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En la búsqueda de la serenidad financiera

Por: Financiero 03 May 2021

Ampliar nuestra cultura financiera nos ayuda a tomar mejores decisiones con nuestro dinero y tiempo. No se trata de centrar nuestra atención en los temas económicos, sino de ser eficientes a la hora de tomar decisiones, procesar información y planear el futuro que queremos, sustentado en unas finanzas válidas y sanas, que nos impulsen y que nos liberen de preocupaciones y angustias.


En la búsqueda de la serenidad financiera
Sea lo que sea que queramos lograr en la vida, la idea es disfrutar a nuestro estilo y mantenernos serenos mientras lo alcanzamos.

Compás Financiero

Andrés Chiodi
Consultor Financiero
Profesor del IESA Panamá
@CompasFinancier

Ampliar nuestra cultura financiera nos ayuda a tomar mejores decisiones con nuestro dinero y tiempo. No se trata de centrar nuestra atención en los temas económicos, sino de ser eficientes a la hora de tomar decisiones, procesar información y planear el futuro que queremos, sustentado en unas finanzas válidas y sanas, que nos impulsen y que nos liberen de preocupaciones y angustias.

Tampoco se trata de creer en las promesas, infundadas la mayoría de ellas, que nos ofrecen grandes riquezas, bienes y liquidez para pagar cualquier capricho, incluso aquellos que jamás antes habríamos pensado querer tener.

Hay un camino firme hacia la serenidad financiera, adaptable a muchas realidades y anhelos de vida. Estos son los pasos:

Defina sus metas. El punto fundamental de un camino es saber hacia dónde vamos. De nada sirve correr o tener el vehículo más rápido, si no tenemos claridad del destino. Por eso hay que comenzar haciendo un ejercicio de autoconocimiento, personal y familiar, que nos permita definir con precisión cuáles son nuestras metas y cuándo quisiéramos alcanzarlas. Esto incluye, aunque se suela olvidar, entender cómo queremos recorrerlo: más rápido y duro o más tranquilo, con más paciencia.

Algunas personas visualizan muy claramente sus objetivos de vida, los escriben, ilustran y hasta los mantienen enmarcados y a la vista. A otros les cuesta proyectarse al futuro, bien sea porque no tienen claro qué quieren exactamente o porque se sienten incómodos al declarar hacía dónde apuntan.

El simple hecho de reconocer su importancia y pensar en ello siempre deja avances, no es necesario ponerse ansioso por lograr esto, ya que podemos mejorar y cambiar las metas a lo largo de toda nuestra vida.

Aclare los conceptos clave. Libérese de ideas erradas y conceptos tergiversados.

Muchas personas crecen influenciadas por mensajes que les limitan en el uso de las herramientas que derivan del dinero, al cual incluso llegan a considerar como algo malo, cuando no es más que un instrumento, útil o problemático, según el uso que le demos.

A veces no hay claridad acerca de lo que significa realmente ahorrar -para el futuro-, o se demonizan los préstamos sin darse cuenta que los hay buenos, malos y feos.

Se vive confundiendo a la inversión con el gasto, la especulación con la apuesta, el consumismo con la felicidad. Tener ciertas ideas básicas claras, le ayudará muchísimo en lograr tener unas finanzas serenas.

Comprenda su situación. No hay manera de trazar un rumbo hacia lo que queremos sin saber dónde estamos, en qué sentido veníamos avanzando y comprender qué tan rápido podemos movernos, ahora y en el futuro tras hacer ajustes.

Hacer un análisis de nuestra finanzas recientes, tanto por los ingresos como los gastos, es un paso importante, por lo que el tedio de hacerlo no nos puede convencer de saltarlo.

Debemos saber exactamente cómo está constituido nuestro patrimonio, por pequeño o grande que sea, ya que lo que tenemos, lo que debemos y hasta el crédito que podemos atesorar son palancas trascendentales para movernos de ahora en adelante.

Resulta clave hacer un plan para salir de las deudas improductivas, así como de constituir un fondo de reserva que nos permita sentirnos con libertad financiera. Es posible, sí que es posible, y es de los pasos más importantes que dan quienes pasan de angustiarse por dinero a lograr ver que no es más que un instrumento para facilitarnos la vida.

Hay que tomar confianza en hacer proyecciones de lo que podemos lograr. Tenerlas nos dá ánimo, da pie para querer hacer más -o menos, en no pocos casos- y para darnos cuenta que sí podemos alcanzar nuestras metas, y cuándo.

Evalúe los riesgos. El camino hacia sus objetivos no estará exento de contratiempos. Pero ellos no tienen porque desviarle o retrasarlo seriamente, ni hacerle perder la serenidad. Conociendo los riesgos, sabiendo cómo enfrentarlos y poniendo en práctica las medidas para mitigarlos, reducirlos, eliminarlos o, en más de un caso, asumirlos conscientemente.

Conocer mejor nuestra forma peculiar de tomar decisiones económicas, nuestros sesgos mentales, nos permite evitar algunas fallas y hasta accionar algunas oportunidades. En nuestra mente tenemos muchos recursos útiles para lograr lo que queremos de la vida.

Existen mecanismos financieros y no financieros que nos ayudan a manejar mejor los riesgos. Es difícil esperar tener una vida tranquila económicamente hablando si no atajamos los problemas con recursos tales como la diversificación o las pólizas de seguro.

Ponga su capital a trabajar para usted. Aunque quizás crea que está lejos aún de ver su dinero producir más riqueza, siempre que tenga claros los conceptos y conozca las tantas opciones que existen -incluso para montos muy muy modestos-, antes estará bien encaminado a un mejor futuro.

Invertir sabiamente, desde negocios propios hasta en instrumentos financieros, es un ejercicio de balance, entre la búsqueda de un rendimiento razonable y la tolerancia de los riesgos que ello implique. Al hacerlo, nos alineamos con nuestros valores de vida y se logra el impacto positivo que queramos dejar como nuestra huella.

Es posible que por sus preferencias de vida, invertir no le resulte importante o factible, pero muchas personas terminan descubriendo que pueden llegar a hacerlo, y comienzan a creer que también pueden tener el capital a su favor.

Esté pendiente de su entorno. El proceso de planear y vivir ese plan financiero de vida será continuo. No tiene porque absorber mucho tiempo -de hecho mientras menos, mejor, a menos que a usted le guste mucho hacerlo-.

Es cuestión de activar y mantener encendidas sus antenas, de modo que siga mejorando siempre la comprensión de los conceptos financieros, definiendo nuevas y mejores metas y ajustándolas según sea conveniente o realista, afinando el control que tiene de su patrimonio y proyecciones.

La idea es comprender mejor los riesgos que lo pueden afectar y cómo se está protegiendo de ellos, y ver cómo poner a producir el fruto de sus esfuerzos, su capital.

El proceso que acabamos de esbozar es el hilo conductor sobre el cual transcurren las seis partes del libro Compás Financiero Personal, el cual revisa, de forma amplia, amena y útil, el mundo de las finanzas personales. No puedo sino recomendar que lo lea, le garantizo que bien valdrá el tiempo que le dedique.

Preste atención a sus finanzas, sin que se vuelvan el centro de su vida. Hacerlo y poner orden en ellas, le permitirá alcanzar serenidad financiera, poniendo así los números a su favor.

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