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Economía

Financiamiento no reembolsable, oxígeno para las Mipymes

Por: Financiero 08 Nov 2020

Alrededor del 40% de las Micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes) de Panamá no logró superar el duro golpe económico que se desencadenó a raíz del confinamiento producto de la pandemia por la COVID-19. Se asfixiaron, quebraron. En su conjunto, estos emprendimientos representan el 90% del parque comercial del país.


Financiamiento no reembolsable, oxígeno para las Mipymes

Un crédito de 130 millones de dólares podrían salvar unos 200 mil empleos en Panamá

 Adriana Cuicas @adrianacuicas

Alrededor del 40% de las Micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes) de Panamá no logró superar el duro golpe económico que se desencadenó a raíz del confinamiento producto de la pandemia por la COVID-19. Se asfixiaron, quebraron. En su conjunto, estos emprendimientos representan el 90% del parque comercial del país. 

Para salvar el resto de las Mipymes – que según cifras de Fedecámaras representan a 43 mil empresas -, el Gobierno debe otorgar financiamientos no reembolsables, que oxigenarían la ya deprimida economía interna y le darían aliento a un sector que genera poco más de 200 mil empleos formales, afirma Raúl Moreira, ex presidente del Colegio de Economistas de la nación.

Girar este tipo de créditos -apunta el economista- representaría una suma de alrededor de 130 millones de dólares. Este fondo solidario no reembolsable – según ha expuesto Fedecámaras a la prensa local- se le otorgaría a las empresas dependiendo de su nivel de facturación y de la actividad económica.

“La opción del financiamiento no reembolsable le devolvería el aliento a los emprendedores que actualmente no tienen capital para reiniciar sus actividades y que no pueden correr el riesgo de reactivar sus negocios y  cargar -al mismo tiempo- con el peso económico y moral de pagar un crédito bancario sin la certeza de que el negocio realmente vaya a sobrevivir”, expone Moreira.

Las microempresas – esas que generan ingresos brutos o anuales por debajo de USD 150.000- son el segmento al que más le ha costado reactivarse, según revelan los datos de la última encuesta hecha por el Centro Nacional de Competitividad (CNC).

El estudio, que recoge datos de una muestra representativa de la actividad económica del país, revela que solo el 33% de las microempresas de Panamá ha podido reabrir sus negocios, frente al 63% de las grandes; el 54% de las medianas y el 44% de las pequeñas. 

 Algunas críticas

Actualmente, subraya Moreira, el Estado otorga seis diferentes tipos de créditos, pero en este momento de aguda crisis económica no resultan viables para estas 43 mil empresas. Además, como han señalado varios gremios de Panamá el acceso a estos créditos resulta engorroso por la cantidad de requisitos que solicitan los bancos que los otorgan.

“Mientras haya más de 200.000 trabajadores de la economía formal con contratos suspendidos, la economía informal no se mueva y los préstamos que se están dando a través del sistema bancario (para reactivar las empresas) vayan a paso de tortuga por las exigencias que hacen, la economía no va a arrancar”, declaró el economista Rolando Gordon a la agencia española EFE.

El hecho de que los préstamos para la micro, pequeña y mediana empresa (Mipyme), estén difíciles y caros es otro elemento que ralentiza la recuperación, dijo Gordon, algo en lo que coincidió el presidente del Sindicato de Industriales de Panamá (SIP), Aldo Mangravita.

Ante esta queja generalizada, el ministro de Comercio e Industria, Ramón Martínez, ha reiterado que el Gobierno ha destinado 150 millones de dólares para ayudar a las Mipymes, un dinero que debe distribuir la banca “como piedra angular en esta situación”. 

El sector privado conoce el monto y solo está pidiendo 130 millones de dólares para reactivarse, pero en financiamiento no reembolsable, que es el punto en el aún no se ha llegado a un acuerdo.

Sin embargo, hay salidas. Un reciente estudio realizado por McKinsey & Company mostró que el 60% de las pequeñas y medianas empresas ya han reducido gastos debido a la pérdida de ingresos, sin embargo, el 30% es optimista y cree que después de COVID-19, la economía recuperará la misma tasa de crecimiento o incluso más de 2 a 3 meses después de que el brote disminuya.

La digitalización como respuesta

Hace pocos días el Banco de Desarrollo de América Latina-CAF abrió un espacio de discusión virtual de dos días sobre el futuro de las pequeñas y medianas empresas (pymes) latinoamericanas tras la pandemia, un escenario marcado por la transformación digital.

“Después de la pandemia, la transformación digital de nuestras sociedades se está acelerando. Eso genera grandes retos y oportunidades”, considera el presidente ejecutivo de la CAF, Luis Carranza, quien considera que la pandemia ha abierto nuevas oportunidades para que las pymes puedan desarrollar nuevos modelos de negocio, puedan encontrar mejores canales de distribución de sus productos y servicios, y puedan mejorar su productividad con el uso de la tecnología.

No obstante, Carranza reitera que  las pymes y las microempresas “son las más afectadas” por la crisis derivada de la COVID-19 y que uno de los principales problemas que enfrentan este tipo de empresas es su dificultad para sobrevivir, la cual es consecuencia de que un gran porcentaje de ellas que están constituidas de manera informal, lo que dificulta su desempeño y su acceso al crédito, y redunda en un mal para la economía de los países del LatAm.

Mejorar la productividad¿Qué puede hacer Latinoamérica para superar la informalidad en el empleo, que se va a disparar con la crisis?, le preguntaron recientemente al presidente ejecutivo de la CAF, Luis Carranza. Y él contestó:  Básicamente va por el incremento en la productividad. Tenemos una trinidad imposible en términos de empresas con baja productividad, excesiva regulación y la necesidad de formalizarlo. Esas tres cosas no van. ¿Cómo podemos salir de este entrampamiento? Mejorando la productividad, especialmente de la pequeña y mediana empresa. Hay que trabajar en términos de mejora de infraestructura, de generar cadenas de valor regionales, mejor capacitación, red de proveedores y fundamentalmente acceso a financiación de largo plazo en condiciones aceptables para las pymes. Ese es un esfuerzo que estamos coordinando con nuestros gobiernos y donde España ha tenido un liderazgo muy importante.

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