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Fundación de Interés Privado, mecanismo de protección de bienes

Por: Financiero 13 Dic 2020

Al igual que las Sociedades Anónimas, la Fundación de Interés Privado cumple la función de servir como ente jurídico de protección para bienes muebles e inmuebles. A mediados de los años 90’s, la legislación panameña decidió regular esta materia, mediante la Ley 25 del 12 de junio de 1995.


Fundación de Interés Privado, mecanismo de protección de bienes
Enfoque jurídico

Darío González Martínez
Abogado corporativo
@dariolawyer

Al igual que las Sociedades Anónimas, la Fundación de Interés Privado cumple la función de servir como ente jurídico de protección para bienes muebles e inmuebles. A mediados de los años 90’s, la legislación panameña decidió regular esta materia, mediante la Ley 25 del 12 de junio de 1995.

Como punto curioso podemos señalar que la Fundación de Interés Privado panameña está inspirada en los modelos de tres jurisdicciones distintas: del Principado de Liechtenstein, de Suiza, y del Gran Ducado de Luxemburgo, lo cual la dota de una sólida estructura legislativa para la planificación patrimonial accesible, disponible para cualquier ciudadano del mundo. 

Como se mencionó, esta figura legal tiene como finalidad disponer y administrar los bienes otorgados, cumpliendo con la voluntad y deseo de su fundador. Éste puede actuar en nombre propio o a través de un tercero. 

Cabe destacar que el patrimonio que forma parte de una Fundación de Interés Privado es completamente independiente del fundador; esto significa que dichos activos no pueden ser embargados por causas imputadas al mismo. Por ello, la Fundación de Interés Privado es una figura ideal para la protección y organización de activos de índole personal o comercial. 

¿Quiénes son los beneficiarios dentro de una fundación de interés privado? 

Son todas aquellas personas o entes jurídicos que se van a beneficiar por la Fundación, y los que administrarán los bienes que ha otorgado su fundador en función de lo establecido en el acta fundacional. Los beneficiarios pueden tener cualquier nacionalidad, y estar domiciliados en cualquier parte del mundo. La propia Ley 25 de 1995 permite que el nombramiento de los beneficiarios pueda ser mediante documento privado, o al momento de constituir la Fundación en el registro público. 

Usualmente, se suele redactar el documento privado por el cual se nombra a los beneficiarios, luego se hace la autenticación de las firmas de cada uno ante un notario público autorizado, quedando el documento en manos de los beneficiarios sin necesidad de exhibirlos, a menos que sea mediante orden judicial. Cualquiera de los beneficiarios tiene derecho a impugnar cualquier acto que considere que puede lesionar sus derechos.

Un dato a tener en cuenta es que las Fundaciones de Interés Privado pueden ser titulares de bienes situados fuera de Panamá, sin tener que pagar ningún tipo de impuesto dentro de este país por dichos bienes. Esto incluye  transferencias provenientes del extranjero a cuentas bancarias a nombre de los beneficiarios.

Además, el proceso de constitución es bastante cómodo: para iniciar la inscripción ante el registro público de Panamá, sólo se requiere la información de los miembros del Consejo Fundacional. Seguidamente, y en pocos días, la Fundación tendrá plena vigencia jurídica para empezar a funcionar.

Usos de la Fundación de Interés Privado 

Planificación patrimonial: las Fundaciones de Interés Privado son un excelente vehículo para la planificación y administración del patrimonio distinto al personal. Igualmente, con el reglamento fundacional, se puede establecer la forma en que serán administrados los bienes, ganancias e intereses. 

Protección de la identidad y de los activos:  los bienes registrados quedan protegidos en cuanto a la identidad de su propietario, ya que esta figura garantiza por ley la confidencialidad y reserva de los nombres de sus beneficiarios. Así mismo, los activos de las fundaciones panameñas no son embargables ni secuestrables, ni pueden ser perseguidos, salvo por obligaciones adquiridas por la propia Fundación.

Mecanismo testamentario: el documento fundacional hace las veces de testamento, pero sin la necesidad de sujetarse a un proceso sucesorio. La muerte del fundador o de uno de los beneficiarios no extingue a la Fundación, y si se han dejado las disposiciones correspondientes, seguirá funcionando de acuerdo a lo establecido. 

Con fines educativos: los padres de familia pueden establecer un fondo para la educación de sus hijos, que serán designados como beneficiarios.

Facilitar la transferencia de fondos y bienes internacionalmente: la Fundación es una entidad que puede adquirir y transferir bienes de cualquier clase sin restricciones legales, dentro y fuera de Panamá. Esto posibilita que sean utilizadas como vehículos de traspaso de bienes.

Minimizar el pago de impuestos por actividades offshore: Las Fundaciones de Interés Privado no pagan impuestos por los ingresos generados fuera de la República de Panamá.

Toda persona que busque proteger bienes y activos, y evitar procesos sucesorios engorrosos, puede definir el destino y manejo de sus bienes. La legislación panameña ofrece una serie de mecanismos para hacer de esta figura legal una de atractivo mundial, para cualquier ciudadano y sus beneficiarios.