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Johnson & Johnson y AstraZeneca siguen con sus ensayos de vacunas ‘anti covid’

Por: Financiero 25 Oct 2020

El pasado 19 de octubre, João Pedro Feitosa, un médico recién graduado de 28 años de Río de Janeiro, murió por complicaciones relacionadas con la COVID-19. Era voluntario de la prueba de vacuna contra COVID-19 del laboratorio AstraZeneca y la Universidad de Oxford, no obstante, los ensayos seguirán adelante.


Johnson & Johnson y AstraZeneca siguen con sus ensayos de vacunas ‘anti covid’
Dos voluntarios han muerto, mientras más de 150 vacunas candidatas se desarrollan en el mundo

Redacción El Financiero
(con información de agencias)

El pasado 19 de octubre, João Pedro Feitosa, un médico recién graduado de 28 años de Río de Janeiro, murió por complicaciones relacionadas con la COVID-19. Era voluntario de la prueba de vacuna contra COVID-19 del laboratorio AstraZeneca y la Universidad de Oxford, no obstante, los ensayos seguirán adelante.

Fuentes anónimas cercanas al estudio informaron a O Globo y a la agencia Bloomberg que el voluntario no recibió la vacuna sino un placebo. La información no fue confirmada por Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria brasileña (Anvisa), que alegó un acuerdo de confidencialidad.

Y aunque la Universidad de Oxford dijo que no revelaría información sobre la enfermedad del paciente por razones de confidencialidad, el diario New York Times publicó que a un voluntario se le había diagnosticado mielitis transversa, un síndrome inflamatorio que afecta la médula espinal y que puede ser causado por infecciones virales.

La vacuna contra el COVID-19 de AstraZeneca y Oxford sigue con precisión las instrucciones genéticas programadas en ella por sus desarrolladores para provocar con éxito una fuerte respuesta inmunológica, afirmaron científicos independientes del Reino Unido tras un detallado análisis.

“La vacuna está haciendo todo lo que esperábamos y eso solo puede ser una buena noticia en nuestra lucha contra la enfermedad”, dijo David Matthews, un experto en virología de la Universidad de Bristol, que dirigió la investigación.

AstraZeneca, que está desarrollando la vacuna con investigadores de la Universidad de Oxford, es considerada como una empresa líder en la carrera para producir una vacuna que proteja contra el COVID-19. Se espera que se publiquen antes de fin de año los primeros datos de los ensayos clínicos a gran escala en fase avanzada que se están llevando a cabo en varios países del mundo, incluidos el Brasil, los Estados Unidos y Gran Bretaña.

The Sunday Times reveló que el sistema público de salud británico se prepara para comenzar a administrar la vacuna contra el coronavirus “poco después de Navidad”. El periódico asegura que el viceconsejero médico del Gobierno británico, Jonathan Van-Tam, ha expresado en privado que los ensayos clínicos llevados a cabo hasta la fecha indican que la vacuna de Oxford puede “recortar las infecciones y salvar vidas”.

Sin embargo, el ensayo en fase avanzada de AstraZeneca se había detenido en Reino Unido el 6 de septiembre tras informar de “una sospecha de reacción adversa grave” en un participante en ese país.

La farmacéutica estadounidense Johnson & Johnson también se prepara para reanudar el ensayo clínico de su vacuna experimental contra la COVID-19, suspendida la semana pasada después de que un voluntario se enfermara.

La compañía estadounidense confirmó que la enfermedad del participante “está siendo revisada y evaluada por la Junta de Monitoreo de Seguridad de Datos (Dsmb) independiente de Ensemble“, así como por sus médicos.

Datos realistas

Actualmente hay más de 150 vacunas candidatas en desarrollo en el mundo, por lo que es posible que en algún momento aparezca una lo bastante efectiva como para frenar el número de contagios. Aunque sea parcialmente.

De esas 150 vacunas, 10 candidatas que se encuentran en la fase 3 de los ensayos clínicos a nivel global, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), que conceptualiza a las vacunas como una preparación destinada a generar inmunidad contra una enfermedad estimulando la producción de anticuerpos.

Sin embargo, aunque hay señales para ser optimistas, no hay garantías de que se vaya a encontrar en un futuro cercano una vacuna lo suficientemente buena como para parar la pandemia, expresa un reportaje de la BBC.

Todo parece indicar que, en el caso de tener algún candidato exitoso, las primeras vacunas protegerían parcialmente frente a la infección, la inmunidad sería de corta duración y no funcionarían para todo el mundo.

Sin embargo, siempre es mejor tener una vacuna que funciona parcialmente que no tener ninguna.

Sería muy útil para proteger a parte de la población y disminuir el ritmo creciente de infecciones. Además, al tener candidatos tan diferentes en desarrollo es posible que se pudieran cumplir distintos objetivos.

Por otro lado, es posible que en un futuro más lejano se desarrollen vacunas más complejas que consigan mejores resultados.

En resumen, aunque el esfuerzo sin precedentes y los resultados preliminares puedan invitar al optimismo, la realidad puede ser muy diferente.

Los expertos dicen que probablemente se necesitarán varias vacunas diferentes, así como tratamientos efectivos, para derrotar a la covid. Las vacunas y tratamientos también tendrán que ponerse a prueba en la poblaciones que corren más riesgo, entre ellas los ancianos.

Por ello, es necesario evitar caer en un exceso de confianza y contemplar todos los posibles escenarios.

Por último, es importante recordar que hasta que la pandemia no remita es de vital importancia respetar las medidas de protección sanitaria básicas que realmente funcionan para evitar contagios:

• Uso correcto de la mascarilla.
• Lavarse las manos frecuentemente con agua y jabón.
• Mantener el distanciamiento social.

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