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¿En qué lugar invertir?

Por: Financiero 14 Jun 2021

Si ya ha avanzado algo en definir sus metas de vida, en poner en orden sus finanzas personales y dispone de un capital que no planea utilizar por un tiempo, puede estar listo para hacer inversiones -o mejorar las que ha venido haciendo-.


¿En qué lugar invertir?
Estos son los criterios a tener en cuenta al buscar dónde poner nuestro capital a trabajar

Compás Financiero

Andrés Chiodi
Consultor Financiero
Profesor del IESA Panamá
@CompasFinanciero

Si ya ha avanzado algo en definir sus metas de vida, en poner en orden sus finanzas personales y dispone de un capital que no planea utilizar por un tiempo, puede estar listo para hacer inversiones -o mejorar las que ha venido haciendo-.

Sea que utilice su capital para invertir en negocios en los que usted se involucre además con su tiempo, o lo haga más -o menos- pasivamente a través de instrumentos de los mercados financieros, o ambas, hay una serie de consideraciones previas que es bueno que conozca y tome en cuenta.

Algunas son: tener clara la relación (que no es ley) entre riesgo y rendimiento; el precepto de la diversificación y sus beneficios; los pros y contra de contar con una gestión activa del portafolio y de los instrumentos financieros; el significado, beneficios y riesgos de recursos tales como rebalanceos de cartera y apalancamiento.

Los criterios anteriores, los que menciono abajo y el resto de ideas presentes en el libro Compás Financiero Personal, harán de sus inversiones un conjunto afín con usted, sus anhelos, valores, perfil y preferencias. Esa compatibilidad es lo que realmente hará que se sienta a gusto con lo que logra con su capital.

Pero una vez superado lo anterior, llega el momento de decidir dónde invertir, y con el “dónde” me refiero a los lugares: barrios, ciudades, países o regiones.

¿Qué tomar en cuenta al escoger las plazas de nuestras inversiones?
Hay una serie de puntos importantes en las inversiones, que están íntimamente ligados al lugar dónde ocurren, y que traen beneficios o inconvenientes, según el caso. En seguida, algunos de ellos:

Los impuestos a los que estará sujeto como inversionista, varían según la combinación entre el país de su residencia fiscal (cuidado, podría tener más de una), dónde están los activos en los que invierte y, también, en qué jurisdicción opera el intermediario financiero que utiliza. No solo vea qué tanto impuesto pagará, sino también qué tan laborioso resulte estar al día con ello.

Costos de gestión. Idealmente, sus inversiones deberían dejarle más a usted, no a los intermediarios, como por ejemplo la plataforma de inversión o los administradores de propiedades. A veces al usar alternativas de inversión que sólo requieran un breve viaje desde nuestra casa para atenderlas puede significar menos costos de tiempo y desplazamiento, y confianza en las leyes locales que podemos conocer, pero otras muchas veces nuestro mercado local no es competitivo en precios, y utilizarlo termina minando la rentabilidad que llega a nuestro bolsillo.

Muchos de los brokers, fondos mutuales y demás servicios financieros propios de nuestros países latinoamericanos siguen aferrados a esquemas de precios y comisiones de hace décadas, cuando ahora la competencia y la tecnología nos permiten invertir con costos increíblemente bajos, incluso nulos. A largo plazo, la diferencia entre ver descontadas comisiones del 2% o 3% anual sobre nuestra inversión, o que sólo nos cueste 0,1% o menos, hace que nuestro futuro sea muy, muy diferente. Insisto, ¡muy diferente!

Hoy en día, con tantas soluciones tecnológicas de comunicación, de servicios financieros globales y de oferta increíblemente competitiva, se amplían los horizontes hasta el punto de permitirnos disfrutar de las mejores alternativas en el mundo, desde la comodidad de nuestro domicilio y la rapidez de nuestra computadora o teléfono inteligente.

Si además vive en un país con ventajas impositivas frente a ganancias fuera del país, puede conseguir resultados mucho mejores.

Las monedas. Por las malas, en la región hemos aprendido que una moneda mal administrada por el gobierno puede perder tanto valor que hace que cualquier capital se diluya. Sin embargo, esos destinos extremos, e incluso los más normales como las fluctuaciones que vemos en monedas administradas seriamente, afectan nuestros resultados. Al mirar otros horizontes para diversificar nuestra cartera en distintas divisas, podemos darle más estabilidad a nuestro patrimonio. Si le preocupa la inflación, recuerde que ella afecta principalmente al dinero no invertido y a los ingresos tales como sueldos.

Al final, la diversificación y optimización son la justificación para ampliar horizontes.

Cada mercado, comercial, inmobiliario, industrial o financiero, tiene sus ventajas y desventajas. Nuestros propios países las tienen, a veces por características propias, otras veces por ventajas relativas porque es el lugar dónde vivimos y conocemos mejor.

Los inversionistas que sólo creen que se puede invertir en las plazas extranjeras más reconocidas, están dejando de lado oportunidades fantásticas en los lugares que pueden tener más cerca, como su propia ciudad, o aún más lejos, como otros mercados emergentes.

Latinoamérica, con todos sus retos y peculiaridades, sigue siendo tierra de oportunidades, de mercados desatendidos, de empresas con mucho campo para crecer con las ventajas de enfrentar menos competencia. Entre los países de la región, algunos demuestran más fortalezas y ventajas que otros, al punto de lograr destacar entre la oferta mundial.

Aquellas personas que sólo invierten en negocios que puedan visitar cada día, en propiedades que pueden tocar cuando se les antoja, o a través de proveedores que conoce de nombre y apellido, están dejando de aprovechar las ventajas de un mundo diferente, que se encoge cada día más, que nos acerca a lo mejor que existe en el planeta.

El mundo, con toda su diversidad de lenguas, costumbres, leyes y más, nos sorprende con oportunidades de inversión extraordinarias y sin fronteras, que llegan a nuestros oídos con la misma rapidez que las locales, y a nuestro alcance con tanta o más facilidad que las del banco o negocio que está a unas cuantas calles.

Es sólo cuestión de abrir ojos y mente para ver que hay cosas buenas más allá del campo en el que estamos, sea el que nos queda lejos porque acostumbramos a pensar solo en lo local, o sea lo que tenemos cerca y no vemos porque tenemos la vista fija en el horizonte. Abrirnos a lo mejor del mundo, sea que se encuentre cerca o lejos, para alcanzar una buena diversificación, mayores ventajas y costos menores, hace que pongamos, día a día, los números a nuestro favor.

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