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El valor financiero de los regalos

Por: Financiero 29 Nov 2020

Ya se acerca la época de fiestas y el final del año. El 2020 ha sido un año que difícilmente olvidaremos, muchos por razones trágicas, otros por las dificultades económicas que ha traído, y algunos afortunados recordarán que este año abrió un compás de oportunidades.


El valor financiero de los regalos

Compás Financiero

Andrés Chiodi
Consultor Financiero
Profesor del IESA Panamá
@CompasFinancier

Ya se acerca la época de fiestas y el final del año. El 2020 ha sido un año que difícilmente olvidaremos, muchos por razones trágicas, otros por las dificultades económicas que ha traído, y algunos afortunados recordarán que este año abrió un compás de oportunidades. 

A pesar de las situaciones difíciles, es probable que esté pensando en cuáles serán los mejores regalos que podrá dar esta vez. Todos queremos disfrutar de la alegría de dar, más cuando es bien valorado el gesto y el objeto. Pero, ¿de qué depende el valor que da a las cosas quien recibe? ¿Y cuánto de ese valor aprecia también quien regala?

Hay un componente subjetivo muy importante en la apreciación que tenemos de los regalos que recibimos o damos. La situación de la persona que lo obsequia y de quien recibe, la relación que existe entre ellas, las circunstancias del momento en que se recibe el regalo, el entusiasmo de quien entrega y la sorpresa de quien recibe, y aún más cosas difíciles de definir, influyen en el valor que damos al regalo. 

Sin embargo, podemos recurrir a algunos conceptos económicos para entender el valor de las cosas, de modo de prepararnos a escoger los mejores regalos, aquellos que eleven el bienestar y la felicidad de quien da y de quien recibe. 

Los economistas sustentan muchas de sus teorías en el concepto de la utilidad. Cuando algo es útil para satisfacer necesidades, lo consideramos valioso. Si además es algo poco común, podemos estar dispuestos a pagar por ello más dinero, que es una forma de decir que estamos dispuestos a renunciar a más por obtenerlo. Dejemos de lado el asunto de la rareza -en el sentido de ser extraordinario- y comprendamos la utilidad de lo que regalamos, como un buen punto de partida para escoger cada regalo que haremos. 

¿Qué tan útil es algo que queremos regalar? 

Es una pregunta cuya respuesta depende muy particularmente de la combinación que ocurre entre el obsequio y quien lo recibe, algo que además cambia en el tiempo. 

Una joya de diamantes puede servir para diversas cosas, algunas relacionadas con la vanidad de quien la lucirá y su impacto en la imagen personal, también para ser la chispa que inicie experiencias relacionadas al disfrute de lucirla y, para quién mira las cosas un poco diferente, es un objeto que facilita concentrar y transportar valor monetario. 

Lo anterior es, en muchos casos, a lo que apela el mercadeo de joyas y otros objetos valiosos. Sin embargo, para algunas personas, un regalo así puede resultar inapropiado, si se aleja de lo que aprecia o necesita (más si no se le hace fácil usar el valor de ese regalo para conseguir aquello de lo que sí quiere tener más). 

Por otro lado, una clásica pijama puede ser algo útil y que se puede usar a diario, incluso algo íntimo que logre dar un toque a la relación entre quien regala y quien recibe, sin embargo su valor puede ser apreciado como bajo dado que el objeto tendrá una vida útil limitada y un efecto en la vida de quien recibe que no será probablemente algo impactante. 

¿Qué nos dicen las finanzas sobre el valor de un regalo?

En finanzas, las cosas valen tanto como pueden ayudarnos a generar riqueza a lo largo del tiempo. Una buena pijama podrá ayudarnos a dormir mejor y así ser más productivos en el día, o una joya hacernos sentir mejor y hasta algunos podrían decir que pueden ser la excusa para abrir oportunidades. 

Pero estará de acuerdo que, probablemente, esos no sean ejemplos de los regalos que más valor permitan generar a lo largo del tiempo. 

Sea que se mida en dinero, satisfacciones, memorias, poder, tranquilidad o cualquier otra dimensión, mientras más beneficios, mayor utilidad o mayor satisfacciones produzca un regalo, más grande debería ser su valor percibido. 

Todos queremos dar regalos que hagan la diferencia en la vida de quienes amamos. 

¿Qué aportaría más a la vida de cada uno de los destinatarios de sus regalos, en el presente y sobre todo en el futuro? Piense en eso cuando esté escogiendo obsequios esta temporada, y el resto de su vida. 

En finanzas, los proyectos de negocio se valoran, bien sea para decidir o no llevarlos a cabo o para saber cuánto dinero nos daría más valor al venderlos, que siguiendo con ellos. Se estiman valores monetarios para lo que pondrá y recibirá el inversionista en el tiempo, y se suman estos valores respetando los conceptos de valor del dinero en el tiempo y los riesgos asociados. Con los regalos, podemos aplicar algo similar. 

¿Qué cree que valdría más para sus hijos a la larga, un juguete más, o dedicar algo de tiempo para compartir -o descubrir juntos- buenas experiencias de vida, aprendizajes que serán valiosos en la vida para que ellos se enfrenten con mejores condiciones a lo que les depara el futuro? 

Imagine por un momento, cuántos beneficios habría obtenido, cuántos problemas habría evitado, si cuando era joven hubiera recibido más buenos consejos, como los que tienen que ver con manejar bien sus finanzas. ¿Cuánto dinero habría evitado perder en malos negocios, en gastos que no le dejaron sino satisfacciones pasajeras o en riesgos que habría podido evitar? ¿Cuánta riqueza tendría hoy si hubiera sabido cómo administrarse mejor, tener mejor criterio económico, saber identificar buenas inversiones? 

Una forma de regalar riqueza, que no puedo dejar de sugerir, es la de dar cultura financiera. Consejos, cursos, un capital invertido, ideas de negocio, o un buen libro como Compás Financiero Personal -el cual escribí con la intención de ayudar a vivir felizmente con la ayuda del dinero, mucho o poco según cada quien desee- son formas de dar regalos que multiplican su valor, que perduran. Son inversiones muy diferentes a los gastos en objetos de utilidad perecedera o que no crecen en el tiempo. 

Considere seriamente, este año particularmente difícil, marcar la diferencia con sus regalos. Haga que estos no sean gastos, si no inversiones en un futuro con más felicidad, serenidad y riqueza. 

Lo anterior no quiere decir que los regalos efímeros sean menos valiosos. Por ejemplo, las experiencias de vida como el tiempo juntos en un viaje de placer son dádivas preciosas, y los aprendizajes que ellas dejan así como el placer de rememorarlas, es una forma genuina y buena de valorar un presente, ya que sus efectos también construyen futuro.

Existen diversas formas de riqueza, algunas más difíciles de medir usando dinero, pero no por ello menos valiosas. Sin embargo, no es bueno caer en autoindulgencias que justifiquen sacrificar recursos en ofrendas que en el fondo sepa que no traerán beneficios importantes en la vida de quien recibe. 

Estas próximas semanas busque regalos cuyos efectos sean valiosos y perduren más tiempo. El placer del momento se revivirá muchas veces, el valor hasta podrá multiplicarse y hacer que esa persona especial tenga cada vez más, sus necesidades satisfechas. Fíjese bien en el valor de lo que regala, para que su gesto sea el inicio de algo muy valioso. Dando regalos valiosos también hará que los números se pongan a su favor.

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