar la vida cotidiana, millones de personas comenzaron a elaborar artesanías, leer libros, ver películas y series, asistir a conciertos digitales, o comprar productos de moda en línea. 

Y si bien en un primer momento los oficios relacionados al entretenimiento o el arte no se consideraron esenciales, a medida que los meses pasaban, se hizo patente cuán importante fue para el espíritu humano disfrutar de los productos creativos y artísticos. Gracias a ello, la
Economía Creativa pudo seguir siendo dinámica.

Además, la creatividad en sí ha jugado un rol vital en los negocios. Debido a la situación, todas las empresas tuvieron que reinventarse, o desaparecer. Habilidades como la resolución de problemas, la creatividad, la audacia, la empatía, y el prestar atención a los clientes (al igual que si fuese una audiencia) fueron cualidades que sacaron a flote a miles de empresas, fuesen creativas o de otros sectores económicos.

La Secretaria-General Adjunta de la Conferencia de Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD), Isabelle Durant, dijo, en la web de dicha institución, que la resolución de la ONU fue oportuna. “Las industrias creativas son fundamentales para la agenda de desarrollo sostenible. Estimulan la innovación y la diversificación de la economía, son un factor importante en el floreciente sector de servicios, apoyan el espíritu empresarial y contribuyen a la diversidad cultural,” dijo Durant.

La creatividad es sostenible
¿Cómo beneficia la economía creativa a los países? Una de las claves para entenderlo es considerar su estabilidad. A diferencia de las materias primas, nos dice Pedro Bernal, editor de economía del LatinAmerican Post, los bienes culturales no están sujetos a variaciones significativas de precios en el mercado, o no varían en absoluto. Es por ello que los productos derivados de la creatividad favorecen a la estabilidad de la economía de sus países de origen. 

Como contraparte, sobran ejemplos históricos de países monoproductores o poco diversificados, que han tambaleado al desplomarse los precios internacionales.

Además, a diferencia de los recursos naturales, los bienes culturales no son finitos, y por ello, los países pueden depender de ellos, o recibir ingresos de forma constante sin enfrentarse a los avatares de los ciclos económicos.

Sin embargo, los bienes culturales, para rendir dividendos, deben ser protegidos mediante los Derechos de Autor. Por ello, en LatAm, uno de los retos más grandes que tiene la Economía Creativa es superar la piratería, o la falta de vías de comercialización y distribución que hagan que los bienes culturales estén disponibles por canales regulares, para que los artistas reciban directamente beneficios, y para que los impuestos se canalicen correctamente a las economías locales o nacionales.

El tema de la protección intelectual es parte indivisible de la economía creativa. El 6,1% de la economía mundial depende de las creaciones intelectuales. Y siendo las ideas la materia prima, es una necesidad imperativa proteger las ideas originales de los creadores de productos creativos. Si no se protege a las ideas, es imposible que se puedan comercializar. Y a pesar de que las industrias culturales tienen un potencial de desarrollo enorme, también son vulnerables.

Los riesgos del contexto actual
El impacto de la pandemia se hizo sentir, principalmente, en la cancelación de presentaciones públicas y el cierre de cines. Las estimaciones de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD, por sus siglas en inglés), arrojan que la cancelación de actuaciones públicas, por sí solas, costó a los autores aproximadamente el 30% de sus regalías globales. Mientras tanto, la industria cinematográfica perdió alrededor de 7 mil millones de dólares en ingresos.

A propósito de la Reunión Anual de Gobernadores 2021 del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Trinidad Zaldívar, jefa de la Unidad de Creatividad y Cultura del BID fue entrevistada por Portafolio. Zaldívar brindó datos que ilustran el duro golpe de la pandemia: el 26% de los trabajadores pararon completamente actividades, un 55% dijo haber dejado de percibir el 80% de sus ingresos y solo 14% indicó haber tenido un impacto positivo. El 74% de empresas dijo haber perdido más de 80% de sus ingresos.

“También vimos indicios esperanzadores, pues las empresas creativas saltaron de ofrecer 38% de sus productos de manera digital a un 59%. Y en el caso de las instituciones culturales y entretenimiento, el salto fue de 21% a 51%”, agregó Zaldívar.

En su opinión, las industrias creativas jugarán un rol crucial en la recuperación. En LatAm, las ICC crecen más rápido que la economía en su conjunto, empleando mayoritariamente a los jóvenes y con una mayor participación de la mujer (un 13% más). “Hay un consenso del rol central de estas en el crecimiento, pues mejoran la productividad y competitividad de un país. Estos se traducen en mejores salarios y mayores niveles de bienestar de la población”.

Sin embargo, uno de los retos más grandes de la Economía Creativa es superar la informalidad. Hasta una cuarta parte de quienes se dedican a ella están en esa condición, y el 67% de los trabajadores informales del sector perdió más de 80% de sus ingresos durante la pandemia.

Es por ello que la protección de quienes laboran en la economía creativa es un tema primordial en instancias internacionales. “De ahí la urgente necesidad de promover y proteger las industrias creativas que componen la economía creativa, especialmente en la década que nos queda para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)”, afirmó Marisa Henderson, quien encabeza el programa de economía creativa en Naciones Unidas. “Sin ellos (los bienes culturales), es poco probable que se cumplan las metas de desarrollo económico”.

¿Por qué invertir en la Economía Creativa?
En el presente, este sector económico es de los más emergentes y en auge, viéndose fortalecido por la digitalización, un aumento en la variedad de servicios, y la necesidad de más entretenimiento y contenido inspiracional de parte de un mundo confinado por la pandemia.

Mientras el camino de la recuperación económica es incierto, la economía creativa ofrece un panorama alentador. Promover las industrias culturales y creativas, de forma estratégica y de la mano de gobiernos e instituciones de gran magnitud, tendría beneficios a largo plazo. Mejora de la calidad de vida, estimulación a la innovación, y gracias a ello, economías más resilientes y con mayor capacidad de adaptarse a los cambios.

En este contexto, la economía creativa global crece un 9% al año, y un 12% en los países en vías de desarrollo. Así lo afirma Laura Callanan, de Upstart Co-Lab, en el preámbulo de la publicación titulada “La inversión de impacto en la economía creativa global”.

Callanan comparte que, a escala global, se destinan 31 mil millones de dólares de activos a la inversión sostenible y de impacto en el área creativa. Ese total monetario “recompensa y escala a aquellas empresas que cumplen con las normas de seguridad y dignidad para el trabajador, ofrecen una compensación y beneficios justos, adoptan principios de diversidad y equidad, se involucran con la comunidad local y la respetan, y cuidan el medioambiente”.

Si bien es un sector económico que requiere inversiones, los beneficios derivados alcanzan la esfera social y humana. El actor Forest Whitaker lo resume así: “Invertir en creatividad es invertir en un futuro sostenible”. Invertir en economía creativa genera retornos económicos, que se miden en empleos y crecimiento. 

“Pero creo que el papel de la cultura va más allá”, agrega el actor.” Con la cultura viene la concepción del desarrollo que es sostenible en el sentido de que se centra en la capacidad de los individuos para el emprendimiento o en la libertad para expresar sus aspiraciones y proyectos. Cuando las personas sienten que pueden participar como actores y consumidores en la vida cultural de su comunidad, sea ella local, nacional o global, se sienten empoderados”.

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