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Vida y sociedad

Haga que su cerebro le genere bienestar

Por: Financiero 15 Nov 2020

La neurociencia estudia la relación entre las funciones cognitivas y emocionales y el cerebro​ intentando brindar un contexto de comprensión a la expresión de nuestras conductas, explica en un artículo Martín Reynoso, psicólogo por la Universidad Nacional de Córdoba, Argentina.


Haga que su cerebro le genere bienestar
Descubra cómo puede sentirse más conectado, más seguro y saludable con ejercicios simples

La neurociencia estudia la relación entre las funciones cognitivas y emocionales y el cerebro​ intentando brindar un contexto de comprensión a la expresión de nuestras conductas, explica en un artículo Martín Reynoso, psicólogo por la Universidad Nacional de Córdoba, Argentina. 

“En la década del ’90 el científico Stephen Porges ofreció un modelo neurobiológico que nos permite entender cómo las conductas defensivas producen una reacción disruptiva en nuestra capacidad de regular las emociones y comportamientos. Ese modelo también intenta explicar por qué esto erosiona nuestra autoconfianza y seguridad”, ahonda Reynoso en una columna suya publicada habitualmente por la página web Inspirulina.

En los humanos, el mismo sistema que promueve los vínculos seguros es el que promueve el bienestar físico y psicológico, es decir la forma en la que conectamos con otros, nos hablamos, nos miramos, los gestos que hacemos, las posturas que adoptamos…todas son señales que enviamos a los demás y que impactan en su fisiología. “Nuestros sistemas nerviosos están en constante relación y mutua afectación”, expone la neuróloga infantil e instructora de mindfulness Lorena Llobenes.

Para protegernos de las amenazas, nuestros sistemas nerviosos tienden a ejecutar respuestas defensivas como la ‘movilización’ ejecutada por el sistema simpático -continúa Llobenes-, que produce la liberación de adrenalina y cortisol, el cual nos prepara para luchar o huir y que pueden manifestarse como ansiedad, agresividad, irritabilidad, negación, evitación o sumisión. 

“Si la amenaza continúa y no tenemos los suficientes recursos para afrontarlas podemos entrar en estados de inmovilización (freezing), estas son respuestas muy antiguas que heredamos y compartimos con los reptiles, imagínense lo que hacen las tortugas cuando se sienten amenazadas y se meten adentro del caparazón”, explica. 

Estas respuestas son ejecutadas por otra rama del nervio vago, la rama dorsal, por eso la llamamos teoría polivagal: el nervio vago tiene entonces dos ramas, una más antigua, la dorsal relacionada con estrategias defensivas de inmovilización y una más nueva que forma parte del sistema de conexión cara-corazón, ahonda la experta.

El sistema polivagal en épocas de pandemia

Si decimos que nuestro sistema nervioso busca co-rregular sus emociones usando el contacto con otros como antídoto para disminuir amenazas y sentirnos seguros y más calmos (rama ventral del nervio vago): ¿cuánto nos afectará no estar en contacto con esas personas que nos dan seguridad, afecto, contención, calma?, dice Reynoso. 

¡Pues muchísimo! Y, para colmo, como dice la profesional, “estamos inclusive limitados por el distanciamiento físico y social y por las señales de amenaza que recibimos muchas veces de quienes nos lideran y comunican la información, lo que nos hace inconscientemente refugiarnos en estados defensivos”, dice el también autor que ha tomado cursos en Center for Mindfulness de Massachusetts. 

“Esta crisis nos deja frente a la paradoja de tener que evitar el virus y el contagio y la de la fuerte necesidad biológica que tenemos como humanos de conectar, sentir seguridad y confianza. Esta paradoja de querer, necesitar y no poder nos interpela, nos perturba, y si a esto le sumamos nuestra incertidumbre económica el combo es explosivo y peligroso”, expone Lorena.

Tips para activar el vago ventral

Desde la neurociencias sociales y afectivas sabemos que el autocuidado y el contacto social amoroso y contenedor favorecen la resiliencia y ayudan a fortalecer el sistema inmune y a prevenir enfermedades, y por eso vamos a ofrecer algunas ideas/sugerencias de cómo puede generar claves de seguridad para activar el vago ventral y sentirse más conectado, más seguro y saludable, dice Llobenes. No son recetas, aclara, pero puede servir:

  • Respirar haciendo que la exhalación sea un poco más larga que la inhalación por unos minutos.
  • Suspirar, los podemos hacer intencionalmente cuando notas que te estás activando, es algo sencillo y accesible.
  • Moverte, bailar, ejercitar.
  • Automasaje.
  • Activar el olfato y el sabor.
  • Recurrir a la imaginación, visualizar, traer recuerdos que evoquen seguridad y calma.
  • Conectar con la Naturaleza, aunque sea a través de imágenes.
  • Música, cantar, vocalizar.
  • Conectar con personas que me hacen sentir bien, que me nutren y calman.
  • Usar cosas pequeñas como recuerdos, visualizaciones, olores.
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