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Entendiendo la salud financiera

Por: Financiero 05 Jul 2021

La salud financiera es un término usado para describir el (buen) estado de los asuntos monetarios de una persona. Existen varias dimensiones de la salud financiera, que incluyen el total de ahorros que una persona posee, cuánto ahorra para su retiro, y cuánto de sus ingresos dedica a gastos fijos e indispensables.


Entendiendo la salud financiera
Tener finanzas saludables provee estabilidad para buscar la felicidad. Conoce sus características

Redacción El Financiero

La salud financiera es un término usado para describir el (buen) estado de los asuntos monetarios de una persona. Existen varias dimensiones de la salud financiera, que incluyen el total de ahorros que una persona posee, cuánto ahorra para su retiro, y cuánto de sus ingresos dedica a gastos fijos e indispensables.

Tal como lo indica la web Investopedia en un artículo traducido por El Financiero LatAm, los signos típicos de una fuerte salud financiera incluyen un flujo consistente de ingresos, pocos cambios en los gastos, buenos retornos en sus inversiones, y un creciente saldo en efectivo.

Para mejorar tu salud financiera, necesitas evaluar tu patrimonio neto actual, al igual que crear un presupuesto al que te puedas apegar. Otros pasos necesarios son crear un fondo de emergencia, y salir de todas tus deudas.

A lo largo del tiempo, los expertos financieros han desarrollado algunas guías básicas para cada uno de estos indicadores, pero cada situación personal es diferente. Por esta razón, vale la pena dedicar el tiempo suficiente para desarrollar tu propio plan financiero, uno que asegure que estás en el camino correcto, librándote al mismo tiempo de riesgos financieros inesperados.

¿Cómo se determina la salud financiera?
Ésta puede ser medida de varias maneras. Los ahorros de una persona y su patrimonio neto total representan los recursos monetarios a su disposición, para usos actuales o futuros. Éstos pueden ser afectados por deudas, como las de tarjetas de crédito, hipotecas, o préstamos de automóviles o estudiantiles.

Se debe tener presente que la salud financiera no es estática; cambia basándose en la liquidez y los recursos de una persona, además de la fluctuación del precio en bienes y servicios.

Por ejemplo, el salario de una persona puede ser el mismo en el tiempo, mientras que los costos de la gasolina, alimentos, hipotecas y matrículas estudiantiles incrementan. Sin importar el buen estado de su salud financiera al inicio, la persona podría ceder terreno y empezar a ver sus finanzas deteriorarse si no se adaptan a los incrementos de sus gastos.

Hacia unos números más sanos
Para empezar a mejorar tus finanzas, debes realizar un análisis duro y realista al lugar en el que estás actualmente. Calcula tu patrimonio total, tomando todo lo que posees (como cuentas de retiro, vehículos y bienes) y réstale todas tus deudas.

Luego, crea un presupuesto. Su utilidad no se reduce a planear en qué vas a gastar, sino para mirar en qué gastas actualmente. ¿Hay cosas que puedes recortar? ¿Posees suscripciones que casi no usas? Es muy necesario entender lo que son tus “necesidades”, las cuales son diferentes de tus “deseos”.

Para facilitar este proceso, recomendamos usar apps u hojas de cálculo; incluso, podrías buscar plantillas, para no hacerlas desde cero.
Alternativamente, puedes utilizar el método tradicional de los sobres: organiza el dinero destinado a cada ítem del presupuesto (como el de las compras) y mantén el dinero destinado a cada uso en su respectivo sobre.

También, ten presente que el sentido de tener un presupuesto es apegarse a él sin importar si empiezas a ganar más dinero. Hacer más caro tu estilo de vida, al gastar más mientras ganas más, va en detrimento de tu salud financiera.

Construir un fondo de emergencia puede mejorar sustancialmente tu salud financiera. Este fondo estará compuesto de dinero ahorrado y listo para usar en caso de emergencias, como reparaciones de electrodomésticos o automóviles, o pérdida de un empleo. El objetivo debería ser tener de tres a seis meses cubiertos en lo que respecta a gastos y necesidades básicas.

En cuanto a las deudas, de más está decir que es imperativo saldarlas. Para ello, Investopedia menciona dos métodos: avalancha, o bola de nieve. El método avalancha sugiere pagar lo más posible de la deuda que tengas más sus intereses, mientras se paga el mínimo de las demás. El método bola de nieve consiste en salir de las deudas más pequeñas primero, y luego avanzar hasta saldar la mayor.

Píldoras para la salud financiera

Cuando se trata de finanzas personales efectivas, no siempre es fácil mantener la salud de los números. Sin embargo, es posible dar pequeños pasos, o seguir tips y reglas que mejoran o mantienen la buena salud financiera:

Automatiza ahorros y pago de facturas: sencillamente, configura transferencias automáticas a cuentas de ahorro y pagos automáticos de facturas.

Compara siempre los precios de seguros, servicios como tv por cable y streaming, y otros gastos recurrentes: este tipo de gastos deberían compararse incluso si ya tienes esos servicios.

Usa un método de presupuesto: el método 50/30/20, del que hablamos en El Financiero LatAm, el cual sugiere dedicar el 50% en necesidades, 30% en deseos, y ahorrar el 20% restante.

Trata de limitar costos habitacionales: ya sea que pagues renta o hipoteca, trata de que no supere el 40% de tus ingresos.

Invierte pronto, y a menudo: intenta dedicar el 10-15% de tus ingresos a una cuenta de jubilación.

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