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El valor económico de las fuentes de energía renovables

Por: Financiero 28 Mar 2021

A pesar de que son tantas e indiscutibles las buenas razones para que evolucionemos hacia el uso de mejores fuentes de energía, siempre aparece el elemento económico en las decisiones que toman países, corporaciones, pequeñas empresas y familias


El valor económico de las fuentes de energía renovables

Salvar el planeta, pero ¿a toda costa?

Compás Financiero

Andrés Chiodi
Consultor Financiero
Profesor del IESA Panamá
@CompasFinancier

A pesar de que son tantas e indiscutibles las buenas razones para que evolucionemos hacia el uso de mejores fuentes de energía, siempre aparece el elemento económico en las decisiones que toman países, corporaciones, pequeñas empresas y familias.

La raza humana nunca ha tenido más riqueza al alcance de su mano para satisfacer sus necesidades, y cada día se incrementa. Aún si contabilizamos la riqueza de una forma integral, contando las tantas necesidades humanas aún no cubiertas, la riqueza potencial que ofrece la naturaleza – incluso así como está de afectada -, el capital financiero, tecnológico y humano tiene tanto que dar ahora y con las mejoras futuras, que no podemos dejar de reconocer que tenemos el poder de vivir cada vez mejor.

Pero debemos ser responsables y tomar decisiones que verdaderamente aporten valor y no lo destruyan; sea que se trate de dinero, salud, medio ambiente, o la felicidad de nuestra civilización.

Desde un punto de vista estrictamente económico, cada proyecto de cambio hacia una mayor eficiencia energética debe dar luces de un retorno positivo, salvo que se trate de experimentación. Pero ese enfoque es incompleto si sólo se miden las inversiones de dinero directas, y no los valores de los impactos ambientales y sociales que los acompañan.

Afortunadamente, la innovación está logrando que cada vez haya menos dudas del retorno positivo al mediano plazo del uso de fuentes de energía alternativa. 

Los ahorros en las facturas de servicios de energía están demostrando superar, con el tiempo, las inversiones y costos de operación de paneles solares, torres eólicas y otras similares. Pero en ocasiones se omiten una serie de elementos importantes en la ecuación. 

Por un lado, no es trivial el impacto ambiental asociado a la fabricación de los sistemas de energía alternativa, tal como la explotación de los minerales necesarios para los paneles solares o la madera que va dentro de las palas de los generadores eólicos, que en parte proviene de bosques silvestres. 

Eso sin hablar de la disposición final de esos componentes cuando cumplan su vida útil, como es el caso de la cubierta de fibra de vidrio de esas palas eólicas, para las cuales no hay aún mejor solución que enterrarlas, para que perduren por siglos sin desintegrarse.

Con respecto a las fuentes hidroeléctricas, desde hace años se ha elevado la preocupación por su impacto ambiental asociado a los embalses, dando a pie a ataques importantes para esta fuente de energía. 

Sin embargo, pareciera obviarse el impacto positivo ambiental y social que se obtiene al estabilizar el caudal de los ríos, como es el caso del río Yangtze, donde gracias a la represa de las Tres Gargantas, las muertes anuales por inundación han bajado de varios miles a apenas un puñado.

Las tendencias importan
Son muy importantes las mejoras en los niveles de eficiencia en la producción de energía, así como del consumo en cada una de sus aplicaciones. Eso es innegable y muy positivo, especialmente cara a cualquier proyección de futuro que se haga para valorar los cambios.

Pero, en algunos casos esa eficiencia se anula cuando motiva a consumir más. No importa cuán eficientes sean las luces LED respecto a las incandescentes, si por ello se decide llenar de luces decorativas calles o torres de oficinas, que en su conjunto consumen más energía que las luminarias que sustituyen. O cuando en nuestras casas cambiamos de TV por uno de tecnología más eficiente pero que por su tamaño mayor, consume mucha más electricidad. No basta con que los científicos logren avances hacia la eficiencia.

Dada la naturaleza fluctuante de las fuentes de energía como la solar, la eólica o la hidráulica, se mantiene la necesidad de sostener un sistema de producción que cubra las necesidades en los momentos en los que no bastan esas fuentes. 

Esa redundancia en la generación implica mayores costos de capital y de mantenimiento, que son un efecto que se incrementa cada vez que un usuario de la red invierte en autogeneración (limpia o no), afectando la estructura de costos para el resto de usuarios del sistema eléctrico.

Es por ello que en algunos de nuestros países surge una frustración con los aumentos de precio en la factura eléctrica, más cuando se había difundido la creencia – errónea – de que la generación de fuentes renovables como el sol o el viento traería “energía gratis”. 

Es imperante hacer que la opinión pública comprenda que el cambio en la matriz energética busca un mejor perfil general, lo cual significa evitar más cambios climáticos, brindar un mayor acceso a la energía, lograr mayor resiliencia en el sistema y, de ser posible con el tiempo, bajar el costo de todo ello, aunque al corto plazo y mientras la tecnología avanza, tengamos que pagar de más por tener energía confiable y más limpia. 

Nuestra fantástica capacidad de remediar
Cada quien puede y debe aportar en el reto. Si invierte su capital, busque instrumentos que se alineen con sus valores, de modo que su dinero apoye más a las empresas que se esfuerzan en mejorar la situación. Si aún no invierte, puede hacer que sus gastos vayan hacia los negocios y productos que colaboran en reducir nuestra huella en el planeta. 

Hay muchas personas y organizaciones trabajando para lograr cambios positivos. Algunos recogiendo la basura cerca de su casa y reciclando. Otros inventan máquinas asombrosas que recogen la basura en los mares. Miles de startups de impacto logran llevar soluciones a sus mercados en todo el mundo. 

Hay quienes promueven proyectos increíbles como el Cinturón Verde en África. Y existen muchas empresas que hacen mejoras continuas en sus procesos y productos para tener una oferta más aceptable para quienes nos preocupan todos los aspectos de la actividad humana. Desde un punto de vista financiero y económico, debemos lograr que esos cambios sean viables y sustentables, y ocurran mientras avanzamos hacia una mayor satisfacción de nuestras necesidades reales. 

La mayor esperanza que albergo respecto al futuro de la humanidad es nuestra asombrosa capacidad de usar nuestro ingenio y esfuerzo para reparar los daños que venimos haciendo, mientras logramos poner los números a nuestro favor.

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